HOYSOCIEDAD

Renso Fibiger, el cantor de la cosechadora que convirtió una ocurrencia en un fenómeno viral

Lo que comenzó como una ocurrencia entre amigos terminó convirtiéndose en un fenómeno que trascendió las fronteras de Huanguelén. Renso Fibiger, trabajador agropecuario y amante de la música, comenzó a grabarse mientras cosechaba y cantaba arriba de su máquina. Los videos rápidamente empezaron a circular por las redes y hoy ya cuenta con miles de seguidores y mensajes que llegan desde distintos lugares, incluso desde otros países.

“Uno lo hace porque le gusta”, contó Renso en comunicación con la Radio, todavía sorprendido por la repercusión que alcanzaron aquellas primeras grabaciones.

La historia comenzó después de su participación en un concurso de canto. Amigo de Pablo Valenzuela, quien estaba vinculado a la organización de aquella competencia, Renso decidió mandarle un video a modo de broma mientras trabajaba.

“Le digo: ‘Acá estoy, en el estudio de grabación mío, me estoy preparando para el final de la confi’, y arranqué con un video. Después subí otro y la verdad que le empezó a gustar a la gente”, relató.

Así nació, casi sin proponérselo, “El cantor de la cosechadora”.

De una broma a las redes y los escenarios

Renso explicó que cantar mientras trabaja no es algo nuevo para él. Cuando está arriba de la cosechadora conecta el teléfono mediante Bluetooth a la radio de la máquina, pone una pista y canta mientras realiza sus tareas habituales.

Lo que cambió fue la decisión de compartirlo en redes.

La repercusión fue creciendo rápidamente y comenzaron a llegarle mensajes de personas que esperaban nuevos videos. Incluso quienes no lo conocían personalmente comenzaron a preguntarle cuándo volvería a aparecer “el cantor de la cosechadora”.

Con el crecimiento de la audiencia también fueron apareciendo nuevas ideas para sus videos. Pelucas, maquillaje, efectos especiales y distintas situaciones fueron incorporándose a las grabaciones.

“Vamos agregándole cosas. La idea es divertirse, a todos les da lo mismo, yo lo hago porque me gusta, me divierte y a mí también me pone contento que a la gente le guste”, contó.

En uno de los últimos videos, incluso incorporó a su hijo y sumó efectos de tierra y humo para darle una nueva impronta a la producción.

La música, una pasión familiar

Aunque nunca realizó estudios formales de canto, la música siempre estuvo presente en la vida de Renso y en su familia.

Contó que los fines de semana suelen reunirse y que nunca faltan un karaoke, un teclado o una guitarra. Él disfruta interpretar diferentes estilos, aunque la cumbia ocupa un lugar especial cuando se trata de presentarse ante el público.

También mencionó entre sus artistas preferidos a Jorge Rojas y aseguró que canta prácticamente de todo, salvo música en inglés.

La viralidad incluso le permitió recibir el reconocimiento de artistas profesionales. Uno de sus videos fue compartido por Uriel Lozano, algo que Renso recuerda con especial alegría.

“Lo etiqueté y al ratito me mandó unas manitos aplaudiendo. Después un amigo me llamó y me dijo: ‘¿Sabés que Uriel Lozano te puso en el estado el video tuyo?’”, relató.

Nuevas propuestas, sin dejar el trabajo agropecuario

El fenómeno de las redes también comenzó a trasladarse a los escenarios. Renso recibió propuestas para participar en eventos, cumpleaños y otras celebraciones, y próximamente tendrá una presentación por el Día del Pueblo.

Sin embargo, por ahora su actividad artística sigue siendo algo complementario a su trabajo agropecuario.

“Yo tengo lo mío, no me dedico de lleno a esto. Lo hice porque me gusta”, explicó.

La inesperada popularidad lo llevó a pensar en darle un poco más de espacio a esta faceta artística, aunque sin abandonar aquello que forma parte de su vida cotidiana.

“Me alegraste el día”: el mensaje que lo impulsa a seguir

Más allá de la cantidad de reproducciones o de los seguidores, Renso asegura que lo que más disfruta son los mensajes que recibe de quienes encuentran en sus videos un momento de alegría.

“Recibo mensajes todos los días agradeciéndome, diciéndome que les alegro el día”, contó.

Los mensajes llegan desde diferentes lugares y hasta desde Uruguay. También hay seguidores que le reclaman cuando pasan algunos días sin publicar contenido.

El propio Renso contó una anécdota que refleja hasta qué punto el personaje ya forma parte de la rutina de quienes lo siguen. En una oportunidad tuvo un desperfecto en la cosechadora y estuvo varias horas sin poder trabajar. Cuando finalmente solucionó el problema y volvió a mirar el teléfono, encontró mensajes preguntando qué había pasado con el cantor.

“Tenía la máquina rota y ahora solucionó el problema, así que en un ratito está subiendo algo”, bromeó.

Como sucede con cualquier fenómeno viral, también aparecieron algunos comentarios negativos, pero Renso asegura que prefiere no prestarles atención.

“Yo siempre soy de la idea de que uno tiene que hacer lo que le gusta”, sostuvo.

Y esa parece ser, precisamente, la clave de esta historia: un trabajador rural que, entre cosecha y cosecha, decidió cantar porque era algo que disfrutaba y terminó llevando su música mucho más lejos de lo que jamás había imaginado.

Mientras continúa trabajando en el campo, Renso Fibiger seguirá subiendo sus videos cuando pueda. Y ahora, cada vez que enciende la cosechadora y comienza a cantar, sabe que del otro lado hay miles de personas esperando escucharlo.