HOYSOCIEDAD

Óscar Oszlak: “Los países desarrollados combinan mercado con un Estado que coordina y regula”

En diálogo exclusivo con La Nueva Radio Suárez, el reconocido politólogo y economista Óscar Oszlak analizó el rol del Estado a partir de su reciente columna publicada en Clarín, donde comparó a Argentina con Suiza a partir del llamado índice Big Mac. Aunque aclaró que ese dato fue apenas un disparador, explicó que la discusión de fondo es mucho más profunda: el vínculo entre Estado, mercado y desarrollo. “No somos iguales a Suiza”, sintetizó, marcando distancia de las comparaciones simplificadas que, según señaló, se han instalado en el debate público.

Oszlak retomó declaraciones del presidente Javier Milei sobre la apertura económica y la especialización productiva, y coincidió parcialmente en que los países deben aprovechar sus ventajas competitivas. Sin embargo, advirtió que el caso suizo —y el de otras economías exitosas como Alemania o Corea del Sur— demuestra que el desarrollo no depende solo del libre mercado. “Son economías abiertas, pero con fuerte inversión en educación, ciencia y tecnología, y con Estados que cumplen un rol clave en la coordinación”, explicó.

En ese sentido, fue contundente al describir la diferencia central: “El Estado no puede desaparecer. Tiene que ser un orquestador”. Para ilustrarlo, utilizó una metáfora clara: comparó al Estado con un semáforo que regula el tránsito social. “Si el semáforo se apaga, cada uno avanza como puede, y los más débiles quedan relegados. Eso muestra por qué no se puede dejar todo librado a la lógica individual del mercado”, afirmó. A su entender, no existe en el mundo ninguna sociedad compleja que funcione sin algún tipo de organización estatal.

El especialista también alertó sobre la caída de la inversión en ciencia y tecnología en Argentina, que pasó de alrededor del 0,5% del PBI a cifras cercanas al 0,2%. Contrastó este dato con países como Israel, que invierten cerca del 5%, y remarcó que esa apuesta es clave para aumentar el valor agregado por trabajador. “El desarrollo depende de la educación de excelencia y de la innovación. Sin eso, es imposible competir”, sostuvo.

Al analizar la estructura productiva local, Oszlak reconoció que sectores como el agro, la energía o la minería muestran dinamismo, pero advirtió sobre los riesgos de un crecimiento desbalanceado. Señaló especialmente la situación de la provincia de Buenos Aires, principal polo industrial del país, y cuestionó la falta de políticas que acompañen ese entramado productivo. “No todas las actividades generan empleo en la misma medida y ahí es donde el Estado tiene que intervenir para equilibrar”, indicó.

Finalmente, el politólogo dejó una definición que sintetiza su mirada: “Los países desarrollados no eligen entre mercado y Estado, los hacen convivir”. Y concluyó que el desafío argentino no pasa por imitar modelos de manera simplista, sino por construir una estrategia propia que combine apertura económica con instituciones sólidas, inversión en conocimiento y un Estado capaz de orientar el desarrollo.