Día del Árbol: Coronel Suárez avanza con un plan de arbolado urbano y una campaña que busca sumar nuevos ejemplares
En el marco del Día Nacional del Árbol, que se conmemoró el viernes pasado, el director de Medio Ambiente y Turismo de la Municipalidad de Coronel Suárez, Iñaki Etcheverry, destacó la importancia de pensar al arbolado urbano como parte de la infraestructura de las ciudades y brindó detalles sobre las políticas que se vienen implementando en el distrito para incrementar, ordenar y cuidar la presencia de árboles en los espacios públicos y en las veredas.
Etcheverry recordó que el Día Nacional del Árbol tiene una larga tradición en Argentina y señaló que fue instaurado por el Consejo Nacional de Educación en 1900, en una época en la que la forestación era considerada un sector fundamental para el desarrollo del país. En ese sentido, sostuvo que las efemérides vinculadas al ambiente constituyen una oportunidad para generar conciencia y poner en discusión la relación que las comunidades mantienen con los espacios verdes y los árboles.
El funcionario explicó que en los últimos años comenzó a tomar fuerza una nueva concepción del arbolado urbano, que deja de considerarlo solamente como un elemento ornamental para entenderlo también como una verdadera “infraestructura verde”. Los árboles cumplen funciones concretas en las ciudades: contribuyen al recambio del aire, brindan sombra, ayudan a mitigar los efectos de las lluvias y las inundaciones y generan mejores condiciones ambientales para quienes viven en ellas.
“Se piensa como infraestructura urbana porque tiene particularidades el arbolado que en un contexto de cambio climático incorpora ventajas para la ciudadanía”, explicó Etcheverry durante la entrevista realizada en los estudios de La Nueva Radio Suárez.
Un plan para ordenar el arbolado de la ciudad
En Coronel Suárez existe desde el año pasado un plan regulador de arbolado que establece criterios respecto de qué especies pueden incorporarse en las veredas, cuáles son más adecuadas para los espacios públicos y qué características deben contemplarse en forestaciones de mayor escala.
Etcheverry remarcó que no todos los árboles resultan apropiados para ser plantados en una vereda. Por eso, la planificación busca combinar la incorporación de especies nativas —que tienen un valor particular por su adaptación al ambiente— con aquellas variedades que presentan mejores condiciones para convivir con la infraestructura urbana y brindar sombra y otros beneficios.
También señaló que se procura recuperar y respetar los diseños originales de las plazas de la ciudad. En el caso de los espacios verdes tradicionales, explicó que muchos de sus diseños tienen un importante valor histórico y que la intención es conservarlos, aunque adaptándolos a las condiciones actuales y a los nuevos criterios de selección de especies.
En ese marco, mencionó la Plaza San Martín y la Plaza Mitre, donde se contempla el reemplazo paulatino de árboles y plantas que se han secado, muerto o debieron ser retirados por cuestiones de seguridad. La planificación busca que esas extracciones no impliquen perder definitivamente la cobertura vegetal, sino que exista un proceso de reposición que permita mantener el arbolado a lo largo del tiempo.
Coronel Suárez, cerca de un árbol por habitante
Uno de los datos destacados por Etcheverry es el resultado del censo de arbolado realizado por el Municipio durante el año pasado. Según explicó, la ciudad cabecera cuenta con aproximadamente 21 mil árboles ubicados en las veredas.
Esto representa una relación cercana a un árbol por habitante y se encuentra muy por encima de la media que, de acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, ronda un árbol cada tres personas.
Sin embargo, el objetivo del área es continuar incrementando esa cantidad. “Nos gustaría llegar al número exacto de uno por persona”, señaló el funcionario, quien remarcó que el concepto que se busca instalar es que cada vecino que tenga espacio pueda contar con un árbol frente a su vivienda.
Además de los beneficios ambientales, Etcheverry destacó el fuerte impacto que tiene el arbolado en la identidad de Coronel Suárez. La cantidad, variedad y estado de conservación de los árboles constituyen, según explicó, una característica que se percibe incluso al ingresar a la ciudad y que también tiene importancia desde el punto de vista turístico.
Actualmente se contabilizan alrededor de 45 especies diferentes en la ciudad cabecera. Entre las más presentes mencionó a los fresnos y crespones, mientras que también se incorporan nuevas variedades consideradas adecuadas para las veredas, como el arce de Berger.
A su vez, existen ejemplares de mayor porte, como plátanos y acacias, que forman parte de forestaciones históricas y que contribuyen a la particular imagen urbana de Coronel Suárez, aunque por sus características no resultan apropiados para las veredas.
