HOYSOCIEDAD

Reclamo histórico: un laboratorio volvió a inundarse tras la intensa lluvia del martes

La fuerte tormenta registrada días atrás en Coronel Suárez, que dejó más de 90 milímetros de lluvia en menos de una hora, volvió a poner en evidencia problemas estructurales en distintos sectores de la ciudad. Uno de los casos más críticos es el del laboratorio del bioquímico Roberto Pérez Bordoy, quien aseguró haber sufrido su séptima inundación desde 2009.

“Afortunadamente la pasamos relativamente bien porque ya sabemos cómo actuar. Después de la primera inundación elevamos todos los equipos y heladeras”, explicó, al tiempo que remarcó que la situación se repite incluso con lluvias de menor intensidad.

Según detalló, el problema radica en que una amplia zona —unas 25 manzanas— desagota hacia ese punto, sobre avenida Conturbi, agravado por desniveles en la calle que impiden el escurrimiento natural del agua. “Estamos en un lugar más bajo, el agua llega y queda. Habría que hacer algún tipo de canal o desagüe para solucionarlo”, señaló.

El profesional también expresó su malestar por la falta de respuestas a lo largo de los años. “Hace 17 años que reclamamos y nunca tuvimos una solución concreta”, afirmó.

La situación no afecta únicamente a su laboratorio, sino también a vecinos del sector e instituciones cercanas, como la Escuela N° 2, donde en episodios recientes el ingreso de agua dificultó incluso el normal desarrollo de clases.

Durante el último temporal, el agua alcanzó varios centímetros dentro del laboratorio. Para evitar daños mayores, la familia debió intervenir cortando el tránsito en la zona, una medida que —según explicó— genera malestar en conductores, pero resulta necesaria para evitar que el paso de vehículos agrave el ingreso de agua. “Cuando pasan autos o camionetas, el agua entra con más fuerza. Es una situación muy difícil”, describió.

Pérez Bordoy indicó que espera poder mantener un encuentro con autoridades municipales para avanzar en alguna solución definitiva. Mientras tanto, la problemática continúa latente y expone la vulnerabilidad de un sector que, ante cada lluvia intensa, vuelve a quedar bajo agua.