10/10/2021SALUD

Se cumplieron 15 años de la sanción de la ley de Educación Sexual Integral: “Hay que seguir trabajando por las generaciones que vienen, para que sean mejores que las nuestras”

La licenciada en Psicología Ana Garippe refirió al particular recordando que dicha sanción data del año 2006, resaltando que, con ella, “los estudiantes tienen derecho a recibir Educación Sexual Integral (ESI)”.

Detalló que la Ley tiene cinco ejes fundamentales: el primero es la perspectiva de género; el segundo es el respeto a la diversidad; el tercero, la valoración de las emociones y afectividad; el cuarto, el cuidado del cuerpo y la salud; y el quinto es la integralidad, es decir, la posibilidad de que se observe la sexualidad de forma íntegra, desde lo biológico, lo psicológico, emocional, afectivo y desde la primera infancia y hasta la adultez.

En ese punto, Garippe cuestionó qué nos pasó desde 2006, entre avances y retrocesos de aplicación de ésta ley: “Argentina tiene una historia muy particular en relación a las leyes que garantizan derechos a minorías o que vienen a cambiar un poco el paradigma más conservador que solemos tener en la sociedad” observó, agregando que “suele haber muchas conductas defensivas en relación a éstas leyes. Hay todo un sector que empuja para que éstas leyes lleguen al Congreso, se promulguen, se sancionen. Y hay otro sector de la sociedad que empuja para que no se apliquen”. 

Lo que la Licenciada en Psicología y especialista en ESI expuso es que “hay que seguir diciendo por qué y para qué, por las generaciones que vienen, para que sean mejores que las nuestras: que puedan vivir felices, ser más libres, más inclusivos, que puedan estar atravesados por menos dolores evitables”.

Opinó entonces que el empeño en trabajar la ESI será un beneficio para las próximas generaciones, evitando así extremos como la violencia “que tenemos un poco todo en rechazo a la diferencia, a la relación con el otro y la sensación de competencia”.

“Poder pensar la ESI como una forma de generar una sociedad más solidaria, más empática y colaborativa, para un cuento, pero si hay un camino para lograrlo es la ESI” resaltó Ana Garippe, apuntando que “este año se conformó el Observatorio que mira justamente cómo y cuánto se está aplicando la ESI. Los números no son los que deberíamos tener después de quince años de aplicación de una ley: el 54% de los adolescentes dicen que han visto ESI un momento, pero no como la Ley lo establece, no de forma integral ni en todos los niveles, y no han abordado las temáticas que la ESI prevé en sus lineamientos”. 

Eso quiere decir -en palabras de la profesional entrevistada- que “muchos adolescentes no han podido tener los beneficios que la aplicación del programa que crea ésta Ley les daría, en el sentido de la prevención, del autocuidado y del desarrollo de habilidades emocionales y psicológicas”. 

Consecuencia de ese porcentaje, Garippe marcó que “hay mucho por hacer todavía trabajando en conjunto con el Sistema Educativo”. 

Por otro lado, la profesional contó que, en el último tiempo, ha estado en muchas charlas en escuelas “y el ida y vuelta con adolescentes -que es sobre todo el área que más convoca porque son ellos mismos quienes lo están pidiendo- es interesante”. 

Sobre los adultos, sostuvo que comienzan, aunque de a poco, a interiorizarse más y preguntar, sobre todo por pedido de los estudiantes.

De ese modo, Ana Garippe confió que lo que surge de esas charlas es muy positivo y recordó una de ellas, diciendo que se encontró “con toda una comunidad de estudiantes que estaba muy interesada, muy atravesada por preguntas en relación a las transformaciones y al género, a las transiciones”. Agregó que ese diálogo se dio en una comunidad educativa muy tradicional, pero que “el diálogo que se pudo armar ahí estuvo buenísimo porque los adultos -sea la familia o quienes llevan adelante esa institución educativa- tienen miedo de lo que esto pueda llegar a producir o en qué pueda derivar”.

Dijo entonces que, “cuando el diálogo empieza a producirse, el miedo se rompe porque se genera una escucha donde se entiende que hay una pregunta que tiene que ver con la posibilidad de pensar una parte de la sociedad que hoy no se ve o con cuestiones que los chicos están pensando, no entienden y requieren del acompañamiento de los adultos para poder verlas”.