Divorcio y división de bienes: qué son los bienes gananciales, las recompensas y la compensación económica
En una nueva edición de “Derecho a Saber”, el abogado Juan Bautista Luqui explicó algunas de las cuestiones económicas que pueden aparecer al momento de un divorcio. Bienes propios y gananciales, compensación económica y recompensas fueron algunos de los conceptos abordados, con ejemplos concretos para comprender cómo pueden resolverse estas situaciones.
Cuando una pareja contrae matrimonio y comienza un proyecto de vida en común, generalmente la atención está puesta en la familia, los hijos y la construcción de un patrimonio compartido. Sin embargo, pocas veces se piensa en el carácter que tendrán los distintos bienes que se incorporan durante esos años.
En una nueva edición de “Derecho a Saber”, el abogado Juan Bautista Luqui analizó qué puede suceder con esos bienes cuando llega el divorcio y explicó algunos conceptos jurídicos que pueden resultar determinantes al momento de realizar la división patrimonial.
Bienes propios y gananciales
Luqui planteó como ejemplo el caso de una mujer cuyo padre decide regalarle la mitad de un departamento mientras está casada. La otra mitad sería adquirida por el matrimonio con dinero ganancial.
En ese escenario, explicó, es fundamental que en la escritura quede expresamente asentado que la mitad del inmueble fue entregada por el padre como una donación a su hija y que el cónyuge preste su conformidad con esa manifestación.
Según explicó el abogado, si esa circunstancia no queda debidamente documentada, pueden surgir importantes dificultades al momento de liquidar los bienes del matrimonio.
“Los jueces han sido sumamente estrictos”, señaló Luqui, al explicar que, en los casos en los que no consta esa manifestación, el bien puede ser considerado ganancial.
Esto puede generar una diferencia significativa al momento de la división: una persona que esperaba conservar como propio el porcentaje recibido por donación puede encontrarse con que el inmueble es considerado íntegramente ganancial.
La compensación económica
Otro de los temas abordados fue la compensación económica, una figura contemplada por la legislación y que puede aparecer cuando la ruptura genera un desequilibrio económico para uno de los integrantes de la pareja.
Luqui explicó el caso de una mujer que, al comenzar su matrimonio, tenía un proyecto profesional —por ejemplo, estudiaba medicina, arquitectura o abogacía— pero que posteriormente relegó ese desarrollo para dedicarse al cuidado de los hijos y de la familia.
Después de varios años, ante un divorcio, puede encontrarse con dificultades para incorporarse al mercado laboral o incluso sin haber podido completar su formación profesional.
En esas circunstancias, explicó el abogado, el juez puede evaluar diferentes elementos y establecer una suma de dinero en concepto de compensación.
“No es la suma que hubiese ganado si hubiese sido profesional, porque eso no se sabe”, aclaró, sino un monto destinado a compensar de alguna manera el perjuicio económico derivado de las decisiones tomadas durante la vida familiar.
¿Qué son las recompensas?
Durante la entrevista también apareció otro concepto jurídico que suele generar confusión: las recompensas.
“Es aquella que, cuando se termina el matrimonio, el matrimonio le debe a alguno de los dos cónyuges”, explicó Luqui.
Retomando el ejemplo del departamento, planteó que una parte de la compra puede haberse realizado con dinero propio de uno de los integrantes de la pareja —por ejemplo, proveniente de una donación de sus padres— mientras que otra parte fue adquirida con dinero ganancial.
El inmueble puede tener carácter ganancial, pero quien aportó dinero propio puede tener derecho a reclamar una compensación a la sociedad conyugal por ese aporte.
En otras palabras, se busca reconocer que durante el matrimonio se utilizó un patrimonio propio para mejorar o adquirir un bien que terminó formando parte del patrimonio ganancial.
Cuando los sentimientos complican la negociación
Luqui también hizo hincapié en una cuestión que excede lo estrictamente jurídico: las dificultades que pueden aparecer cuando las propias partes intentan negociar la división de los bienes.
“En las sucesiones y en los divorcios se mezclan muchas cuestiones que no son económicas”, señaló.
Por eso, consideró conveniente que las negociaciones patrimoniales sean llevadas adelante por profesionales. Según explicó, una conversación entre abogados puede desarrollarse de manera diferente a una negociación directa entre quienes están atravesando una separación.
Los profesionales pueden discutir las distintas propuestas con mayor distancia respecto de las cuestiones emocionales que rodean la ruptura.
“Es mucho más sano hablar entre profesionales sobre situaciones de nuestros clientes que entre clientes”, sostuvo.
Asesorarse antes de tomar decisiones
El abogado recomendó consultar con profesionales y evitar tomar decisiones importantes únicamente a partir de información encontrada en internet, ya que una interpretación equivocada de una situación jurídica puede tener consecuencias económicas.
En ese sentido, remarcó que en Coronel Suárez existe una amplia oferta de profesionales del derecho a los que se puede recurrir para analizar cada caso particular.
Finalmente, Luqui puso el acento en que, más allá de las cuestiones patrimoniales, una separación también requiere preservar otros aspectos importantes, especialmente cuando hay hijos.
“Tratar de preservar los hijos, que no tienen nada que ver, y la salud de uno”, planteó.
Porque, más allá de la división de los bienes y de las cuestiones económicas que deben resolverse, el objetivo es poder cerrar una etapa y continuar con la vida sin convertir el proceso de divorcio en un conflicto que termine afectando aún más a quienes lo atraviesan.
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