Salud mental: Peralta cuestionó el proyecto de modificación de la ley nacional
En su visita a la Radio la secretaria de Salud del distrito, Dra. Diana Peralta, abordó la discusión en torno a la Ley Nacional de Salud Mental y el proyecto de modificación que, según lo señalado durante la conversación, había obtenido media sanción en el Senado y debía continuar su tratamiento en la Cámara de Diputados.
Peralta manifestó su preocupación y expresó su rechazo a la iniciativa, al considerar que podría significar un retroceso respecto del modelo de atención comunitaria que se busca fortalecer.
La funcionaria sostuvo que la salud mental no puede quedar limitada a la intervención de psicólogos y psiquiatras, sino que requiere una mirada integral, con participación de distintas instituciones y de la comunidad.
En ese sentido, destacó la importancia de formar personas en lo que denominó la “primera escucha”: integrantes de escuelas, clubes, organizaciones y otros espacios comunitarios que puedan reconocer una situación de crisis, escuchar y orientar a quien necesita ayuda.
“Todos tenemos que tener un mínimo de formación, tener una especie de triage, un botiquín de primeros auxilios de salud mental: cómo ayudamos al otro”, planteó.
Peralta señaló que una crisis puede manifestarse en cualquier ámbito de la vida cotidiana y que contar con herramientas para una primera intervención puede resultar fundamental. También indicó que recientemente se conformó una jefatura de servicio en el área de Salud Mental, desde donde se busca organizar el trabajo y ampliar la capacidad de respuesta.
Entre sus cuestionamientos al proyecto nacional, advirtió que concentrar determinadas decisiones de internación exclusivamente en profesionales psiquiatras podría generar dificultades, teniendo en cuenta la escasez de especialistas. A su entender, esto podría complicar la respuesta ante situaciones urgentes.
La secretaria también hizo referencia a los factores sociales y económicos que atraviesan la salud mental. Explicó que, en las consultas, muchas personas expresan sentirse mal y que, al profundizar en sus situaciones, aparecen problemas vinculados con la economía, la angustia y las dificultades cotidianas.
Por otra parte, relacionó el deterioro de la convivencia social con la naturalización de distintas formas de violencia, hostigamiento y discriminación. Mencionó situaciones de bullying en las escuelas, agresiones hacia personas de la comunidad LGBT y la circulación de burlas y ataques a través de redes y grupos de mensajería.
En ese contexto, sostuvo que la violencia no debe justificarse y que es necesario recuperar el respeto y la posibilidad de debatir ideas sin agredir a quienes piensan diferente.
Ley de Salud Mental en Argentina: qué establece hoy y qué cambiaría con la reforma
La discusión sobre la modificación de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 tiene un punto central: cómo intervenir cuando una persona atraviesa una crisis de salud mental y se considera que necesita una internación, pero no acepta recibirla.
La ley vigente fue sancionada en 2010 y puso el acento en los derechos de las personas, la atención interdisciplinaria y el tratamiento dentro de la comunidad. El proyecto de reforma, que recibió media sanción del Senado el 30 de octubre de 2026, busca modificar algunos de esos criterios y procedimientos. Ahora debe ser tratado por la Cámara de Diputados.
¿Qué establece la ley vigente?
La Ley 26.657 entiende la salud mental como un proceso relacionado con factores sociales, económicos, culturales, psicológicos y biológicos. No considera que una persona deba ser internada simplemente por tener un diagnóstico psiquiátrico.
Sus principios principales son:
- Derechos de las personas: quienes atraviesan un padecimiento mental conservan sus derechos y deben recibir un trato digno, sin discriminación.
- Atención interdisciplinaria: el abordaje debe involucrar a distintas disciplinas y no quedar exclusivamente en manos de la psiquiatría.
- Tratamiento comunitario: se prioriza la atención ambulatoria y la permanencia de la persona en su entorno familiar y social.
- Internación como último recurso: debe utilizarse cuando no sean posibles otras alternativas terapéuticas menos restrictivas.
