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Derecho a Saber: medianeras, árboles y conflictos entre vecinos, qué dice la ley y cómo actuar

En una nueva edición del espacio “Derecho a Saber” por La Nueva Radio Suárez, el abogado Juan Bautista Luqui abordó una problemática tan cotidiana como conflictiva: las relaciones entre vecinos, especialmente en torno a medianeras, cercos, árboles y límites de propiedad.

Durante la entrevista, el letrado definió este tipo de situaciones como “el conflicto más viejo del mundo”, destacando que los desacuerdos por paredes divisorias y límites existen desde siempre y, en muchos casos, pueden escalar a niveles graves si no se manejan adecuadamente.

En términos legales, explicó que cuando una pared está construida sobre la línea divisoria entre dos terrenos —la llamada medianera— se presume que es de propiedad común. Esto implica que ambos vecinos tienen derecho a utilizarla y también la obligación de contribuir a su costo.

En ese sentido, aclaró que, si uno de los vecinos construye la medianera por su cuenta, el otro deberá abonar la mitad del valor cuando comience a utilizarla, por ejemplo, al apoyar una construcción. Desde ese momento, existe un plazo de cinco años para reclamar ese pago.

Respecto a cercos y delimitaciones, indicó que muchas de estas obligaciones están reguladas por normativas municipales, que pueden exigir el cerramiento de los terrenos, ya sea mediante muros, plantas o alambrados. En todos los casos, el criterio es similar: el costo debe ser compartido entre los propietarios.

También se refirió a las limitaciones en altura de las construcciones, que suelen oscilar entre los dos y tres metros según la normativa local, y a las restricciones vinculadas a la privacidad, como la prohibición de abrir ventanas con vista directa al terreno vecino en determinadas condiciones.

Uno de los puntos más frecuentes de conflicto tiene que ver con los árboles. Sobre este aspecto, Luqui fue claro: cada propietario puede cortar sin autorización las ramas o raíces que invadan su terreno. Incluso, los frutos que caen del lado propio pertenecen a quien los recibe. Sin embargo, recomendó documentar previamente la situación con fotografías para evitar futuros reclamos.

Además, explicó que si una rama cae y provoca daños —por ejemplo, durante una tormenta— el dueño del árbol puede ser responsable por los perjuicios ocasionados, independientemente de que el vecino haya tenido la posibilidad de podarla.

En cuanto a cómo proceder ante un conflicto, el abogado insistió en la importancia del diálogo como primera herramienta. Sugirió iniciar el contacto de manera informal, planteando el problema con respeto y buscando una solución consensuada.

Si esto no prospera, el siguiente paso es formalizar el reclamo por escrito y eventualmente recurrir a una instancia de mediación obligatoria antes de llegar a un juicio. En este punto, destacó el valor de la mediación como herramienta eficaz para resolver conflictos, compartiendo incluso una experiencia profesional en la que, a través de este mecanismo, se logró encauzar una disputa muy compleja entre vecinos.

Por último, subrayó la importancia de contar con una correcta delimitación del terreno mediante un agrimensor antes de construir, ya que los errores en los límites pueden derivar en conflictos aún mayores y en la obligación de rectificar construcciones.

Así, el espacio volvió a ofrecer herramientas prácticas y legales para afrontar situaciones habituales, recordando que, más allá de los derechos individuales, la convivencia pacífica entre vecinos es un objetivo que siempre debe priorizarse.