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Derecho a Saber: qué es el recurso de amparo y en qué situaciones corresponde utilizarlo

En una nueva edición del espacio Derecho a Saber, el abogado Juan Bautista Luqui explicó los orígenes del recurso de amparo, una herramienta judicial que hoy es ampliamente conocida, pero que no siempre se utiliza correctamente. El especialista repasó el histórico fallo que dio origen a esta garantía en Argentina y aclaró que el amparo no constituye un recurso aplicable a cualquier tipo de reclamo.

Luqui recordó que el amparo nació a partir de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el año 1957, conocido como el caso Siri. La situación se originó cuando el gobierno de entonces clausuró un diario de la ciudad de Mercedes, propiedad de un hombre llamado Ángel Siri, sin brindar explicaciones. Ante la imposibilidad de continuar con su actividad y de ejercer su libertad de expresión, el propietario recurrió a la Justicia para pedir que se reabriera el diario.

En primera instancia y luego ante la Cámara, su reclamo fue rechazado porque en aquel momento no existía en Argentina una figura jurídica específica como el amparo. El único recurso rápido disponible era el hábeas corpus, destinado fundamentalmente a proteger la libertad física de una persona frente a una detención.

El caso llegó entonces a la Corte Suprema, que produjo un fallo histórico. “La Corte dijo: el señor Siri tiene razón, porque nuestra Constitución Nacional habla de la libertad de expresión y la libertad de prensa, y no puede ser que para que una persona pueda defender sus derechos tenga que haber una ley”, explicó Luqui.

De esta manera, la Corte estableció que los derechos reconocidos por la Constitución pueden ser defendidos aun cuando no exista una ley específica que establezca el mecanismo para hacerlo. Posteriormente, el instituto fue regulado por ley y finalmente incorporado expresamente a la Constitución Nacional.

Del Estado a los particulares

Un año después del caso Siri llegó otro antecedente fundamental: el caso Kot. En aquella oportunidad, una persona reclamaba por el cierre de una fábrica textil que había sido tomada por una organización gremial.

Según explicó Luqui, este segundo fallo permitió ampliar el alcance del amparo, ya que la Corte entendió que no solamente podía utilizarse frente a arbitrariedades cometidas por el Estado, sino también ante determinadas acciones de particulares.

Así, el amparo quedó consolidado como una herramienta destinada a brindar una respuesta judicial rápida cuando determinados derechos fundamentales se encuentran afectados de manera arbitraria.

El amparo no sirve para cualquier reclamo

Uno de los principales objetivos de la explicación de Luqui fue aclarar una idea muy extendida: el amparo no es una solución automática para cualquier problema jurídico.

“Todo el mundo conoce y dice: ‘voy a hacer un amparo’, pero lamento decirles que no sirve para cualquier cosa”, advirtió.

El abogado explicó que uno de los requisitos fundamentales es que exista una situación de urgencia que requiera una respuesta judicial rápida. Si el reclamo puede tramitarse por las vías ordinarias sin que exista un riesgo grave derivado de la demora, el amparo no sería el mecanismo adecuado.

Como ejemplo, mencionó un eventual reclamo para obtener un reajuste jubilatorio. En ese caso, si bien puede existir un derecho que la persona considera vulnerado, no necesariamente se configura la urgencia que requiere un amparo.

El segundo elemento fundamental es que no exista otra vía judicial idónea para solucionar el problema. Luqui explicó que muchas veces se presenta un amparo cuando existe un procedimiento ordinario que permite reclamar y, además, solicitar medidas cautelares para obtener una respuesta rápida.

“Un abogado se sube a caballo del amparo y dale con el amparo, el amparo, el amparo, y cuando llega el momento de la sentencia, el juez le dice: ‘señor, usted tenía una vía idónea y no la usó’”, ejemplificó.

Por eso, remarcó que la evaluación de un profesional es fundamental antes de iniciar este tipo de acción, ya que elegir una vía incorrecta puede terminar perjudicando las posibilidades de obtener una solución.

¿Cuándo puede ser necesario un amparo?

Uno de los ámbitos donde el recurso de amparo suele adquirir especial importancia es el derecho a la salud, particularmente cuando existe una situación que requiere una respuesta inmediata.

Luqui explicó que, por ejemplo, si una persona necesita ser operada en pocos días y la autorización correspondiente no llega por la vía administrativa, puede existir una situación que justifique recurrir a la Justicia mediante un amparo.

“Si esa persona se muere, uno no puede ir a la justicia común a esperar tres años”, graficó, para explicar la importancia de la urgencia en este tipo de casos.

En cambio, ante cuestiones como un reclamo por el funcionamiento de un servicio, un cobro indebido o problemas que pueden resolverse mediante otros procedimientos administrativos o judiciales, el amparo no necesariamente será la vía adecuada.

El plazo para presentarlo

Durante la entrevista también se abordó el plazo para iniciar una acción de amparo. Luqui explicó que originalmente la jurisprudencia establecía un plazo de 15 días hábiles, pero ese criterio dejó de funcionar como un límite fatal.

Actualmente, señaló, se entiende que mientras persista el daño o la vulneración del derecho, la situación puede mantenerse en el tiempo y el plazo no opera de la misma manera rígida que en sus primeros años.

Como conclusión, el abogado insistió en la necesidad de no utilizar el amparo como una herramienta automática frente a cualquier problema. Se trata de un mecanismo pensado para situaciones específicas, donde existe una afectación concreta de derechos, una necesidad de respuesta urgente y no hay otra vía judicial adecuada para resolver el conflicto.

La recomendación, antes de iniciar cualquier acción, es consultar con un profesional que pueda analizar el caso concreto y determinar cuál es el camino jurídico más apropiado.