El suarense Germán Duckwen Rau completó la travesía 360° en el Aconcagua
El montañista suarense Germán Duckwen Rau compartió en los estudios de la Radio su reciente experiencia en el Aconcagua, donde durante el mes de febrero realizó la exigente travesía conocida como “360° Aconcagua”, una ruta que rodea completamente la montaña más alta de América.
Duckwen Rau, guía de senderismo y especializado en montañismo, explicó que este desafío forma parte de los objetivos que muchos montañistas se plantean con el paso de los años. “Para quienes hacemos montaña, el Aconcagua es una especie de cúspide. Está en nuestro país y es un objetivo que tarde o temprano muchos queremos intentar”, señaló.
Una travesía que rodea toda la montaña
La ruta 360° es diferente al ascenso tradicional al Aconcagua. En este caso, los montañistas ingresan al parque por la quebrada de Punta de Vacas, recorriendo el valle del río Vacas y avanzando de manera progresiva alrededor del macizo.
“Se va ascendiendo de a poco hasta llegar al campamento Cólera, que está a unos 6.000 metros de altura. Ahí se une con la ruta convencional, desde donde se intenta la cumbre y luego se desciende por el camino normal”, explicó.
De esta manera, el recorrido termina formando un circuito completo alrededor de la montaña.
El clima, un factor decisivo
Como ocurre en el montañismo de alta montaña, las condiciones climáticas son determinantes para intentar alcanzar la cumbre.
“En la montaña se habla de ‘ventanas’, que son períodos de uno o dos días con menos viento que permiten intentar el ascenso. Después pueden venir varios días con condiciones muy duras”, explicó.
Durante la expedición, el equipo debió enfrentar situaciones extremas. Según contó, en uno de los campamentos atravesaron una tormenta con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora que incluso rompieron una de las carpas.
El desafío físico de la altura
Uno de los aspectos más exigentes del Aconcagua es la adaptación del cuerpo a la altura. A partir de los 4.000 metros comienza el proceso de aclimatación, que implica ascensos lentos y pausados.
“Arriba la presión atmosférica es casi la mitad que al nivel del mar. El cuerpo tiene que adaptarse a la falta de oxígeno y puede aparecer el mal de altura”, explicó.
Por ese motivo, el ascenso se realiza de manera progresiva, subiendo y bajando entre campamentos para permitir que el organismo se adapte.
A esto se suma el esfuerzo físico de transportar el equipo necesario. “Uno lleva mochilas de más de 30 kilos. No es lo mismo cargar ese peso en el llano que hacerlo a más de 5.000 metros”, indicó.
Temperaturas extremas y condiciones de supervivencia
Después de la entrevista, Duckwen Rau comentó fuera del aire que durante la expedición enfrentaron temperaturas cercanas a los –20 grados en algunos campamentos.
En esas condiciones, incluso tareas básicas se vuelven complejas. Por ejemplo, para obtener agua debían derretir hielo o nieve. “Para conseguir un litro de agua tardábamos alrededor de 20 minutos derritiendo hielo”, explicó.
La importancia del equipo
Si bien hay montañistas que realizan expediciones en solitario, Duckwen Rau destacó la importancia de trabajar en equipo.
“Es una experiencia muy distinta. Compartir la montaña con compañeros que tienen experiencia y con los que ya hicimos otras expediciones da seguridad ante cualquier problema, desde una lesión hasta un mal de altura”, señaló.
Además, en este tipo de expediciones el grupo mantiene una comunicación constante para evaluar cómo se siente cada integrante.
Decidir cuándo volver
El montañista también remarcó que una de las decisiones más difíciles en la montaña es saber cuándo detenerse.
“A veces hay que dar la vuelta por el clima o porque un compañero no está bien. Es frustrante después de tanta preparación, pero es una decisión de responsabilidad”, afirmó.
Próximos desafíos
Tras completar la travesía en el Aconcagua, Germán Duckwen Rau ya piensa en nuevos proyectos. Entre ellos, realizar travesías en Tierra del Fuego, una región que aún no conoce y que cuenta con importantes circuitos de montaña.
“Me gustan mucho las travesías largas, donde no necesariamente hay una cumbre, sino que se va de un lugar a otro durante varios días”, explicó.
La expedición al Aconcagua requirió además una extensa preparación logística, con permisos especiales del parque, seguros obligatorios y una planificación detallada del equipo, la comida y el recorrido.
Una experiencia exigente y desafiante que, como señaló el propio montañista, comienza mucho antes de poner un pie en la montaña
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