HOYSOCIEDAD

Violencia en las escuelas y adolescencia: una mirada profesional sobre un fenómeno que interpela a toda la sociedad

Violencia en las escuelas y adolescencia: una mirada profesional sobre un fenómeno que interpela a toda la sociedad

En medio de los recientes hechos de violencia y amenazas en ámbitos educativos, la Licenciada en Psicología María Fuhr aportó su mirada profesional sobre una problemática que, según advirtió, no puede abordarse únicamente desde lo policial, sino que requiere una lectura más profunda y un trabajo articulado desde las instituciones.

En diálogo con La Nueva Radio Suárez, sostuvo que, si bien las respuestas inmediatas pueden ser necesarias, “cuando interviene la policía es porque la red ya está agujereada”, remarcando la importancia de fortalecer instancias previas dentro de las escuelas.

Fuhr explicó que estos episodios no deben generalizarse a toda la adolescencia, ya que existen múltiples realidades dentro de los grupos juveniles. En ese sentido, hizo hincapié en el rol clave de los equipos escolares —integrados por psicólogos, orientadores y trabajadores sociales— quienes, por su cercanía cotidiana, pueden detectar señales de alerta y trabajar de manera preventiva. “Tienen el mejor lugar para observar, conocer y acompañar. No hay que esperar a que pasen estas cosas para intervenir”, señaló, al tiempo que destacó la necesidad de un abordaje individualizado en cada comunidad educativa.

Desde una perspectiva clínica, la profesional consideró que quienes generan este tipo de amenazas evidencian dificultades en los llamados “frenos psíquicos”, es decir, en la capacidad de dimensionar el daño que pueden causar en otros. A su vez, advirtió sobre un fenómeno creciente: la utilización del miedo como forma de vinculación entre pares. “Cuando aparece el miedo, aparece la parálisis, y cuando no se puede pensar, las consecuencias pueden ser peores”, explicó, subrayando que este tipo de dinámicas requieren una intervención temprana y sostenida.

En cuanto al rol de las familias, Fuhr destacó su importancia, aunque aclaró que en la adolescencia también interviene lo que definió como “cosecha propia”, es decir, la forma singular en que cada joven procesa su realidad. Esto implica que, aun en contextos de buena crianza, pueden surgir conductas problemáticas que deben ser abordadas a tiempo. En esos casos, consideró fundamental la derivación a espacios terapéuticos y el trabajo conjunto entre profesionales y escuelas.

Finalmente, la especialista puso el foco en la necesidad de recuperar el lugar del adulto como referente y sostén. “Un adolescente necesita un borde, alguien que marque límites y acompañe, no desde el castigo sino desde la responsabilidad”, sostuvo. Lejos de una mirada pesimista, planteó que estos episodios deben ser entendidos también como una oportunidad para repensar prácticas, fortalecer vínculos y construir respuestas colectivas frente a una realidad que avanza más rápido que las estructuras tradicionales.