Inaugura “La Casa Azul de la Abuela Victoria”, un espacio de té y cultura impulsado por Roberto Aliberti
Este sábado 28 de febrero a las 18.30 quedará inaugurada en Santa Trinidad “La Casa Azul de la Abuela Victoria”, una propuesta que combina casa de té, librería, vivero y centro cultural, impulsada por el ex inspector de Educación Roberto Aliberti.
Ubicada en Luis de Bernardi 2674, entre Montevideo y De los Pozos, la iniciativa nace como un proyecto “ambicioso, pero profundamente personal”, según definió su creador en los estudios de la Radio. La inauguración contará con la presencia de autoridades municipales, de la cultura y de la educación y formará parte del circuito turístico de los Pueblos Alemanes.
Mucho más que una casa de té
Aliberti explicó que la propuesta va más allá de lo gastronómico: “No va a ser solamente una casa de té, sino un lugar de encuentro, de reunión, de memoria compartida, de lectura, de talleres y de charlas”.
El proyecto comenzó a gestarse hace más de seis años, cuando en plena pandemia abrió las puertas de su casa para acercar libros infantiles a docentes y familias. Aquellos encuentros espontáneos —con café, budines caseros y golosinas para los chicos— sembraron la semilla de este nuevo espacio.
“La idea fue creciendo sola. Las docentes se quedaban horas charlando, compartiendo lecturas. Ahí entendí que el encuentro era tan importante como el libro”, recordó.
La herencia de la abuela Victoria
El nombre del emprendimiento remite a su bisabuela, Victoria, una mujer de origen vasco que, aun atravesando dificultades económicas, conservó la elegancia y el ritual del buen recibir: vajilla de porcelana, cubiertos de plata, manteles bordados y el cuidado en la puesta de mesa.
“Ella me enseñó el valor del detalle, del protocolo, de poner una flor, aunque sea del jardín. Esa memoria es la que quiero rescatar”, expresó Aliberti.
Si bien la vivienda es moderna —un chalet construido hace cuatro años—, el interior estará ambientado con muebles restaurados y vajilla antigua, en su mayoría inglesa, predominando el clásico estilo “All Blue”. Muchos de los objetos pertenecieron a sus abuelas; otros fueron adquiridos en remates y restaurados por él mismo.
Autogestión y propuesta cultural
La Casa Azul funcionará bajo reserva para meriendas, cumpleaños o encuentros especiales, y será el sostén de un centro cultural autogestivo que llevará el nombre “Quimey”, como su antigua librería. El espacio ofrecerá talleres, clínicas, muestras de arte y espectáculos musicales.
Además del servicio de té —con budines, tortas, dulces y pastafrolas caseras elaboradas por el propio Aliberti y su familia— habrá venta de libros y plantas, otra de sus pasiones. “Tengo buena mano para la cocina, para las plantas y para la literatura”, señaló con humor.
El día de la inauguración se ofrecerán degustaciones gratuitas de budines, frutas y jugos, y habrá espectáculos musicales al aire libre bajo una pérgola especialmente ambientada. Aliberti recomendó asistir con algún abrigo liviano para el atardecer.
Un espacio para que las cosas sucedan
La apertura coincide con la tradicional Strudel Fest, lo que —lejos de preocuparlo— considera parte de una estrategia para integrarse al movimiento turístico del fin de semana.
“Quiero que sea un lugar donde las cosas sucedan. Que la gente se junte con amigas, que celebre, que lea, que escuche música. Recuperar el valor del té como ceremonia, como pausa, como encuentro”, afirmó.
Con una fuerte impronta estética y afectiva, “La Casa Azul de la Abuela Victoria” se presenta como una propuesta singular en el distrito: un espacio que enlaza tradición, identidad y cultura, con el propósito de convertir cada taza de té en una experiencia compartida.
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