Derecho a Saber: divorcio, bienes y compensaciones, lo que hay que tener en cuenta
En un nuevo espacio de Derecho a Saber en La Nueva Radio Suárez, el abogado Juan Bautista Luqui volvió a acercar herramientas legales a partir de una historia cotidiana. Esta vez, el foco estuvo puesto en el divorcio y en cómo se reparten los bienes cuando una pareja decide poner fin al matrimonio.
La historia presentada fue la de Juan Carlos y Patricia, casados durante 23 años. Él, productor agropecuario con campos heredados de su familia. Ella, instrumentadora quirúrgica que decidió dejar su profesión para dedicarse al hogar y a la crianza de sus tres hijos. Con el paso del tiempo, la relación se terminó y llegó el momento de dividir el patrimonio.
Bienes propios y gananciales
Uno de los primeros conceptos clave es distinguir entre bienes propios y gananciales. Los bienes adquiridos durante el matrimonio forman parte de la sociedad conyugal y se dividen en partes iguales. En cambio, los bienes heredados no se reparten, ya que pertenecen exclusivamente a quien los recibió.
Sin embargo, hay un detalle importante en este caso. Aunque el campo de Juan Carlos es un bien propio, todo lo que produjo durante el matrimonio sí forma parte de la sociedad. Esto incluye la producción agropecuaria, las ganancias y los frutos generados a lo largo de los años. Ese patrimonio debe dividirse en mitades.
La vivienda familiar
La casa donde vivía la familia también entra dentro de los bienes gananciales. Aun así, la ley contempla situaciones particulares. Patricia podría solicitar el uso de la vivienda si demuestra que lo necesita, por ejemplo si no tiene otro lugar donde vivir o si queda a cargo de los hijos. En algunos casos, ese uso puede implicar el pago de una compensación al otro cónyuge.
La compensación económica
Uno de los puntos más relevantes del análisis fue la compensación económica. Se trata de un derecho pensado para equilibrar situaciones desiguales tras el divorcio.
En este caso, Patricia dejó de ejercer su profesión durante más de dos décadas para ocuparse de la familia. Esa decisión tuvo un impacto directo en sus posibilidades laborales y en su desarrollo económico. Por eso, la ley le permite reclamar una compensación que puede tomar distintas formas, como una suma de dinero, el uso de un bien o incluso una propiedad.
Es importante tener en cuenta que este reclamo tiene un plazo limitado. Debe iniciarse dentro de los seis meses posteriores a la sentencia de divorcio, de lo contrario se pierde el derecho.
Alimentos para hijos y cónyuge
Además de la compensación, también se puede reclamar una cuota alimentaria. Esto incluye tanto a los hijos menores de edad como, en ciertos casos, al propio cónyuge. La finalidad es garantizar el sustento, la educación y las necesidades básicas, especialmente cuando existe un desequilibrio económico entre las partes.
Evitar conflictos mayores
Luqui remarcó que, una vez finalizado el vínculo afectivo, el proceso se transforma en una cuestión patrimonial. Por eso, recomendó evitar que el conflicto escale y buscar acuerdos entre las partes con el acompañamiento de profesionales.
Resolver estas situaciones por fuera de la justicia no solo reduce costos, sino que también permite encontrar soluciones más flexibles y adaptadas a cada caso.
Una realidad frecuente
El caso de Juan Carlos y Patricia refleja una situación habitual en muchas familias. La falta de información puede generar incertidumbre y conflictos innecesarios. Por eso, espacios como Derecho a Saber resultan fundamentales para conocer los derechos y tomar decisiones con mayor claridad.
9.4 °C •

