28/07/2020SALUD

Un futuro sin hepatitis.

Este es el deseo de los profesionales de la salud del mundo entero, que promueve la Organización Mundial de la Salud.

Hoy es el Día Mundial de la Hepatitis, jornada dispuesta para hablar sobre esta enfermedad, “que muchas veces son silenciosas, por eso se busca crear conciencia en la población”, dice la Dra Esther Hurtado, que es Médica especialista en Gastroenterología.

“Una de las metas, para el año 2030, era no tener hepatitis virales. Tenemos todas las herramientas, el punto es poder utilizarlas”.

A, B, C, así se identifican los tres tipos de hepatitis virales que existen.

Hepatitis A.

“Esta hepatitis tiene una vacuna que, a partir del año 2005, se administra a todos los niños a los 12 meses de vida. Entonces, todas las personas que nacieron desde el 2005 en adelante están cubiertas”, explica la Dra. Hurtado.

¿Y el resto? No está cubierto. “La hepatitis A es una causa muy frecuente de trasplante hepático en niños. Gracias a esa vacuna hoy en día no se registran trasplantes hepáticos por esta enfermedad. El punto es que hay gente que no está cubierta, porque nacieron antes del 2005. A esa población, mi recomendación es administrar la vacuna. Primero que su médico les pida la serología para hepatitis y ver si no están cubiertos por haberla tenida. Es que muchas veces es asintomática esta hepatitis. Si ya tienen los anticuerpos no necesitan vacunarse. Pero, después, hay una gran población que no han tenido contacto con el virus cuando eran chicos y no necesitan vacunarse. Mi recomendación es administrar la vacuna”.  

La vacuna se debe comprar en forma privada. Pero, “es una inversión en salud muy importante. Nos previene de una hepatitis y quizá de un trasplante por hepatitis”.

Hepatitis B.

Este tipo de hepatitis, “es una de las que más me interesa. Porque seguimos viendo muchos más casos que la hepatitis A. Su principal vía de transmisión es la sexual. Muchas veces, desde que comenzaron a verse los tratamientos para VIH, notamos una disminución en el uso de preservativos, por lo que hemos tenido un aumento en las enfermedades de transmisión sexual. En el caso de la hepatitis B hay que saber que es 100 veces más infecciosa que el virus del HIV. Entonces, hay personas que en contacto con una persona que tiene hepatitis B, y que además tiene el virus VHI, es mucho más probable que se contagien de la hepatitis B que del otro virus mencionado”.

Agrega la Dra. Hurtado que “lo importante de la hepatitis B es que tiene vacuna. Está instaurada en el calendario oficial de vacunación. Desde el año 2000 se le administra al recién nacido, y después se incorporó en el 2003 a los adolescentes de 11 años. Si desde el 2003 cubrimos a todos los adolescentes quiere decir que hasta los que tienen 27 años están cubiertos, el resto no. Por eso, en el año 2012 se empezó a instaurar en el calendario nacional de vacunación, en forma gratuita, a toda la población la vacuna de la hepatitis B”.

La vacuna tiene tres dosis: una al día 0, otra al mes y la última a los seis meses. 

“Esta vacuna se la puede aplicar cualquier persona. Con ir a un centro de vacunación se podría administrar la vacuna de la hepatitis B en forma gratuita”.

Lo que llama la atención, dice la Dra. Hurtado, es “que, si tenemos una vacuna para la A y para la B, sigamos teniendo casos de hepatitis. Por eso que la OMS promueve que para el año 2030 no tengamos más hepatitis, con el objetivo que médicos, enfermeros, podamos transmitir a la población toda esta información”.

Hepatitis C.

La principal vía de contagio, de este tipo de hepatitis, es la sangre.

“Menos de una gota de sangre puede contagiarnos de Hepatitis C. Eso, lo que nos muestra, es que, para contagiarse, es necesario la existencia de otro que tenga la enfermedad. Antes, una causa muy frecuente es cuando se administraban vacunas con jeringas sin esterilizar. Estamos hablando de muchos años atrás. Si nosotros logramos erradicar, que haya menos personas que tengan hepatitis C, menos contagio vamos a tener”.

Lo importante, en relación a este tipo de hepatitis, es que “tenemos el tratamiento que cura la hepatitis C, que antes no existía. Ahora tenemos hasta un 95 a 100% de respuesta a la medicación, con escasos efectos adversos. Y lo tenemos disponible para toda la población, tengan o no tengan obra social. El punto es que no encontramos a las personas que tengan hepatitis C, porque es una enfermedad totalmente silenciosa. No presenta síntomas, hasta que el paciente presenta una cirrosis hepática. Entonces, lo que tenemos que hacer, es testear para hepatitis C. El Consejo Argentino de Hepatitis C propone, aunque sea una vez en la vida, hacerse un test de hepatitis C. Encontrando a las personas las podemos tratar y así erradicar la enfermedad”.