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Otoño, alimentación y mitos: claves para cuidarse mejor, según la nutricionista Anahí Calvo

En el marco de una nueva mañana informativa, dialogamos con la licenciada en Nutrición Anahí Calvo, quien brindó recomendaciones prácticas para adaptar la alimentación a los meses de otoño, desmitificó algunas creencias populares y puso el foco en la importancia de un enfoque equilibrado y sostenible en el tiempo.

Con la llegada de los primeros fríos, Calvo destacó la relevancia de aprovechar los alimentos de estación. “Es fundamental aumentar el consumo de vitamina C para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades respiratorias”, explicó. En ese sentido, recomendó incorporar frutas como mandarinas, naranjas y limón, preferentemente en su forma natural. “Lo ideal es comer la fruta entera, ya que al hacer jugos se pierde fibra y parte de los nutrientes”, señaló.

Además, sugirió integrarlas estratégicamente en las comidas: “Consumir vitamina C al finalizar una comida con carne mejora la absorción del hierro”, indicó.

Otro grupo clave en esta época son las legumbres. “Somos un país productor, pero las consumimos poco. Lentejas, garbanzos y porotos son excelentes opciones, sobre todo en guisos o preparaciones calientes, que aportan nutrientes y mayor saciedad”, afirmó.

Respecto a la tendencia a consumir más harinas durante el frío, Calvo advirtió sobre los efectos de las refinadas. “Generan picos de azúcar que favorecen el picoteo constante. Reemplazarlas por legumbres ayuda a mantener la saciedad por más tiempo”, explicó.

Ayuno intermitente: ni milagro ni enemigo

Consultada sobre el ayuno intermitente, la especialista fue clara: “No es una fórmula mágica para bajar de peso. Puede tener beneficios metabólicos, pero no garantiza una pérdida de grasa”.

Según explicó, lo importante no es tanto el horario de las comidas sino su calidad. “Hay personas a las que les funciona naturalmente, pero forzar al cuerpo puede ser contraproducente. No se trata de pasar muchas horas sin comer, sino de lograr un plan equilibrado”, sostuvo.

También advirtió sobre los riesgos de ayunos prolongados sin supervisión: “El cuerpo entra en un estado de catabolismo que no es favorable. La idea es nutrirlo, no compensar”.

Después de los 50: músculo, calcio y movimiento

En otro tramo de la entrevista, Calvo se refirió a los cuidados nutricionales a partir de los 50 años. “Hoy sabemos que la pérdida de masa muscular no es inevitable, sino que depende mucho del nivel de actividad física”, explicó, destacando la importancia del entrenamiento de fuerza combinado con ejercicio aeróbico.

En cuanto a la alimentación, remarcó el rol central de las proteínas: “Son fundamentales para mantener los tejidos. Están en carnes, huevos, lácteos y también en legumbres”.

Asimismo, subrayó la necesidad de asegurar el consumo de calcio y vitamina D, especialmente en mujeres, para prevenir la pérdida de densidad ósea.

Antioxidantes y nuevos hábitos

Finalmente, la nutricionista invitó a incorporar alimentos ricos en antioxidantes, cada vez más presentes en la dieta cotidiana: “Cúrcuma, jengibre, frutos rojos, cacao amargo, palta y coles tienen beneficios comprobados para la salud”.

“Lo importante es encontrar un equilibrio, escuchar al cuerpo y construir hábitos que se puedan sostener en el tiempo”, concluyó.

Una charla que dejó en claro que, más allá de modas o tendencias, la clave sigue siendo una alimentación consciente, variada y adaptada a cada persona.