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Derecho a Saber: la importancia del convenio regulador en el divorcio

En el espacio Derecho a Saber, el abogado Juan Bautista Luqui abordó uno de los temas más sensibles y frecuentes en su práctica profesional: el divorcio y, especialmente, el convenio regulador, una herramienta clave que puede evitar conflictos futuros, desgaste emocional y altos costos económicos.

Luqui explicó que, aunque el divorcio pone fin al vínculo matrimonial, no extingue automáticamente todos los asuntos derivados de la vida en común. Bienes, deudas, hijos, régimen de visitas, alimentos y uso de la vivienda son cuestiones que deben resolverse, y la ley exige que las partes intenten hacerlo a través de un convenio regulador presentado junto con la demanda de divorcio.

“El problema de no hablar estos temas es que no desaparecen: reaparecen más adelante y siempre de manera más costosa y conflictiva”, señaló el abogado. Por eso, insistió en que el convenio no debe tomarse como un simple trámite, sino como una instancia fundamental de orden y previsión.

Uno de los puntos centrales es el régimen de cuidado y visitas de los hijos. Luqui fue categórico al advertir sobre los acuerdos “de palabra”: la experiencia demuestra que, con el paso del tiempo, suelen generar conflictos que terminan afectando directamente a los niños. Un régimen claro, establecido por escrito, da previsibilidad, orden y tranquilidad a todas las partes involucradas.

En materia patrimonial, el convenio debe incluir todos los bienes y deudas, tanto visibles como invisibles: cuentas, tarjetas de crédito, créditos, autos, muebles, propiedades y hasta participaciones en sociedades. Una vez firmado el acuerdo, es muy difícil volver a reclamar lo que no fue incluido.

También destacó la figura de la compensación económica, prevista por la ley para proteger al cónyuge que, durante el matrimonio, resignó su desarrollo profesional para dedicarse al hogar y a la crianza de los hijos. “Esa tarea tiene un valor y no puede quedar sin reconocimiento”, explicó.

Otro aspecto clave es dónde y cómo se firman los acuerdos. Luqui advirtió que los convenios celebrados fuera del expediente judicial pueden ser cuestionados posteriormente, mientras que los homologados por un juez brindan seguridad jurídica definitiva. Aunque el trámite judicial tenga costos, “vale la pena pagarlos frente a la tranquilidad de un acuerdo firme y cerrado”.

Finalmente, el abogado remarcó que los convenios deben ser duraderos, equilibrados y sin violencia. Los acuerdos impuestos, firmados bajo presión o amenazas, suelen romperse con el tiempo y generar nuevos conflictos. En cambio, los acuerdos negociados, con cláusulas claras, mecanismos de actualización y pagos bancarizados, evitan problemas futuros.

“El convenio regulador no es un obstáculo para el divorcio rápido, es la mejor herramienta para evitar conflictos, mala sangre y gastos innecesarios en el futuro”, concluyó Luqui.