04/09/2020SALUD

“Somos los constructores principales en la construcción de nuestro bienestar”.

Así de contundente fue la Lic. en Psicología Débora Zaghet, que es, además, especialista en la Técnica Mindfulness, que aprendió con el Lic. Javier Candarle.

En estos tiempos de aislamiento, cuarentena, distanciamiento, donde no hay fecha de terminación de esta situación, se habla mucho de Mindfulness, porque se trata de aprender a vivir en el aquí y en el ahora, sin martirizarse por el pasado (que no se puede cambiar), o preocuparse excesivamente por el futuro (que todavía no aconteció).

“Esta técnica tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. Es una especie de meditación; a raíz de ella, se estudió mucho y se generó una técnica científica, cuya práctica trae ciertos beneficios. Mindfulness se puede entender como una manera de estar presentes en la experiencia. Esto es algo difícil, porque habitualmente estamos presentes, pero no sé si tan conscientes de lo que nos toca vivir”, dijo en el comienzo de la entrevista la psicóloga consultada.

Se trata, “de mantener nuestra consciencia viva a la realidad del momento, pero por supuesto en el momento en el que estoy haciendo la práctica, no se puede estar haciendo durante todo el día. Sí, con la práctica, lo que voy generando en su estilo de vida es tratar de ser un poco menos reactivos. Nosotros, cuando estamos reactivos, estamos más a la defensiva: respondemos más, hacemos más. En este caso la reactividad tratamos de reducirla. Y a partir de tomar consciencia clara de la experiencia que estamos viviendo podemos empezar a construir un poco más el bienestar”.

Consultada en torno a los elementos o herramientas que utiliza esta técnica, dice Débora Zaghet que “en las prácticas que yo doy, el año pasado hacíamos grupos, que este año no se pueden hacer por una cuestión de protocolo. Por eso elijo hacerlo de manera particular con los pacientes, uno a uno. Me enfoco mucho en la respiración, porque es la manera más fácil de llegar. Concentrarnos en la respiración y generar, a raíz de eso, ciertos hábitos. Son los que nos van a ayudar a reducir un poco el sufrimiento”.

Aclara que “no construimos una realidad paralela en Mindfulness. Si yo estoy preocupado, en la práctica, me va a aparecer la preocupación. Si estoy ansioso, lo mismo. Pero a raíz que nos damos cuenta y reconocemos nuestro estado emocional, es la posibilidad que yo tengo de empezar a cambiar y construimos el bienestar”.

¿Es difícil sujetar la reacción? Dice la profesional que “hace unos años yo lo empecé a practicar, y necesité de un guía. Yo me formé con el Lic. Javier Candarle, que es un psicólogo excelente, una eminencia. La verdad, al principio, yo quería practicar y no me salía. A uno le cuesta poder concentrarse y poder llegar a esta atención plena de la que se habla. Teniendo un guía, este lo que hace, es estar captando la atención del paciente, constantemente. Siempre doy herramientas en los cursos, pero lo que necesitamos también es una práctica constante en casa. Si lo que se quiere es llegar a los beneficios de los que se habla –disminución del estrés, de la ansiedad, del dolor crónico, los problemas de insomnio-, tengo que empezar a hacer este ejercicio en forma habitual, para que empiece a dar sus frutos”.

Claro que es difícil: “nuestro sistema cognitivo continuamente está pensando, generando ideas, recordando imágenes, sonidos. Lo que uno tiende a hacer, normalmente, es distraerse. La idea es no estar en blanco. A partir de las imágenes, situaciones, que se presentan, es empezar a trabajar”.

Agrega Débora Zaghet que “lo que hacemos, en Mindfulness, es poder reconocer cómo estamos. Es encontrarme, saber cómo estoy y, a raíz de eso, poder tomar decisiones. Construir un poco de bienestar, a raíz de ser más conscientes, y tomar decisiones en función de lo que estamos haciendo. Esta es una técnica que este año se usó muchísimo en consultorio. Tiene que ver con esto, de aceptar el día a día. Más allá del contexto particular que estamos viviendo, nosotros no sabemos cómo va a ser nuestro mañana, el futuro inmediato. Esta técnica, de empezar a aceptar el aquí y el ahora, y tratar de vivirlo de la mejor manera, nos ayuda a construir bienestar. Y yo creo que esta es la parte más importante. Saber que los sujetos somos los actores principales en la construcción de nuestro bienestar, más allá del contexto que nos toque. Cada uno de nosotros tiene sus batallas, sus maneras de vivir, nunca sabemos qué nos va a pasar mañana. Entonces se trata de poder fomentar el amor por el aquí y el ahora, y poder tomar decisiones para poder estar bien hoy”.