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Derecho a Saber: ¿Cuándo consultar a un abogado y cuándo a un escribano?

En un nuevo espacio de “Derecho a Saber” por La Nueva Radio Suárez, el abogado Juan Bautista Luqui abordó una de las consultas más frecuentes entre los vecinos: saber cuándo corresponde recurrir a un abogado y cuándo a un escribano, dos profesiones jurídicas que suelen confundirse pero que cumplen funciones muy diferentes.

Durante la entrevista, Luqui explicó que esta duda aparece con frecuencia en la vida cotidiana. “Mucha gente me pregunta quién debe intervenir en determinadas situaciones, si un abogado o un escribano”, comentó.

El profesional señaló además que, si bien ambas profesiones están vinculadas al ámbito jurídico, la ley establece que no pueden ejercerse al mismo tiempo. En su caso particular, explicó que posee ambos títulos, pero debió elegir una sola matrícula para desarrollar su actividad profesional.

Dos roles distintos

Según explicó, el abogado tiene un rol centralmente orientado a la defensa y asesoramiento de las personas.

En ese sentido, comparó su función con la de un acompañante legal que escucha, asesora y representa a su cliente en la defensa de sus derechos. Además, remarcó que existe un estricto deber de confidencialidad, lo que implica que todo lo conversado entre abogado y cliente debe mantenerse en reserva.

“El abogado está del lado del cliente, lo asesora, lo escucha y lo ayuda a ejercer sus derechos”, explicó.

En cambio, el escribano cumple una función diferente, ya que actúa como un funcionario al que el Estado le delega determinadas responsabilidades. Entre ellas, la más importante es la de dar fe pública sobre determinados actos o situaciones. Esto significa que aquello que el escribano certifica tiene un valor especial ante la ley y ante la sociedad.

“El Estado le da al escribano una especie de superpoder jurídico: lo que él certifica se presume verdadero, salvo que se demuestre lo contrario mediante procedimientos legales muy rigurosos”, señaló Luqui.

El rol en las escrituras y contratos

Una de las funciones más conocidas del escribano es su intervención en la compra y venta de inmuebles, ya que la ley exige que estos contratos se formalicen mediante una escritura pública.

En ese proceso, el escribano analiza la situación legal de las partes, revisa la documentación correspondiente y garantiza que se cumplan todos los requisitos legales para que la propiedad pueda transferirse correctamente del vendedor al comprador.

Además, explicó que los escribanos conservan los documentos originales en sus protocolos y entregan a las partes copias certificadas. Por ese motivo, si una persona pierde una escritura, no necesariamente pierde el documento, ya que el escribano puede emitir una nueva copia.

Qué puede y qué no puede certificar un escribano

Luqui también aclaró que el escribano solo puede dar fe de aquello que ocurre delante de él o que puede percibir directamente.

Por ejemplo, puede certificar ruidos, olores o determinadas situaciones si las comprueba personalmente. Sin embargo, no puede dar fe de hechos que no presenció.

“Si una persona dice que vive en un lugar hace 20 años, el escribano no da fe de que eso sea cierto; lo que certifica es que esa persona declaró esa circunstancia”, explicó.

Ejemplos de cuándo recurrir a cada profesional

Durante la charla también se analizaron algunos ejemplos prácticos para comprender mejor el rol de cada uno.

Si una persona tiene un problema laboral, como un despido, debe consultar a un abogado para recibir asesoramiento legal. En cambio, si necesita una autorización para que un menor viaje, deberá recurrir a un escribano, ya que la ley establece que ese trámite debe realizarse ante esa figura.

En situaciones como la compra de una vivienda o la elaboración de un testamento, ambos profesionales pueden intervenir. El abogado puede asesorar legalmente sobre las implicancias del acto, mientras que el escribano puede formalizarlo mediante escritura pública si así se requiere.

La importancia del asesoramiento

Finalmente, Luqui destacó que el derecho establece el principio de que la ley se presume conocida por todos, aunque en la práctica muchas personas no conocen los detalles legales.

Por ese motivo, explicó que una de las tareas fundamentales del abogado es explicar a su cliente cuáles son sus derechos y cómo puede ejercerlos dentro del marco legal.

“Muchas veces la gente no sabe qué dice la ley ni cómo defender su posición. Por eso el abogado tiene la obligación de transmitirle esa información y acompañarlo en el proceso”, concluyó.

El espacio “Derecho a Saber” busca justamente acercar este tipo de explicaciones a la comunidad, brindando herramientas claras para comprender mejor el funcionamiento del sistema legal en situaciones cotidianas.