Derecho a Saber: el impacto de la inteligencia artificial en la abogacía y sus límites
En una nueva edición del espacio Derecho a Saber de La Nueva Radio Suárez, el abogado Juan Bautista Luqui abordó uno de los temas más actuales y desafiantes para el mundo jurídico: el avance de la inteligencia artificial y su impacto en la profesión.
Durante la charla Luqui definió a esta tecnología como “una de las transformaciones más importantes en la historia del derecho”, destacando su capacidad para procesar información, analizar casos y asistir en la elaboración de estrategias legales.
Una herramienta poderosa, pero no infalible
El profesional explicó que la inteligencia artificial permite optimizar tiempos y acceder a una enorme cantidad de información en segundos. “Puede analizar millones de textos, sugerir argumentos e incluso orientar sobre cómo encarar un escrito según criterios actuales de los tribunales”, señaló.
Sin embargo, advirtió que no está exenta de errores. “Puede equivocarse, incluso inventar antecedentes judiciales. Por eso siempre hay que revisar y contrastar con fuentes oficiales”, remarcó, subrayando la importancia del control humano en su utilización.
¿Puede reemplazar a los abogados?
Uno de los ejes centrales del análisis fue el rol del abogado frente a este avance tecnológico. Si bien reconoció que muchas tareas repetitivas podrían automatizarse, Luqui fue claro al marcar un límite: la inteligencia artificial no puede reemplazar la dimensión humana del ejercicio profesional.
“El cliente no trae solo un problema jurídico, trae su historia personal. Y ahí el abogado cumple un rol que va mucho más allá de lo técnico”, explicó.
En ese sentido, comparó el trabajo del letrado con una estrategia compleja, donde intervienen múltiples factores: el contexto, la jurisdicción, los tiempos y las decisiones tácticas. “No es lo mismo iniciar un juicio, una mediación o enviar una carta documento. Cada camino implica consecuencias distintas y requiere una evaluación profunda”, detalló.
Un cambio que ya está en marcha
Luqui también destacó que el avance de la inteligencia artificial es reciente pero acelerado, con mejoras constantes semana a semana. Incluso mencionó el impacto económico que ya genera en el sector jurídico a nivel global, con herramientas específicas que comienzan a competir con sistemas tradicionales.
Además, señaló que su uso ya se extiende a distintos ámbitos, incluso la educación, donde plantea nuevos desafíos sobre cómo enseñar y evaluar en un contexto donde estas herramientas están al alcance de todos.
Adaptarse sin perder el criterio
Para el abogado, el camino no es rechazar la tecnología, sino aprender a utilizarla correctamente. “Hay que aprovechar sus ventajas, pero sin perder el análisis crítico”, sostuvo.
Finalmente, reafirmó que, más allá de los avances, el criterio profesional, la estrategia y la comprensión integral de cada caso seguirán siendo elementos esenciales. “La ‘pincelada’ del abogado, en situaciones complejas, es irreemplazable”, concluyó.
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