Nueva Cruzada Solidaria al Impenetrable: 18 años de compromiso y ayuda concreta
En los estudios de la Radio dialogamos con Leandro Schaab, uno de los impulsores de la Cruzada Solidaria que, una vez más, se prepara para viajar al Impenetrable chaqueño. Con 18 años de trabajo ininterrumpido, la iniciativa vuelve a ponerse en marcha, ampliando su alcance hacia nuevas zonas del norte argentino.
“Este año nos extendimos un poco más, cruzamos el río Bermejo y vamos a estar trabajando en sectores de Chaco, Santiago del Estero, Formosa y Salta”, explicó Schaab, destacando el crecimiento territorial de la campaña.
Como en cada edición, la cruzada apela a la solidaridad de la comunidad para recolectar donaciones. Entre los elementos más necesarios se encuentran alimentos, artículos de higiene y limpieza, útiles escolares, juguetes, frazadas, colchones, bicicletas y agua. “Todo sirve, todo se puede aprovechar; lo importante es que llegue”, remarcó.
Uno de los ejemplos más claros del impacto de estas donaciones es el valor de una bicicleta en estas comunidades. “Hay chicos que caminan dos horas para llegar a la escuela. Una bicicleta les cambia la vida, les ahorra tiempo y les da algo propio”, señaló.
Schaab también compartió las profundas desigualdades que se viven en la región. Relató que muchas familias subsisten día a día, sin garantías de alimentación, y que incluso ha visto a niños alimentarse con plantas, como la chagua mezclada con grasa animal. “Hay realidades muy duras. A veces no hay ni lo mínimo, como agua o jabón, y eso desencadena enfermedades graves que podrían evitarse”, expresó.
En ese sentido, recordó casos extremos que reflejan las dificultades de acceso a la salud, como el de una niña que permaneció varios días con un brazo quebrado debido a la imposibilidad de trasladarla por caminos anegados dentro del monte.
La logística de la cruzada implica un trabajo previo de relevamiento junto a docentes y referentes locales. Una vez en destino, el equipo descarga las donaciones en escuelas y desde allí se organiza la distribución en comunidades y parajes. “Tenemos un recorrido armado, sabemos qué necesita cada lugar y nos dividimos para llegar a la mayor cantidad posible de familias”, explicó.
Además de la ayuda inmediata, el grupo busca generar herramientas que perduren en el tiempo. Entre las acciones realizadas, mencionó la entrega de máquinas de coser a pedal para talleres comunitarios, permitiendo a las familias aprender oficios y resolver necesidades básicas.
Consultado sobre qué lo impulsa a continuar después de tantos años, Schaab fue contundente: “No podés dejar de hacerlo. Es algo que te hace bien, a vos, a tu familia y al grupo. Y también a ellos, que ya nos consideran parte de su familia. Nos dicen que, aunque sea, vayamos sin nada, porque les hace sentir que le importan a alguien”.
En el Impenetrable chaqueño muchas familias viven en condiciones extremadamente precarias, dependiendo de lo que logran conseguir día a día. El acceso a alimentos es limitado y no siempre está garantizado, por lo que en ocasiones recurren a recursos naturales para subsistir.
La falta de agua potable, de elementos básicos de higiene y de atención médica agrava aún más la situación, dando lugar a enfermedades que, en otros contextos, serían fácilmente evitables. Las distancias y el aislamiento hacen que tareas cotidianas, como asistir a la escuela o recibir atención sanitaria, se conviertan en verdaderos desafíos.
A esto se suma la dificultad de acceso por las condiciones del terreno y la falta de infraestructura. Caminos intransitables, especialmente después de lluvias, impiden la llegada de ayuda o el traslado de personas enfermas o heridas.
Muchas comunidades quedan completamente aisladas durante días. La ausencia de servicios básicos, como electricidad, transporte o centros de salud cercanos, expone a niños y adultos a situaciones límite, donde necesidades esenciales como la alimentación, la educación y la salud dependen, en gran medida, de la solidaridad y de este tipo de iniciativas.
La cruzada partirá a fines de julio y continúa abierta la convocatoria para quienes deseen colaborar. Las donaciones pueden acercarse al CEF Nº 70, en Zona Wagner o coordinarse a través de redes sociales y contactos telefónicos del grupo, que también se encargan de retirar los aportes.
Proyectos para Coronel Suarez
Por otra parte, Schaab adelantó que el proyecto local también sigue creciendo. La organización está próxima a obtener su personería jurídica y proyecta la construcción de una sede propia que funcione como depósito y espacio de asistencia. Entre las ideas, se contempla además la posibilidad de brindar alojamiento a familias que llegan a la ciudad por motivos de salud.
Asimismo, se lanzó una campaña de socios con un aporte accesible durante cuatro meses, destinada a fortalecer tanto las acciones en el norte como la ayuda social en la comunidad local. “Siempre tratamos de dar una mano también acá, cuando hay emergencias o necesidades”, agregó.
Una vez más, la Cruzada Solidaria se pone en marcha, reafirmando que la empatía, la constancia y el trabajo colectivo pueden generar un impacto real en quienes más lo necesitan.
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