06/06/2021SALUD

Trastornos de la Conducta Alimenticia: “Una persona con este trastorno sufre y tiene una sensación de pérdida de control que es muy angustiosa”

Antonela Gros Aldecoa, en el marco de lo que fue el Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), profundizó en la problemática diferenciando entre la anorexia y bulimia nerviosa y la importancia de prestar atención a las conductas del otro, particularmente en la alimentación

Sobre eso, la Licenciada en Psicología marcó: “Si hay muchas situaciones de evitación, como ‘no como acá’ o ‘ya comí’, hay que estar atentos”. 

Ante eso, aclaró que, si bien se trata de una situación que puede suceder ocasionalmente, “cuando ocurre una cuestión restrictiva que empieza y se incrementa, hay un impacto en la forma del cuerpo. Generalmente, se pierde peso y como el cambio de conducta alimentaria suele ser repentino e intenso, la pérdida de peso, consecuentemente, se nota en poco tiempo”. 

Sobre el vínculo de este trastorno con la bulimia, la profesional explicó que, “a veces, pueden aparecer conductas de ambas, pero, generalmente, podemos diferenciar la tendencia hacia un cuadro o hacia otra”. Si bien determinó que el descenso de peso va a estar en ambas, Gros Aldecoa especificó que “lo que más las distingue es que la anorexia suele ser mucho más restrictiva”.

“En la anorexia la conducta restrictiva es dejar de comer” delimitó la Licenciada, quien explicó que puede darse de una restricción por grupos o por horarios, entre otras cosas; “en cambio, la bulimia tiene conductas impulsivas por ingerir grandes cantidades de comida en poco tiempo y la consecuente conducta purgativa que, a veces, es el vómito, la ingesta de diuréticos, la actividad física excesiva, o todo eso junto”. 

Recomendó entonces observar las conductas que empiezan a aparecer, que, así como los cambios en el cuerpo, “pueden traer aparejadas otras consecuencias, como cambios en el estado de ánimo, mucha irritabilidad, ensimismamiento y encerrarse sobre lo propio”. 

Gros Aldecoa explicó que, en todos los casos, “empiezan a aparecer miedos en relación a que el otro pueda llegar a notar algo de lo que estoy haciendo o decirme algo respecto de mi cuerpo”.

En consecuencia, apuntó a qué cosas no se deben decir o hacer con personas que están atravesando estos padecimientos: “Culturalmente, tenemos esta imperiosa necesidad de opinar sobre los demás, que daña muchísimo” comenzó la profesional, que agregó: “Opinar sobre lo que vemos funciona como disparador de situaciones muy angustiosas para los demás”. 

En ese sentido, destacó que se trata de juicios de valor y aconsejó: “Si pudiéramos enfocarnos más en lo saludable sería diferente. Por ejemplo, no comentar sobre si engorda o adelgaza sólo desde lo estético. Hay que considerar que necesitamos atender a las demandas nutricionales propias de cada edad, en lugar de definirnos en cuanto a la alimentación por criterios estéticos”. 

Entonces, educar sobre la alimentación es lo que la profesional destacó como de relevancia para comprender la parte saludable que tiene implicancia en el crecimiento y bienestar de cada persona. 

Gros Aldecoa, por otro lado, destacó que “los TCA no tienen sólo que ver con lo nutricional, sino que hay muchos elementos que se juegan, sobretodo vinculares”. 

Además, apuntó contra el ideal de belleza culturalmente establecido, aunque agregó que “hay que tratar de brindarles a los jóvenes (porque suele aparecer en la adolescencia) todos los elementos necesarios para que las decisiones que tomen en relación a la alimentación y el vínculo con su cuerpo sean lo más saludables posible”. 

En el caso de pacientes con bulimia o anorexia, y consultada al respecto, Antonela Gros Aldecoa confirmó que cada caso es diferente y, en consecuencia, “eliminar los espejos va a ser subjetivo. Hay personas que, ante la imagen que el espejo devuelve, suelen verse atrapadas y pueden pasar horas mirándose y buscando defectos. Pero depende el caso”. Entonces, más allá de la presencia o no de espejos, Gros Aldecoa destacó que, en realidad, “hay que hacer un abordaje terapéutico de qué pasa con esa imagen reflejada”.

La profesional volvió a hacer hincapié, entonces, en la importancia de “regular lo que uno dice” y apuntó a que, culturalmente, tendemos a hacer comentarios sobre el aspecto de otro, a quien podemos angustiar u ofender, aún sin quererlo. 

“Hagamos el esfuerzo de empezar a cuestionarnos ¿para qué digo lo que digo? O ¿qué tengo para aportar con eso?”. Resaltó, en ese punto, que es una recomendación extensiva a todas las personas, no sólo a quienes padecen estos trastornos de la conducta alimenticia.

En relación a las personas que ya cuentan con un diagnóstico, Gros Aldecoa dijo: “Seguramente recibirán sugerencias del equipo de profesionales tratantes y, si no es así, pedirlas”. A eso, agregó que los profesionales que, en el marco de la salud mental, acompañan este tipo de situaciones, ven muy poco tiempo semanal a los pacientes. Entonces, que los amigos, grupos de referencia y familiares son “grandes aliados”: “Es muy importante la participación de la familia y de los amigos. Son parte del tratamiento” calificó la profesional. 

A modo concluyente, destacó la importancia de “ayudar a un paciente con TCA a mejorar el contenido de sus pensamientos porque, cada vez que se enfrenta al momento de su ingesta, una persona con este trastorno sufre y tiene una sensación de pérdida de control que es muy angustiosa”.

Siempre sobre la importancia de que el entorno más íntimo de la persona acompañe sin juzgar, Gros Aldecoa aconsejó que “es muy importante contar con la familia y, en muchos casos, con los amigos”.