Una campaña que ya superó las expectativas
Otro de los ejes de la entrevista fue la campaña de forestación que el Municipio lleva adelante junto a vecinos e instituciones. El objetivo inicial era plantar 100 árboles, pero la respuesta de la comunidad permitió superar ampliamente las expectativas.
Etcheverry adelantó que durante el fin de semana se esperaba alcanzar aproximadamente los 100 ejemplares plantados dentro de esta campaña específica y que la proyección es llegar a unos 200 árboles.
La iniciativa no se limita a la ciudad cabecera. Ya se realizaron plantaciones en Pueblo Santa María, Huanguelén, Santa Trinidad y Altos Balcarce, además de otras intervenciones vinculadas a obras de infraestructura, como las realizadas en las ramblas de la avenida de Santa Trinidad.
El mecanismo contempla una participación activa de los vecinos. Quienes se inscriben deben brindar información y fotografías de la vereda o del espacio disponible, de manera que desde el área municipal puedan determinar qué especie resulta más adecuada y cuántos ejemplares pueden colocarse.
Luego, la plantación se realiza de manera conjunta con el vecino, aunque también existe la posibilidad de que sea el propio frentista quien se encargue de colocar el árbol.
Una de las condiciones que se busca fortalecer es el concepto de “cuidado compartido”. En este sentido, quienes reciben un ejemplar asumen un compromiso para favorecer su supervivencia, teniendo en cuenta que el Municipio no puede hacerse cargo por sí solo del cuidado de cada uno de los árboles existentes.
Etcheverry anticipó además que la intención es que la campaña tenga continuidad en los próximos años, con nuevos objetivos de forestación que permitan seguir incrementando la cantidad de árboles.
Planificar antes de construir
El director de Medio Ambiente y Turismo también destacó la necesidad de incorporar el arbolado desde el comienzo de cualquier proyecto de infraestructura urbana.
Explicó que en nuevas obras, plazas y loteos es fundamental planificar previamente dónde estarán ubicados los árboles, evitando situaciones posteriores en las que el ejemplar termine interfiriendo con un cordón cuneta, una obra o algún otro elemento de la infraestructura.
“Lo bueno es planificarlo”, remarcó, señalando que la intención es que el arbolado deje de ser considerado un elemento que se agrega después de terminada una obra y pase a formar parte del diseño original de cada intervención.
La poda: un aspecto central para conservar los árboles
En el marco del Día del Árbol, Etcheverry también puso especial énfasis en la necesidad de modificar algunos hábitos vinculados con la poda.
El plan regulador establece criterios para las intervenciones y desde el área se insiste en que no todos los árboles necesitan ser podados de manera permanente. Muchas veces, explicó, las intervenciones deben responder a cuestiones específicas de seguridad o a la necesidad de reordenar el crecimiento del ejemplar.
Por eso recomendó recurrir a podadores habilitados y consultar previamente en la Oficina de Medio Ambiente, el Corralón o el Consejo de Arbolado para determinar qué tipo de intervención corresponde realizar.
Uno de los desafíos particulares aparece en los ejemplares ubicados cerca del tendido eléctrico. Allí existen necesidades vinculadas a la seguridad de las líneas de media y alta tensión, mientras que desde la perspectiva del arbolado se busca que las especies puedan crecer adecuadamente y desarrollar su copa sin necesidad de intervenciones excesivas.
Etcheverry explicó que se viene trabajando para encontrar un punto de equilibrio entre ambas necesidades y que la intención es profundizar ese diálogo y planificación año tras año.
Educación y conciencia desde las escuelas
La política de arbolado también comenzó a incorporarse a las actividades de educación ambiental que se desarrollan en las instituciones educativas del distrito.
El funcionario señaló que, además de las capacitaciones vinculadas con reciclaje, separación de residuos y compostaje, este año se sumaron contenidos específicos sobre arbolado.
El objetivo es que los niños conozcan desde temprana edad la importancia de los árboles y aprendan que existen distintas maneras de cuidarlos, incluyendo criterios adecuados de plantación, mantenimiento y poda.
En este Día del Árbol, la propuesta apunta entonces no solamente a plantar más ejemplares, sino también a generar las condiciones para que puedan crecer, desarrollarse y formar parte de una ciudad que planifica su infraestructura verde a largo plazo.
Con una ciudad que ya cuenta con una importante cobertura arbórea, una campaña que busca sumar alrededor de 200 nuevos ejemplares y un plan regulador que ordena las futuras intervenciones, el desafío para Coronel Suárez pasa ahora por sostener las políticas en el tiempo, profundizar el cuidado y lograr que cada vez más vecinos comprendan que un árbol no es solamente parte del paisaje: también es infraestructura, ambiente, identidad y calidad de vida.
8.7 °C •