HOYSOCIEDAD

Piquio Scialabba, 92 años de vida y una pasión intacta por el clima de Coronel Suárez

En el Hogar de Ancianos Domingo Goñi, la Nueva Radio Suárez dialogó con Natalio “Piquio” Scialabba, un vecino muy querido de la ciudad que, a sus 92 años, continúa activo, informado y con una mirada crítica y comprometida sobre la actualidad local.

Piquio ingresó al hogar el pasado 21 de octubre y asegura que la adaptación fue natural: “Yo estaba mentalizado. Llegué el primer día como si ya viviera acá”, expresó. Destacó la calidad humana del personal, la atención y el funcionamiento cotidiano del lugar, al que definió como “un hotel cinco estrellas para nosotros”.

La pasión por el clima, intacta

Histórico trabajador de la oficina meteorológica local, Scialabba no abandonó su rutina ni siquiera después de jubilarse. Cada madrugada, muchas veces antes de las cinco y media, toma su celular y comienza a recopilar datos del Servicio Meteorológico Nacional para elaborar estadísticas que luego comparte con vecinos de Coronel Suárez y amigos de distintos puntos del país.
“Es una manera de mantenerme activo”, cuenta. Sus informes ya son esperados en distintos grupos de WhatsApp, donde más de uno reconoce que el día no empieza hasta que llegan “los datos de Piquio”.

Una mirada atenta sobre la ciudad

A pesar de su movilidad reducida, Piquio continúa recorriendo la ciudad cuando su familia lo acompaña. En esos paseos destaca el arbolado urbano, pero también señala dificultades que hoy vive en primera persona: veredas rotas, rampas en mal estado y calles deterioradas que dificultan el tránsito en silla de ruedas.
“Ahora entiendo lo que es no poder andar por las veredas”, reflexionó, remarcando la necesidad de mayor organización y planificación en el mantenimiento urbano, así como la problemática del agua en distintos sectores de la ciudad.

Una vida marcada por la meteorología

Piquio recordó sus inicios laborales, cuando siendo muy joven comenzó a trabajar en la estación meteorológica local tras una recomendación familiar. En agosto de 1950, la llegada de un nuevo jefe marcó un antes y un después en su formación profesional. “Ese hombre me cambió la vida”, recordó con emoción.
A más de nueve décadas de vida, mantiene intacta la curiosidad, el compromiso ciudadano y el deseo de seguir aportando desde su lugar. “Uno se puede jubilar, pero tiene que seguir activo”, afirmó. Y así lo demuestra cada día: informando, opinando y siendo parte viva de la comunidad suarense.