Francisco Schilereff, bailarín solista del Miami City Ballet: “La verdad que sin ellos -la familia- hoy no estaría en el lugar donde estoy”
Desde Coronel Suárez a Nueva York, primero, y luego a integrar el cuerpo del Miami City Ballet, promovido ahora a bailarín solista.
En el 2019 fue cuando clasificó para la final de Youth América Grand Prix, el concurso de danza clásica y contemporánea para estudiantes más grande del mundo.
Desde pequeño bailar fue la pasión de este suarense que con 24 años está haciendo brillar la danza, con un presente espectacular y un futuro más que promisorio.
En una publicación que hizo La Nueva Radio Suárez, en el 2019, escribíamos: “Cuando su papá, Roberto, lo llevaba a la cancha para que jugara al fútbol, en vez de concentrarse en el juego el niño se frenaba a escuchar la música que sonaba en los parlantes. Sus inquietudes, sus sueños, sus intereses estaban cerca de los pies, pero muy lejos de la pelota. Sus padres lo advirtieron y decidieron apoyarlo incondicionalmente. Le dieron el sostén económico y emocional necesario para pulir su talento y destacarse en lo que ama. Francisco lo supo valorar y aprovechar”.
También agradecer: acaba de regalarle a su papa y su mamá un viaje por diferentes lugares de Estados Unidos. Y estando allá, sus progenitores tuvieron la inimaginable alegría de estar presentes en el momento en que le anunciaron a Francisco, luego de una presentación, que pasaba a ser bailarín solista del Miami City Ballet.
Este martes tuvimos en La Nueva Radio Suárez una gran alegría, la oportunidad de entrevistar a Roberto Schilereff sentado en nuestros estudios y, a miles de kilómetros de distancia, conversar simultáneamente con su hijo Francisco, apenas una hora antes que retomara los ensayos luego de un fin de semana de presentaciones.
“Te quiero hijo”, “Te quiero y gracias papá por todo”, fueron algunas de las cosas que se dijeron ambos, en una entrevista emotiva que contó historia, trayectoria, esfuerzo, sacrificio y dedicación. No sólo de Francisco, sino de toda su familia.
“Tuve muchos lindos momentos y buenas noticias en estos últimos días. Tuve la suerte te tener a mis padres visitándome por unas semanas. A mi papá Roberto y a mi mamá Luchi. Pudieron acompañarme al trabajo, ver clases, ver ensayos, les pude mostrar un poco de la ciudad. Y como para agregar un poco más, justo en uno de los shows que mis padres fueron a ver, tuve la noticia que me promovieron a solista. Así que fue como la última frutillita. Poder tenerlos en ese momento tan importante” dijo en el comienzo de la entrevista el bailarín.
Contó que en la compañía en la que está es el único argentino que se encuentra en este momento. “Si bien todavía no pude averiguar si soy el primer argentino solista, sí sé que en este soy el único. Sé que hubo otro argentino en la compañía, sí sé que fue cuerpo de baile”, explicó ante una pregunta al respecto.
Sobre el esfuerzo realizado por sus padres, Francisco Schilereff confiesa que mientras lo escuchaba hablar a su progenitor, contando algunos de los muchos esfuerzos y sacrificios que hicieron, él pensaba que “no sólo tuve la suerte de tener a mis padres, yo no tengo ningún recuerdo de ellos dudando o planteándose si esto va a ser una oportunidad para mí, o si es algo que pueda llegar a ser real”.
Recuerda que al término de la primera clase de ballet aquí en Suárez regresó a su casa y les dijo a sus padres que quería ser bailarín clásico. “Si yo me pusiera en los zapatos de mis padres, a un nene que lo llevás por primera vez a una clase, le das por lo menos dos semanas para ver si es lo que querés hacer. Ellos nunca lo dudaron, desde el primer día. Y no sólo fueron mis padres, mis abuelas, mis hermanas, fueron todos. Todos tuvieron que poner un poco de esfuerzo” indicó Francisco, reconociendo que sus hermanas “tuvieron que sacrificar ciertas cosas, mi abuela siempre nos tuvo que ayudar. Tuvimos que hacer rifas, eventos, vender comida, siempre fue un esfuerzo por parte de toda la familia. Y la verdad que sin ellos hoy no estaría en el lugar donde estoy” dice pletórico de agradecimiento, y agrega: “Nunca va a haber una forma en la que yo pueda devolverles o agradecerles completamente por lo que todos hicieron por mí”.
