10/10/2021SALUD

“Una comunidad educadora es donde todos tengamos refuerzos positivos y donde comprendamos que nada es personal”

Elisa Lema es licenciada en Educación Integral y continuando su exposición sobre programación neurolingüística, buscó profundizar en la mirada desde lo positivo pensando en la gente, pero, fundamentalmente, desde lo personal.

Elisa Lema invitó a jugar “a las afirmaciones” con la familia, “porque todo lo que hablamos de programación neurolingüística no es nada más con la mirada hacia lo escolar, sino a lo personal, a cada uno de nosotros” aseguró, agregando que “los adultos podemos jugar a esas afirmaciones con quienes tenemos alrededor”.

Explicó entonces que “nuestro cerebro es una poderosa máquina de captar lo que decimos”. Por tanto, invitó a cambiar nuestras formas o muletillas por decires en positivo. Por ejemplo, en lugar de pedir que nos recuerden alguna cosa porque no la recordaremos, tenemos que despegar desde el sí: en este caso, “sí recordaré hacer o decir algo”. 

De ese modo, se está abordando una afirmación positiva y lo importante -según Lema- es que sea dicho en presente, no para un después “porque si no, nos enojamos, pero estamos diciendo que hagan las cosas después”.

Lo que Elisa Lema reiteró fue “no hacer afirmaciones a futuro, porque tal vez no se cumplen, o sí, pero en ese futuro”, y agregó una evaluación de cómo trabajamos con las palabras, ejemplificando con una autopregunta: “¿Soy inteligente?”.

Al respecto, Lema indicó: “Nos han enseñado que, si somos inteligentes, no debemos decirlo, pero yo digo que no hay que ocultarlo. Yo soy inteligente y ¿por qué me voy a callar o no voy a decir?” expresó Lema, contando que ha acompañado a varios tesistas universitarios, a quienes les ha propuesto pensar y mostrar su inteligencia sin vergüenza ni temor.

En ese punto, lo que Lema resaltó fue que “lo primero que hay que tener es una mirada social, donde vas a colaborar, ayudar o proporcionar algo a la sociedad”. Indicó que es por ese ritmo por el que van las universidades, lo que describió como “fantástico” porque le dan una mirada nueva a lo que le teníamos miedo: “La gente no hacía una tesis porque tenía miedo” ilustró. 

De ese modo, la entrevistada hizo ver cómo tenemos incorporada la negativa en todas nuestras formas y dichos, y ejemplificó con expresiones de lo más cotidianas y simples como “¿no me alcanzarías tal cosa?”.  

En consecuencia, aseguró que “si anteponemos el no, lo más probable es que recibamos una negativa. Hay que hacer las preguntas correctas, no colocar el no”.

En lo que Elisa Lema puso el foco fue en los niños y adolescentes, marcando cuán importante es inculcar éstas formas desde los primeros años. Fue en esa línea que reconoció la labor docente, opinando que es necesario que a ellos se les reconozca el trabajo realizado “porque es un mimo al alma”. 

Tras esa exposición, Lema reflexionó que “una comunidad educadora es donde todos tengamos refuerzos positivos y donde comprendamos que nada es personal, porque cada uno va a responder a sus mapas mentales y si yo te doy una respuesta muy mala, después tengo que reflexionar y pedirte disculpas”. Es decir, la importancia de comprender que nada es personal va de la mano con el habla en positivo y con comprender que las cosas dichas pueden ser producto de un momento puntual y particular. Lo importante -dijo Lema- “es tener la suficiente humildad para pedir disculpas”.