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Juan Hippener celebró sus 75 años rodeado de más de 700 personas, familia, amigos y la gran familia de los Alemanes del Volga

Una noche cargada de emoción, recuerdos, música, humor y tradición se vivió el sábado en el Club Germano Argentino de Pueblo San José, donde Juan Hippener festejó sus 75 años acompañado por más de 700 personas.

Juan Hippener cumplió 75 años y, fiel a su estilo, decidió celebrarlos a lo grande. El sábado por la noche, el salón del Club Germano Argentino de Pueblo San José se vistió de fiesta para recibir a más de 700 personas que quisieron acompañar a uno de los grandes referentes de las tradiciones de los Alemanes del Volga en Coronel Suárez y la región.

Histórico presidente de la Asociación Descendientes de Alemanes del Volga y protagonista durante décadas de las grandes fiestas que mantienen viva la cultura, la gastronomía y las costumbres de los pueblos alemanes, Hippener convirtió su cumpleaños en una verdadera celebración comunitaria.

La convocatoria tuvo además un significado muy especial. Entre los presentes estuvieron los colaboradores y amigos que habitualmente lo acompañan en la organización de las grandes fiestas alemanas, esos hombres y mujeres que, durante tantos años, han compartido con él horas de trabajo, esfuerzo, organización y también innumerables momentos de alegría.

Pero hubo una presencia que hizo todavía más emotiva la noche: la de su hija Carolina, quien llegó desde Alemania junto a sus hijos, los nietos de Juan, para compartir con él este cumpleaños tan especial.

La fiesta tuvo todos los ingredientes que identifican a las celebraciones de los Alemanes del Volga: un menú típico, abundante y preparado con el sello de estas tradicionales reuniones; música, baile, humor, representaciones, abrazos, recuerdos y, por supuesto, regalos para el cumpleañero.

Musicalmente, la noche contó con la actuación del Grupo Astral y de la banda La Juanjo Se, que hicieron bailar a los presentes y mantuvieron encendida la celebración durante buena parte de la noche.

También hubo lugar para el humor y la emoción, con un sketch preparado especialmente para Juan, que se sumó a los distintos momentos de una noche pensada para que todos pudieran disfrutar y llevarse un recuerdo especial.

Las palabras de Carolina: emoción, agradecimiento y reconocimiento

Uno de los momentos más emotivos fue cuando tomó la palabra su hija Carolina, quien destacó especialmente el acompañamiento que recibió su padre durante un año que, según explicó, estuvo marcado por momentos muy difíciles.

“Fue un año muy difícil, enero principalmente, con mucha incertidumbre, espera y después con una tristeza muy grande”, expresó.

Carolina resaltó la capacidad de su padre para seguir adelante y agradeció especialmente a quienes estuvieron cerca de él durante esos primeros meses.

Destacó a quienes lo acompañaron cotidianamente y mencionó a Martín, Omar, Norita, Camila, Cristian, Javier, José, Piquio y Marisa, entre tantos otros colaboradores y amigos que estuvieron presentes y ayudaron para que los días fueran un poco menos difíciles.

“Lo que siempre lo caracterizó a papá es que siempre supo seguir adelante”, señaló.

También puso en valor que, aun estando lejos, ella y su familia intentaron acompañarlo y estar cerca, y remarcó la importancia de toda esa comunidad que lo rodea.

“Por suerte están todos ustedes acá, que se cruzan por la calle, que lo acompañan y lo ayudan cada día”, expresó.

Carolina recordó además que a su padre le tocó muchas veces comenzar nuevamente y afrontar situaciones difíciles, y señaló que esta vez el desafío tuvo una particularidad: la edad y las circunstancias hacen que muchos de quienes históricamente acompañaron estos proyectos ya no estén.

Por eso, destacó la importancia de que Juan pudiera disfrutar de una noche como la que siempre soñó.

“Lo que a él más le gusta es festejar a lo grande y compartir con todos ustedes, que estén todos contentos y que cada uno se lleve una alegría y un recuerdo muy lindo de esta noche”, expresó.

Juan Hippener y el sueño de festejar los 75 con 750 personas

Luego llegó el turno del homenajeado.

Visiblemente emocionado, Juan reconoció que tenía muchas cosas para decir, pero que las emociones de la noche hacían difícil encontrar las palabras.

