Luciano Rebolini: “El problema no es el precio de la carne, es el bolsillo de la gente”
Luciano Rebolini: “El problema no es el precio de la carne, es el bolsillo de la gente”
En un contexto económico complejo, el consignatario de hacienda Luciano Rebolini trazó un panorama claro —y preocupante— sobre la actualidad del sector ganadero y el consumo de carne en el país.
En diálogo con La Nueva Radio Suárez, Rebolini aseguró que la actividad atraviesa un momento de contrastes: mientras algunos valores se mantienen firmes, el consumo interno cae con fuerza y las inversiones se frenan.
Un mercado firme, pero con dificultades
En cuanto a la hacienda, explicó que los precios de la invernada “siguen firmes y se han estabilizado”, aunque advirtió complicaciones en otros segmentos: “Lo que está costando vender es el vientre, sobre todo el preñado, porque los valores en dólares son muy altos y la gente no se decide a invertir”.
Esta situación refleja un problema de fondo: ingresar al ciclo ganadero hoy requiere el doble de inversión que hace un año, lo que desalienta la reposición y compromete el crecimiento del rodeo.
“Hace años que venimos perdiendo vientres y eso después se siente. Lo que se produce no alcanza para la demanda interna y la exportación”, sostuvo.
Consumo en caída y comercios al límite
Uno de los datos más alarmantes es la fuerte retracción del consumo: “La venta cayó un 40%”, afirmó Rebolini, quien además tiene carnicerías.
Según explicó, esto no responde a un encarecimiento del producto, sino a la pérdida del poder adquisitivo: “La gente no deja de comer, pero cambia hábitos. Compra pollo, cerdo o cortes más baratos”.
En esa línea, remarcó que el problema central es económico: “El salario alcanza para cada vez menos kilos de carne. No es que la carne esté cara, está en un valor lógico para producir, pero el ingreso de la gente no acompaña”.
Un negocio que se sostiene como puede
El impacto de la caída del consumo y el aumento de costos golpea de lleno a las pymes del sector: “Hoy estamos manteniendo el negocio para no cerrarlo”, resumió.
Los comerciantes enfrentan una combinación compleja: aumento de tarifas, caída de ventas y presión impositiva. “Los gastos suben y las ventas bajan. Es muy difícil sostener la estructura”, explicó.
Impuestos y costos: el gran peso del sistema
Rebolini fue crítico con la carga impositiva que atraviesa toda la cadena productiva: “Entre IVA, Ingresos Brutos y otros impuestos, más del 50% de lo que pagamos son tributos”.
También detalló costos concretos del sector: “Para faenar una jaula de hacienda tenemos que adelantar cerca de 500 mil pesos en impuestos. Es un sistema que asfixia”.
Además, cuestionó que muchas obligaciones recaen sobre las pymes: “Terminamos siendo agentes de retención del Estado, con costos administrativos y financieros que no podemos sostener”.
Falta de crédito e incertidumbre
Otro de los puntos críticos es la falta de financiamiento: “No hay créditos accesibles. Las tasas son muy altas, entonces nadie invierte”.
Esto impacta directamente en el desarrollo del sector: “Hay potencial para crecer, pero sin crédito y con tanta incertidumbre, la gente prefiere cuidar lo que tiene”.
Un problema estructural
Para Rebolini, la situación actual responde a múltiples factores: caída del consumo, presión impositiva, falta de financiamiento y un contexto económico general que no logra estabilizarse.
“Hace años que esperamos que la economía se acomode. Hoy el problema es que a la gente no le alcanza la plata”, insistió.
Mirada hacia adelante
A pesar del escenario adverso, el consignatario consideró que el camino es claro: “Hay que bajar impuestos y generar condiciones para que las pymes puedan invertir y crecer”.
Mientras tanto, el sector continúa resistiendo: “Los comercios están al límite, esperando que haya una reactivación”.
En definitiva, más allá de los debates sobre precios, Luciano Rebolini dejó una definición contundente: el desafío no está en el valor de la carne, sino en recuperar el poder de compra de los argentinos.
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