- Hospitales generales: la ley promueve que las internaciones se realicen en hospitales generales y establece límites a la creación de instituciones monovalentes, como los manicomios.
La idea de fondo es que un diagnóstico de salud mental no implica automáticamente incapacidad, peligrosidad ni necesidad de internación.
¿Qué cambiaría con el proyecto aprobado por el Senado?
A. El criterio para una internación involuntaria
Este es uno de los cambios más importantes.
Con la ley vigente: para disponer una internación involuntaria debe existir un riesgo cierto e inminente para la persona o para terceros. Es decir, debe tratarse de una situación concreta y cercana en el tiempo, y no alcanza con tener un diagnóstico o antecedentes de una enfermedad.
Con la reforma propuesta: se reemplazaría ese requisito por el de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros. La evaluación podría considerar no solamente lo que está sucediendo en ese momento, sino también los antecedentes y la evolución previsible si no recibe tratamiento.
B. ¿Quién decide una internación?
Con la ley vigente: la internación involuntaria debe ser evaluada y fundamentada por un equipo interdisciplinario, con al menos dos profesionales de distintas disciplinas, uno de ellos psicólogo o médico psiquiatra. También se exige el cumplimiento de los requisitos legales y el control judicial.
Con la reforma propuesta: se fortalece el papel del médico psiquiatra en la evaluación. Para situaciones urgentes en las que no haya un psiquiatra disponible, se contempla que un médico pueda disponer inicialmente la internación, con una revisión posterior por el equipo interdisciplinario dentro del plazo establecido por el proyecto.
C. Los lugares de internación
Con la ley vigente: se promueve que las internaciones se realicen en hospitales generales y se limita la creación de nuevos establecimientos monovalentes de salud mental.
Con la reforma propuesta: se amplía la posibilidad de recurrir a instituciones especializadas en psiquiatría y salud mental para determinados cuadros que requieren atención específica. La reforma mantiene la prohibición de crear nuevos manicomios, según la información difundida sobre el texto aprobado.
D. La atención a distancia
Con la ley vigente: la atención debe organizarse mediante los dispositivos y profesionales disponibles, sin que la teleconsulta psiquiátrica tenga el papel específico que le asigna el nuevo proyecto.
Con la reforma propuesta: se habilitarían teleconsultas con psiquiatras cuando no haya disponibilidad de especialistas de manera presencial.
E. Las adicciones y los consumos problemáticos
Con la ley vigente: los consumos problemáticos forman parte del abordaje de la salud mental.
Con la reforma propuesta: se amplía la referencia a las adicciones e incorpora expresamente problemáticas como la ludopatía.
F. El control judicial
Con la ley vigente: cuando se dispone una internación involuntaria, debe informarse al juez competente y al órgano de revisión, dentro de los plazos previstos por la ley. La Justicia controla que se cumplan las condiciones legales y que la internación no se prolongue injustificadamente.
Con la reforma propuesta: se modifican algunos procedimientos y plazos de comunicación y control judicial.
G. El financiamiento y la organización del sistema
Con la ley vigente: la atención debe garantizarse a través de una red de servicios de salud mental, con participación de Nación, provincias y municipios.
Con la reforma propuesta: se plantea un esquema de cooperación y financiamiento entre Nación y las provincias para fortalecer los servicios y organizar la atención en las distintas jurisdicciones.
Para que cualquier modificación de la ley se traduzca en una mejor atención, resulta fundamental saber con qué recursos cuenta cada distrito:
- Si hay profesionales suficientes para atender situaciones de crisis.
- Si existen equipos interdisciplinarios y dispositivos de atención ambulatoria.
- Cómo se articula el trabajo entre hospitales, CAPS, servicios sociales y otros organismos.
- Qué acompañamiento reciben las familias.
- Qué posibilidades de derivación existen cuando se necesita una atención especializada.
- Cómo se garantiza la continuidad del tratamiento después de una internación.
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