HOYSOCIEDAD

Derecho a Saber: adultos mayores, derechos, obligaciones familiares y la responsabilidad de acompañar

En una nueva edición de “Derecho a Saber”, el abogado Juan Bautista Luqui abordó una problemática que atraviesa a muchas familias: la situación de las personas mayores y las obligaciones legales que existen para garantizar su cuidado, asistencia y dignidad.

En diálogo con La Nueva Radio Suárez, Luqui planteó el tema no solamente desde la perspectiva jurídica, sino también desde una mirada social. Advirtió sobre las dificultades que muchas veces encuentran los adultos mayores para realizar trámites, acceder a servicios o desenvolverse frente a sistemas cada vez más digitalizados, y remarcó que detrás de cada persona mayor existe una historia de trabajo, esfuerzo y aportes realizados a la comunidad.

“Es terrible ver cómo la sociedad le da la espalda a estas personas que han dado su vida por la sociedad, han dado su trabajo, han generado familias y han hecho un montón de aportes sumamente valorables”, sostuvo el abogado.

En ese sentido, señaló que el problema también aparece en situaciones cotidianas. Trámites que exigen tokens, copias digitales, gestiones exclusivamente por computadora o sistemas que obligan a trasladarse pueden convertirse en verdaderas barreras para personas de avanzada edad. “Tratar de esa manera a las personas mayores es lamentable”, afirmó, cuestionando la falta de adaptación de determinadas estructuras administrativas.

Un grupo especialmente protegido por la ley

Luqui explicó que las personas mayores cuentan con una amplia protección jurídica. La Constitución Nacional contempla la protección de las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad y, además, existe la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, incorporada al ordenamiento jurídico argentino.

El abogado destacó que se trata de un tema que debería ocupar un lugar central en las políticas públicas, especialmente teniendo en cuenta que el envejecimiento de la población es un fenómeno que continuará profundizándose.

“Todos vamos a llegar a ser viejos”, planteó, al tiempo que consideró que la sociedad debería prepararse para brindar a las personas mayores un trato digno, respetuoso y acorde con todo lo que han aportado a lo largo de sus vidas.

El ejemplo de Japón

Durante la entrevista, Luqui tomó como referencia el modelo japonés y la manera en que esa sociedad aborda el envejecimiento de su población.

Explicó que Japón cuenta con un sistema destinado a garantizar prestaciones para las personas mayores, con aportes individuales y del Estado, y con mayores posibilidades de elección respecto de los servicios que cada persona necesita.

También destacó que el país asiático cuenta con el Día del Respeto a los Mayores, establecido como feriado nacional, una jornada destinada a reconocer y homenajear a quienes transitan esa etapa de la vida.

“Fíjate vos la cultura que tienen, qué importante y qué fácil de hacer es”, reflexionó Luqui, poniendo el acento en la necesidad de generar una verdadera cultura social de respeto hacia los adultos mayores.

Los hijos también tienen obligaciones legales

Uno de los puntos centrales de la charla estuvo relacionado con una cuestión que muchas personas desconocen: la obligación alimentaria de los hijos respecto de sus padres.

Luqui explicó que la legislación contempla los alimentos en sentido inverso al que habitualmente se piensa. No se trata solamente de la obligación de los padres hacia los hijos, sino que, en determinadas circunstancias, los hijos también deben asistir económicamente a sus padres.

“Hay alimentos previstos en la ley a favor de los padres que los hijos deben pagar”, explicó.

La obligación contempla, en primer término, al cónyuge y, a falta de este, puede alcanzar a los hijos. De esta manera, cuando una persona mayor necesita asistencia y sus recursos no son suficientes, la obligación no depende simplemente de la voluntad o del afecto familiar: puede ser exigida legalmente.

“No se puede reclamar cariño, pero sí asistencia”

El abogado ejemplificó esta situación a partir de una consulta recibida desde Huanguelén. Un hombre relató que su padre, de 84 años, vive solo y que, pese a tener varios hermanos, la mayor parte de las responsabilidades recaen sobre él.

Ante esa situación, Luqui fue contundente: los demás hijos también tienen obligaciones.

“No les puede reclamar cariño, pero les puede reclamar plata”, explicó, señalando que los hermanos pueden ser requeridos para realizar un aporte que permita, por ejemplo, contratar a una persona que cuide al padre y distribuir de manera más equitativa la responsabilidad.

“Existe una obligación de asistencia a los padres. Eso es algo que la gente debe saber muy bien”, remarcó.

El cuidado del dinero de una persona mayor también debe rendirse

Otro de los aspectos abordados fue el manejo del dinero de los adultos mayores por parte de familiares.

Luqui explicó que cuando una persona administra dinero que pertenece a otra, existe una obligación de rendir cuentas. Y esto también alcanza a los hijos.

“Como cualquier administrador”, señaló, explicando que quien maneja los recursos de un padre debería poder detallar qué dinero recibió, qué gastos realizó y cuál fue el destino de esos fondos.

El vínculo familiar, aclaró, no elimina esa obligación. “Que sea el hijo no lo exime de esa obligación”, sostuvo.

Abandono de persona: una situación que puede tener consecuencias penales

El abogado también hizo referencia a una cuestión particularmente delicada: el abandono de personas.

Explicó que cuando una persona no puede valerse por sí misma y es abandonada en determinadas circunstancias, y como consecuencia de esa situación se produce un desenlace fatal, pueden existir responsabilidades penales.

Por eso insistió en que el cuidado de una persona mayor no debe ser entendido únicamente como una cuestión moral o afectiva, sino también como una responsabilidad que puede tener consecuencias jurídicas.

Una sociedad que todavía tiene mucho por cambiar

Hacia el final de la entrevista, Luqui puso el foco en una cuestión que excede las leyes: el valor que la sociedad le asigna a quienes llegan a la vejez.

Recordó que muchas personas mayores poseen conocimientos y experiencias que podrían seguir siendo aprovechados por la comunidad.

“Hay mucha gente mayor que sabe mucho, sabe muchísimo”, afirmó, mencionando entre otros a periodistas, médicos, abogados, carpinteros y trabajadores de distintas actividades que acumularon durante décadas conocimientos que no siempre son reconocidos ni transmitidos.

Para el abogado, recuperar ese valor implica un cambio cultural profundo: dejar de considerar a las personas mayores como alguien que simplemente necesita asistencia y comenzar a reconocerlas también como personas con experiencia, conocimientos, historia y capacidad para seguir aportando.

La reflexión final de Luqui apuntó precisamente a la dignidad: acompañar, respetar y proteger a quienes durante toda una vida construyeron familias y comunidades no debería ser solamente una obligación legal, sino también una responsabilidad social.

“Es una pena”, expresó al referirse a la falta de reconocimiento que muchas veces reciben los adultos mayores, y planteó la necesidad de trabajar desde ahora para construir una sociedad más preparada para acompañar el envejecimiento de su población.

“Derecho a Saber”, el espacio del abogado Juan Bautista Luqui en La Nueva Radio Suárez, volvió así a poner sobre la mesa un tema que atraviesa a muchas familias y que invita a conocer no solamente cuáles son nuestros derechos, sino también cuáles son las responsabilidades que establece la ley frente a quienes más necesitan acompañamiento.