HOYSOCIEDAD

Carina Díaz se jubiló tras una vida dedicada a la terapia intensiva y dejó un legado de vocación y humanidad

En la mañana del jueves, el salón de Enfermería del Hospital Municipal fue escenario de un emotivo agasajo para la Licenciada en Enfermería Carina Díaz, quien al mediodía realizó su último fichaje, cerrando así una extensa trayectoria en el sistema de salud local.

Rodeada de compañeras, colegas y afectos, Carina no pudo ocultar la emoción. Sostuvo que no vive este momento como un final, sino como un nuevo comienzo, y se mostró orgullosa de haber desarrollado su carrera como enfermera, especialmente en el área de terapia intensiva. Agradeció profundamente la presencia de quienes compartieron con ella tantos años de trabajo, guardias, decisiones difíciles y aprendizajes constantes.

Durante la entrevista destacó lo que significa llegar a la jubilación en ejercicio pleno de la profesión. Consideró que es una demostración de que la enfermería es un pilar fundamental del sistema de salud y que el rol del enfermero es el de un verdadero agente sanitario. Subrayó que en terapia intensiva se requiere conocimiento, capacidad para tomar decisiones rápidas y fortaleza emocional, pero sobre todo humanidad.

Remarcó que detrás de cada cama hay una persona que debe ser dignificada, respetada y acompañada en momentos de extrema vulnerabilidad. Aseguró que ese compromiso lo recibió como legado de sus antecesoras y que su deseo es que esa enseñanza continúe en las nuevas generaciones.

Al mirar hacia atrás, reconoció que no fueron momentos fáciles. La terapia intensiva enfrenta a diario situaciones de dolor, incertidumbre y límites, pero también ofrece la posibilidad de tender una mano, de contener no solo al paciente sino también a su familia. Se va, dijo, con el corazón pleno y agradecida por el acompañamiento de sus compañeras, sabiendo que cada logro individual es también colectivo.

Carina se retira con el título de Licenciada en Enfermería y especialista en cuidados críticos, un camino de formación que reivindica como parte esencial de la profesión. A quienes hoy estudian enfermería les dejó un mensaje claro: que sigan adelante, que lo hagan con vocación y que nunca olviden que del otro lado siempre hay un ser humano que necesita cuidado y respeto.

Recordó sus primeros pasos cuando aún era estudiante y comenzó a trabajar en internación, donde el contacto con pacientes mayores y el agradecimiento cotidiano reafirmaron su elección profesional. Desde entonces, sostuvo, el compromiso fue estar presentes, dedicar tiempo y trabajar con amor.

Ahora se abre una nueva etapa. Disfrutará de su familia y de los tiempos propios, aunque aseguró que la vocación no descansa, sino que se transforma y evoluciona. Después de años al lado de la cama del paciente, acompañando cada proceso con profesionalismo y sensibilidad, Carina Díaz deja el Hospital con la satisfacción del deber cumplido y la certeza de haber honrado, cada día, la esencia del cuidado.