Día del Inmigrante Italiano con acto y reconocimiento a una familia fundadora en Coronel Suárez
En un sencillo pero significativo acto realizado en la intersección de avenida Alsina y Belgrano, junto al busto que recuerda a Manuel Belgrano, se conmemoró este 3 de junio el Día del Inmigrante Italiano, una fecha que reivindica el aporte de esa colectividad a la construcción de la identidad nacional.
La ceremonia contó con la participación del presidente de la Asociación Italiana “Luciano Manara”, Román Bertuzzi, quien portó la insignia Nacional, acompañado por integrantes de la comisión directiva y representantes de la colectividad. También estuvieron presentes miembros de colectividades hermanas, como la israelita y la alemana, además de autoridades locales, entre ellas el jefe de Gabinete Mauro Moccero, el concejal Miguel Desch y el director de Gestión Cultural Marcelo Castorina, quien tuvo a su cargo la conducción del acto.
Durante el inicio, se destacó la importancia de sostener este tipo de encuentros que permiten reflexionar colectivamente sobre la historia y la actualidad del sector, al tiempo que se valoró la continuidad de esta conmemoración impulsada desde hace años por la institución italiana.
En el marco del acto se recordó que la fecha fue instituida por la Ley Nacional 24.561, en coincidencia con el nacimiento de Manuel Belgrano, hijo de inmigrantes italianos. Su figura permitió trazar un puente simbólico entre la construcción de la patria y el aporte de quienes llegaron desde Italia en busca de nuevas oportunidades.
Uno de los momentos centrales fue la colocación de una ofrenda floral al pie del busto del prócer, tras lo cual se dio paso a las palabras alusivas. En ese contexto, Adriana Rossetti resaltó el valor del esfuerzo compartido entre generaciones, señalando que la historia de Belgrano y la de los inmigrantes italianos confluyen en un mismo ideal de país basado en el trabajo, la educación y la solidaridad.
En su mensaje, remarcó que aquellos hombres y mujeres que llegaron desde distintas regiones de Italia lo hicieron con sacrificio y esperanza, contribuyendo al desarrollo de comunidades como Coronel Suárez. Sostuvo que no vinieron a reemplazar sino a sumar, aportando su cultura, sus tradiciones y una fuerte ética del trabajo que aún hoy perdura en las familias descendientes.
Asimismo, puso en valor la importancia de la memoria colectiva, entendida como un elemento esencial para sostener la identidad y proyectar el futuro, al tiempo que llamó a continuar fortaleciendo los lazos comunitarios.
Posteriormente, la Asociación Italiana realizó un reconocimiento a la familia Gangone, considerada una de las familias fundadoras de la institución. En representación, Edgardo Gangone expresó su agradecimiento y evocó con emoción la figura de su abuelo, quien emigró desde Italia para formar su familia en esta tierra.
En sus palabras, destacó el sacrificio de quienes dejaron su lugar de origen para construir una nueva vida y valoró el rol de la institución en mantener vivas esas raíces. También recordó anteriores distinciones recibidas por su familia, vinculadas al aporte cultural y a la participación sostenida dentro de la entidad.
El acto concluyó con un agradecimiento a todos los presentes y una invitación a continuar participando de las actividades impulsadas por la Asociación Italiana, reafirmando el compromiso de mantener viva la memoria de los inmigrantes que contribuyeron a forjar la comunidad.
Discurso de Adriana Rossetti
Hoy 3 de junio se cruzan dos historias que parecen distintas, pero tienen el mismo corazón: el esfuerzo por construir una patria más justa.
Hace 256 años, el 3 de junio de 1770, nacía en Buenos Aires Manuel Belgrano. Un hombre que lo dejó todo por una idea: que este suelo sea de todos los que lo habitan y lo trabajan. Creó la bandera, impulsó la educación, creyó en el trabajo y en la solidaridad como base de una nación. No buscó honores, buscó que el país crezca.
Años después, empezó a llegar otra ola de constructores de un nuevo futuro.
Hombres y mujeres que salieron de Piamonte, Calabria, Sicilia, el Véneto con una valija chica y un sueño grande. Llegaron sin conocer el idioma, sin conocer a nadie, y se pusieron a trabajar de sol a sol. Hicieron pan, trabajaron el campo, levantaron comercios, talleres, escuelas. Fundaron sociedades de socorro mutuo porque entendieron lo que Belgrano ya decía: nadie se salva solo.
Los italianos no vinieron a reemplazar. Vinieron a sumar. Trajeron su cocina, su música, su fe, su terquedad para no bajar los brazos. Y se mezclaron con lo que ya estaba acá. Así se hizo Coronel Suárez. Así se hizo la Argentina. Con el trabajo del criollo, del gallego, del vasco, del francés, del alemán, del volguense, del italiano, del que llegó de Siria, del que ya estaba.
Hoy nosotros somos nietos y bisnietos de esa mezcla. Capaz que ya no hablamos dialecto en la cocina. Capaz que el “mangia” se nos cruzó con el mate. Pero sigue estando ahí: en la mesa larga donde entra uno más, en el valor de la palabra empeñada, en el respeto por el que trabaja.
Belgrano soñó un país de iguales. Los inmigrantes italianos vinieron a hacerlo posible con su cuerpo, su corazón y con la familia. Y hoy nos toca a nosotros sostener eso. Sostener la memoria, sostener la solidaridad, sostener el compromiso de que nadie quede afuera.
Desde la Asociación Italiana queremos agradecer a los abuelos que todavía cuentan historias. A los jóvenes que se quedan a escucharlas. A cada familia que mantiene vivo el idioma, la receta, la foto vieja. Porque una comunidad sin memoria es una comunidad sin raíces.
Que este 3 de junio nos encuentre mirando atrás con orgullo y mirando adelante con responsabilidad.
Viva Italia, viva Argentina, y viva la gente que sigue construyendo patria con trabajo y con corazón.
Gracias.
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