AYERSALUD

Recomendaciones para prevenir golpes de calor y deshidratación en niños ante las altas temperaturas

La médica pediatra Bárbara Rodríguez brindó una serie de recomendaciones clave para prevenir golpes de calor y cuadros de deshidratación en niños y adolescentes, en el marco de jornadas de calor extremo que coinciden con las celebraciones de fin de año, un contexto que suele alterar rutinas, horarios y hábitos alimentarios.

La profesional explicó que la hidratación es el principal pilar de la prevención y remarcó que debe realizarse preferentemente con agua. Indicó que en el caso de los lactantes menores de seis meses no es necesario incorporar agua, ya que la leche materna cubre completamente sus necesidades hídricas, aun en días de altas temperaturas. En esos casos, recomendó ofrecer el pecho con mayor frecuencia y extremar los cuidados frente al sol y el sobre abrigo.

Rodríguez señaló que la exposición solar debe evitarse en los horarios de mayor intensidad, especialmente entre las 10.30 y las 16 horas, y recomendó vestir a los niños con ropa clara, liviana, gorros y mantenerlos en ambientes frescos. Aclaró que estar en una pileta no elimina el riesgo de golpe de calor y advirtió que mojar la cabeza en horas de extremo calor no es una medida suficiente para protegerlos. Sostuvo que la prevención está en evitar la exposición y no en “corregir” el efecto una vez que el daño ya comenzó.

Al referirse a la alimentación durante las fiestas, la pediatra explicó que muchas descomposturas digestivas se agravan por el calor, generando vómitos o diarrea que aumentan la pérdida de líquidos. Recomendó priorizar alimentos frescos, frutas y verduras, y limitar el consumo de comidas pesadas, chocolates, turrones y productos con alto contenido de azúcar. También hizo hincapié en la importancia de respetar la cadena de frío, especialmente en alimentos con mayonesa, cremas o carnes, que suelen permanecer varias horas fuera de la heladera.

En cuanto a los signos de alarma, Rodríguez explicó que un golpe de calor puede manifestarse con irritabilidad, llanto inconsolable, temperatura corporal levemente elevada, decaimiento, somnolencia excesiva, vómitos o cambios en la conducta. Señaló que los bebés y niños pequeños no pueden expresar síntomas como dolor de cabeza o malestar general, por lo que es fundamental que los adultos estén atentos a estos indicadores, que también pueden ser señales de deshidratación.

La médica advirtió que la deshidratación puede volverse un cuadro grave si no se actúa a tiempo, especialmente en los más pequeños. Recomendó ofrecer líquidos de manera constante, observar que los niños orinen con normalidad y no esperar a que manifiesten sed. En el caso de los adolescentes, puso el foco en el consumo de bebidas alcohólicas durante las fiestas, al aclarar que no hidratan y, por el contrario, favorecen la pérdida de líquidos y aumentan el riesgo de vómitos y malestar general.

Finalmente, Rodríguez se refirió al botulismo, a partir de un caso reciente registrado en la región, y recordó que no debe ofrecerse miel a menores de dos años por el riesgo de botulismo del lactante. También recomendó evitar el consumo de alimentos envasados de procedencia desconocida o conservas caseras que no cuenten con controles adecuados, ya que esta enfermedad no presenta alteraciones visibles en olor o sabor y puede tener consecuencias graves.

La pediatra insistió en que la prevención se basa en medidas simples pero constantes, y en la responsabilidad de los adultos para cuidar especialmente a los extremos de la vida, niños pequeños y personas mayores, durante períodos de calor intenso. Subrayó que con atención, sentido común y hábitos saludables es posible atravesar estas jornadas sin complicaciones y disfrutar de las celebraciones cuidando la salud de toda la familia.