“Soy el médico de Piñeyro”: emoción y vocación en el reconocimiento al Dr. Néstor Giménez
“Soy el médico de Piñeyro”: emoción y vocación en el reconocimiento al Dr. Néstor Giménez
Uno de los momentos más emotivos de la Noche de Gala fue la distinción al Dr. Néstor Antonio Giménez como Ciudadano Destacado 2026, en reconocimiento a una trayectoria ejemplar de más de 60 años en el ejercicio de la medicina y un compromiso inquebrantable con la comunidad de Coronel Suárez.
A sus 85 años, y aún en plena actividad profesional, Giménez recibió el reconocimiento visiblemente emocionado. Con cercanía y sencillez, inició sus palabras con una frase que marcó el tono de su discurso: “Tengo hinchada y todo hoy, tengo la barra brava”, dijo entre sonrisas, antes de reconocer que se trataba de “un acontecimiento muy importante… una bendición poder llegar a esta edad, con 60 años de profesión y seguir trabajando”.
Lejos de centrarse únicamente en su carrera, el médico puso el foco en sus raíces. Recordó su infancia en Piñeyro, donde vivió hasta los ocho años, y destacó la influencia de ese entorno: “Un poblado chico, de gente trabajadora, solidaria, de campo… todas esas cosas lo marcan a uno”. Con emoción, evocó a sus padres y las vivencias familiares que, según sus propias palabras, forjaron su manera de entender la vida y la profesión.
Su recorrido académico y profesional también tuvo lugar en su mensaje: desde sus estudios en la Escuela N°1 y el Colegio Nacional, hasta su formación en La Plata y su regreso a Coronel Suárez, donde fue el médico número 13 en una comunidad que hoy cuenta con más de 130 profesionales. “Suárez se transformó en un centro regional de salud, no por decreto, sino de manera natural”, destacó, valorando el crecimiento del sistema sanitario local y el trabajo conjunto entre el hospital y el sector privado.
En esa línea, remarcó la importancia del trabajo en equipo: “No hay que trabajar solo, hay que trabajar en conjunto”, afirmó, resaltando también el rol fundamental de enfermeros, personal administrativo y de servicio dentro del sistema de salud. Además, reivindicó especialmente la labor de los médicos rurales, destacando su capacidad y compromiso en contextos más adversos.
Uno de los pasajes más significativos de su discurso estuvo ligado a su concepción de la medicina: “No hice nada del otro mundo… hice lo que tenía que hacer”, sostuvo, explicando que su tarea siempre estuvo guiada por el juramento hipocrático, basado en la atención sin distinción y la disponibilidad permanente: “La enfermedad no tiene horario, es de lunes a lunes y a toda hora”.
También hubo lugar para los referentes que marcaron su camino, como el Dr. René Favaloro, a quien definió como un ejemplo por su mirada integral del paciente: “No somos solo órganos, también tenemos mente y un entorno social”, señaló, destacando esa visión humana de la medicina.
Sobre el final, el agradecimiento ocupó el centro de su mensaje: a las autoridades por el reconocimiento, a sus colegas, y especialmente a su familia, a la que definió como su sostén. “Tengo una gran familia, tengo salud… esto que me han dado hoy es una caricia al alma”, expresó.
Y cerró con una definición que resume su identidad y su historia: “Soy el médico de Piñeyro”.
Un reconocimiento que no solo destacó una trayectoria profesional, sino también una forma de ejercer la medicina basada en la vocación, la cercanía y el profundo sentido humano.
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