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Derecho a Saber: por qué toda persona tiene derecho a ser defendida, incluso en los casos más graves

En una nueva entrega del espacio “Derecho a Saber”, el abogado Juan Bautista Luqui abordó un tema que suele generar polémica en la opinión pública: el rol del abogado defensor, incluso en casos donde la culpabilidad del acusado parece evidente.

A partir de inquietudes que surgen en la comunidad, especialmente ante hechos delictivos de alto impacto, Luqui explicó que el papel del abogado no es “hacer zafar” a un culpable, sino garantizar que el proceso judicial se desarrolle de manera justa. “La justicia está en el proceso. El abogado es quien asegura que ese juicio se lleve adelante respetando las garantías constitucionales”, afirmó.

En este sentido, remarcó que el derecho a la defensa es universal e irrenunciable. “No se le puede quitar a ninguna persona el derecho a un juicio justo, bajo ningún concepto. Es una garantía que tenemos todos por igual”, sostuvo. Incluso, cuando una persona no cuenta con recursos para contratar un abogado particular, el Estado debe proporcionarle uno a través de los defensores oficiales.

El letrado también destacó la importancia de estos profesionales: “El defensor oficial es un abogado con experiencia, preparado para representar a quien lo necesita. Y, a diferencia de un abogado particular, no puede renunciar a la defensa”.

Otro punto clave que abordó fue el secreto profesional, una obligación fundamental en la práctica jurídica. “Si el abogado pudiera revelar lo que le dice su cliente, nadie confiaría en él. Es algo sagrado dentro de la profesión”, explicó.

Durante la charla, también se hizo referencia a la influencia de la opinión pública y los medios en los procesos judiciales. Luqui advirtió que, aunque existe presión social, las decisiones deben basarse exclusivamente en las pruebas del expediente. “Una persona es culpable cuando lo determina la justicia, no antes. El juicio mediático no puede reemplazar al juicio legal”, señaló.

Asimismo, alertó sobre una problemática frecuente: las demoras judiciales. “Es gravísimo que una persona pase años sin juicio. En ese tiempo no tiene posibilidad real de defenderse. Ahí el Estado tiene una gran responsabilidad”, indicó.

Consultado sobre cuestionamientos habituales —como el de cómo un abogado puede defender a alguien que habría cometido un delito aberrante—, Luqui comparó la profesión con otras disciplinas técnicas. “El abogado no juzga el hecho, sino que trabaja para que el proceso sea justo. Es como un médico: cumple su función profesional sin involucrarse emocionalmente en el caso”, explicó.

Finalmente, subrayó la importancia de contar siempre con asesoramiento legal. “El abogado es la garantía de que los derechos van a ser respetados. Sin esa figura, no existirían las garantías constitucionales”, concluyó.

El espacio volvió a dejar en claro que el derecho a la defensa no es un privilegio, sino un pilar esencial del sistema judicial y de la vida en democracia.