Expresó que su padre le menciona que lo logrado es por su propio mérito, a lo que indica, “no coincido como hijo”. Y explica: “Siempre estuve seguro que era esto lo que yo quería hacer. Pero hubo veces en que siendo chiquito, estando en la secundaria, les decía a mis padres que tenía cumpleaños de un amigo y que no quería ir a ballet. Ellos, como padres, lo tomaban como un momento de enseñanza. Me sentaban y me decían que si eso es lo que yo quería hacer, tenía que sacrificar ciertas cosas, me decían que no iba a ser fácil. De chiquito me enseñaron que si estaba seguro que era eso lo que quería hacer, tenía que dejar ciertas cosas de lado. Siempre me inculcaron esa determinación que, creo, hasta el día de hoy, lo llevo conmigo a todos lados”.
Consultado en torno a qué es lo que conlleva la vida de bailarín de ballet -el fin de semana estuvo haciendo presentaciones, el lunes un poco de descanso, pero a partir del martes varias horas de ensayo-, dice que “mucho tiempo y mucha energía, física y mentalmente. Tenemos muchas horas de trabajo, especialmente cuando tenemos shows. En tiempos en que no tenemos presentaciones, quizá sí solo trabajamos de lunes a viernes, desde las 10 a las 18.30 hs. Pero los fines de semana de shows trabajamos seis días a la semana, sólo teniendo los lunes libres”.
Termina “dolorido, cansado, los músculos fatigados. En el día libre uno tiene que poner como ciertas cosas para ayudar al físico y a la salud mental, para seguir en buen estado y, en 24 horas, recuperar el físico para volver a entrar al siguiente día” explica.
En relación a la cuestión nutricional, indicó que nunca le hicieron una indicación al respecto, “quizá ahora que estoy creciendo, tengo 24 años, estoy comenzando a sentir que ya que estoy bailando tanto y tengo muchas más oportunidades, que mi cuerpo me está dando señales para hacer ciertos cambios. Quizá es una oportunidad para crecer y entender al cuerpo, de alguna manera”. Dice que tiene que añadir proteínas, tiene que prestar atención a la hidratación, por lo que hace geles para hidratarse más rápido, “y ciertas cosas que son recomendadas para profesionales, para artistas y deportistas, que tienen una demanda muy grande en el trabajo. Estoy constantemente aprendiendo y viendo de qué manera uno puede ayudar al cuerpo, porque con tanta demanda uno necesita estar al día”.
Consultado si con esta visibilidad que va a pasar a tener, como bailarín solista, las oportunidades se multiplican, responde Francisco que “el día a día va a cambiar. Un cuerpo de baile forma parte de danzas grupales. Ese es el cargo que en la compañía tuve estos últimos cuatro años. A la vez, de hacer esos roles grupales, como prueba quizás, me daban algún que otro rol, que es más destacado, más solista, para ver cómo lo manejaba en forma artística y técnica. Ahora que me ofrecieron la posición de solista, que toma efecto en el mes de mayo, los roles que me van a llamar a aprender, para todos los ballets, que hacemos durante la temporada, ya no forman parte de cuerpos de bailes. A partir de mayo voy a tener roles solistas, que si bien es una responsabilidad mucho más grande, porque en el escenario va a estar mi presencia sola o con algún otro compañero, si bien genera un poco más de presión, también me da un poco de lugar y espacio para poder concentrarme en esos roles, individualmente”, explica.
El presente de Francisco Schilereff es espectacular, su futuro inimaginable en cuanto a la potencialidad y a la visibilidad que le va a dar la posición que pasará a ocupar en el Miami City Ballet. Sus primeros pasos los dio en Coronel Suárez y verlo brillar, bailar, volar, expresar con el cuerpo, verdaderamente emociona.
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