HOYSOCIEDAD

Oscar Oszlak analizó el presente del Estado y llamó a pensar transformaciones profundas

En el marco de las jornadas organizadas por el GPS –Grupo de Psicoanalistas Suarenses– por su décimo aniversario, el sábado tuvo como uno de sus ejes centrales la participación del reconocido politólogo Oscar Oszlak, quien brindó una disertación y luego dialogó con La Nueva Radio Suárez de manera extensa y profunda sobre el rol del Estado, su funcionamiento y los desafíos actuales de la administración pública en la Argentina.

Con una trayectoria que abarca décadas de estudio y gestión, Oszlak partió de una mirada histórica para contextualizar el presente y advirtió que el país presenta características particulares que lo diferencian de otros casos a nivel mundial, lo que exige análisis más complejos y prolongados. En ese sentido, sostuvo que el debate actual sobre el Estado no es nuevo, sino que responde a tensiones cíclicas entre modelos que priorizan el mercado y otros que devuelven centralidad a lo estatal.

Al referirse al contexto actual, planteó que “ha venido un presidente a hacerlo desaparecer”, en alusión a discursos que cuestionan la existencia misma del Estado. Sin embargo, remarcó que no existen antecedentes históricos de sociedades que hayan prescindido completamente de esta estructura, y consideró que, más allá de las coyunturas, su presencia resulta indispensable para garantizar orden, desarrollo y equidad.

Lejos de simplificar el análisis en términos de tamaño, Oszlak propuso correr el eje de discusión hacia lo que definió como la “deformidad” del Estado. Explicó que “hay una especie de síndrome sobra-falta, porque sobra gente, sobran instituciones y faltan instituciones y falta gente también”, lo que evidencia la ausencia de evaluaciones sistemáticas sobre el valor público que generan los distintos organismos. En ese marco, sostuvo que nunca se ha realizado un diagnóstico integral que permita determinar qué funciones deben sostenerse, cuáles modificarse y cuáles eventualmente transferirse a otros niveles de gobierno o incluso al ámbito privado.

Otro de los puntos centrales de su exposición fue la falta de continuidad en las políticas públicas. En ese sentido, afirmó que el aparato estatal se convierte muchas veces en “un gran cementerio de proyectos políticos”, donde cada gestión impulsa iniciativas que no logran consolidarse en el tiempo. Esta dinámica, explicó, se ve agravada por la convivencia entre una burocracia permanente y funcionarios políticos que transitan sus cargos de manera transitoria, generando tensiones y dificultades para implementar cambios de fondo.

A partir de su propia experiencia en la función pública, Oszlak describió las complejidades que enfrentan quienes asumen responsabilidades de gestión, señalando que en muchos casos los funcionarios llegan sin un conocimiento acabado del funcionamiento interno de las áreas que deben conducir. “Uno se sube a una calesita que está dando vueltas”, graficó, al tiempo que enumeró las múltiples demandas inmediatas que impiden desarrollar una planificación estratégica.

En relación a esto, cuestionó la ausencia de políticas de Estado en sentido estricto y explicó que en la Argentina las decisiones suelen estar atadas a la coyuntura. Advirtió que incluso dentro de un mismo gobierno pueden producirse cambios de rumbo, lo que dificulta aún más la consolidación de líneas de acción sostenidas en el tiempo.

Finalmente, Oscar Oszlak hizo hincapié en la necesidad de avanzar hacia un modelo de gestión basado en la planificación. Señaló que actualmente predomina una lógica de resolución de urgencias, sin una mirada clara hacia el futuro ni una evaluación sistemática del pasado. “Si uno no sabe dónde va, todos los caminos lo llevan”, concluyó, sintetizando una de las ideas centrales de su exposición, en la que llamó a repensar el Estado no desde consignas simplificadas, sino a partir de un análisis profundo, estratégico y sostenido.