Recordó el recibimiento que había tenido al llegar al salón y habló del sketch preparado especialmente para él, que, según contó, no sabía exactamente cómo iba a resultar.

Pero rápidamente llevó su mensaje hacia lo que considera fundamental para sostener cada una de las grandes fiestas que durante tantos años ha organizado: la amistad, la coordinación, la hermandad y el compromiso de un grupo de personas dispuestas a trabajar juntas.

“Para organizar una fiesta se necesita amistad, coordinación, hermandad y grandes amigos que dicen: acá estamos para lo que vos necesites”, resumió.

Hippener recordó las grandes celebraciones que protagonizó a lo largo de su trayectoria y las cifras que alguna vez parecían imposibles: fiestas para cientos, miles y hasta grandes convocatorias multitudinarias.

Pero esta vez había un número que tenía especialmente presente.

Cuando les contó a sus hijos que quería festejar sus 75 años, explicó que pensaba hacerlo siguiendo una tradición personal: “para 40, 400; para 45, 450; 500 y así sucesivamente”.

Entonces apareció el sueño de llegar a los 75 años con una fiesta para 750 personas.

Y la realidad terminó superando prácticamente el desafío.

“Esta noche teníamos 763 sillas puestas y creo que hay 750 personas”, contó emocionado, entendiendo ese número como un verdadero logro colectivo.

No lo atribuyó exclusivamente a sí mismo. Por el contrario, volvió a reconocer a todos quienes hicieron posible la celebración y a esa enorme familia de colaboradores que durante tantos años lo acompaña en cada emprendimiento.

Una vida dedicada a mantener vivas las tradiciones

La historia de Juan Hippener está profundamente ligada a la preservación de las costumbres de los Alemanes del Volga en Coronel Suárez.

Durante décadas fue uno de los principales impulsores de las fiestas que reúnen a las familias de los tres Pueblos Alemanes y de toda la región. La Fiesta de la Cerveza, la Fiesta de la Carneada y tantas otras celebraciones encontraron en él a uno de sus grandes referentes y organizadores.

En marzo de este año, durante un encuentro en el Club Germano Argentino, ya se había anunciado que el cumpleaños número 75 de Hippener se realizaría el 8 de agosto en ese mismo salón, con una convocatoria estimada en 750 personas.

Su trayectoria también fue reconocida en numerosas oportunidades. En 2007, por ejemplo, fue distinguido durante la multitudinaria celebración por los 120 años de la llegada de los Alemanes del Volga a la zona, una fiesta que reunió a unas 6.000 personas.

Y en 2022, Hugo Schwab lo había definido como una de las últimas personas de aquella generación fundadora de las grandes fiestas, destacando que Juan continuaba acompañando y sosteniendo esa tradición.

“Sigo sosteniendo esto con mucha alegría”

A los 75 años, Juan sabe que muchas cosas han cambiado y que muchos de aquellos amigos que durante años estuvieron a su lado ya no están.

Lo dijo con emoción durante su mensaje: “Mucha gente hoy ya no puede estar, se han ido”.

Sin embargo, también dejó claro que continúa de pie, sosteniendo aquello que durante tantos años se convirtió en una parte esencial de su vida.

“Pero sigo siendo y sigo sosteniendo esto con mucha alegría”, afirmó.

La frase resume buena parte de su historia: seguir adelante, comenzar nuevamente cuando fue necesario y mantener viva una tradición que no se sostiene solamente con recetas, música o fiestas, sino fundamentalmente con personas.

Y el sábado fueron más de 700 las personas que quisieron acompañarlo para demostrarle que todo ese esfuerzo tuvo y tiene un enorme valor.

Antes de despedirse, Juan dejó una de esas frases que ya forman parte de su particular manera de expresar sus sentimientos, mezclando humor, emoción y una profunda gratitud.

“Mil gracias por acompañarme. Que Dios los bendiga a todos”.

A los 75 años, Juan Hippener volvió a hacer lo que más disfruta: reunir a la gente, compartir, celebrar y mantener encendida la llama de las tradiciones que heredó de sus antepasados.

Esta vez no fue una Fiesta de la Cerveza, ni una Fiesta de la Carneada, ni una celebración de los Pueblos Alemanes.

Fue su propia fiesta.

Y, como no podía ser de otra manera, fue una fiesta multitudinaria, familiar, emotiva y profundamente alemana.