HOYSOCIEDAD

Emotiva despedida a Margarita Vergara: una vida dedicada al cuidado y la comunidad

El CAPS del barrio Puente Chico vivió este martes una jornada cargada de emociones con la jubilación de la enfermera Margarita Vergara, una figura profundamente querida que, tras más de dos décadas de servicio, cierra una etapa marcada por la vocación, el compromiso y el cariño de toda una comunidad.

Con 22 años de trayectoria en el sistema de salud municipal —los últimos 15 en el CAPS— Margarita se convirtió en mucho más que una profesional: fue parte de la vida cotidiana del barrio. “Uno ya sabía quién era cada persona, qué necesitaba, por qué venía… terminás siendo parte de la familia”, expresó conmovida, en medio de abrazos, saludos y palabras de afecto.

El día estuvo atravesado por los sentimientos encontrados. Por un lado, la alegría de haber cumplido una etapa y el orgullo de la tarea realizada; por otro, la nostalgia de dejar un lugar donde sembró vínculos profundos. Vecinos y vecinas se acercaron para compartir una mateada y despedirla con muestras de cariño, reflejo del vínculo construido a lo largo de los años. “Voy a extrañar, pero sé que es parte de la vida”, señaló.

Su recorrido también es testimonio del crecimiento del propio CAPS y del trabajo colectivo. Recordó aquellos primeros tiempos con recursos limitados, donde junto a la comunidad impulsaron mejoras, gestionaron equipamiento y lograron transformar el espacio en el centro de atención que es hoy. “Muchos vecinos colaboraron, hicimos rifas, se fue construyendo entre todos”, rememoró.

Margarita destacó especialmente su labor en la atención primaria de la salud, un enfoque que le permitió acompañar a generaciones enteras: desde bebés hasta adultos mayores. “Es hermoso trabajar en la prevención, no esperar que el paciente se enferme. Me tocó ver crecer a chicos que hoy son padres y traen a sus hijos”, contó con orgullo.

Además de su compromiso profesional, su historia es también ejemplo de esfuerzo personal: estudió enfermería siendo madre, trabajó y logró que sus hijos accedieran a la universidad. Hoy, todos profesionales, representan uno de sus mayores orgullos. “Se puede trabajar, estudiar y salir adelante”, afirmó, dejando un mensaje inspirador para las nuevas generaciones.

En ese sentido, también valoró la continuidad en el sistema de salud, destacando a las jóvenes enfermeras que comienzan su camino: “Hay una camada hermosa, con muchas ganas. Nosotras dejamos una huella para que ellas sigan”.

La jornada de despedida tuvo un cierre especial, cuando Margarita pasó por el Hospital Municipal, donde fue agasajada por sus compañeros y compañeras de trabajo, en un reconocimiento cargado de afecto y gratitud por tantos años de entrega.

Aunque se despide de la función pública, asegura que la enfermería seguirá siendo parte de su vida. “Una enfermera es enfermera hasta el último día”, dijo. Y así será: desde otro lugar, pero con la misma vocación.

Se va una etapa, pero queda una historia profundamente humana, tejida con cuidado, compromiso y amor por los demás. Una huella que, sin dudas, permanecerá en cada rincón del barrio Puente Chico.