09/01/2021SALUD

“NO se debe educar a los hijos con abusos o humillaciones, eduquemos con amor”

Así lo dijo la Lic. en Psicología Antonela Gros Aldecoa, en diálogo con La Nueva Radio Suárez

“Cuanto más cuidamos las infancias, menos adultos rotos tenemos. Rotos en el sentido de aquellas heridas traumáticas que nos marcan y que hacen a nuestra personalidad. El modo de ser de adultos se va construyendo con distintos factores, pero, sobre todo, con las vivencias que tenemos”.

“Todo lo que vivimos en la infancia nos marca, marca nuestra forma de ser de adultos, nos marca para bien y nos marca para mal. Si crecemos en un ambiente que nos hace crecer seguros, podemos construir una seguridad de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, que nos permita vincularnos con ese mundo de una manera mucho más saludable, que si crecemos en un entorno que nos resulta inseguro, hostil, amenazante. Porque me voy a defender de eso, y voy a tener consecuencias” expresó la Lic. en Psicología Antonela Gros Aldecoa.

Entre estas consecuencias, menciona: “cierta ansiedad en los vínculos, inseguridad en relación a la imagen de mi cuerpo, o mi modo de vestir, o de expresarme, o de relacionarme con los demás”.

El factor determinante, dice la Lic. Gros Aldecoa, es “la prevención. Erradicar estos viejos modelos de crianza que se basan en el castigo físico, en el maltrato psicológico, en la humillación de ese niño, como si eso pasara de largo y no quedara nada, cuando en realidad quedan, ni más ni menos, que huellas en nuestro cerebro”.

Informa que hay estudios que demuestran “que el funcionamiento cerebral cambia en niños que han sido maltratados, respecto de niños que no lo han sido. Por supuesto que el funcionamiento cerebral es mucho más complejo y eficaz en personas que no han sufrido maltrato, que aquellos que sí lo han sufrido”.

Con esto, dice, habla de “maltrato físico, de abandono, de descuido, de tratos negligentes, violencia física, sexual. Depende de la gravedad, del tiempo que esto perdure. Todos esos factores influyen. Cada sujeto tiene herramientas que hacen a su resiliencia, que hace que esas vivencias tengan un efecto u otro. Toda persona que sufre maltrato tiene alguna marca o consecuencia de ello”.

También se refiere a las formas de trato (maltrato), en búsqueda de educar: “eso está naturalizado, no lo cuestionamos. La gente me dice ‘a mí me corrían con el cinto, y no quedé tan mal’, dicen los padres cuando traen los hijos a la consulta. Las tasas de depresión a nivel mundial son abrumadoras, preocupantes. Esto tiene que ver con el modo de educar, de relacionarnos con la violencia, que es un problema en todos los ámbitos. Pensar y repensar los modelos de crianza. Basémonos en una crianza respetuosa, consciente. Ser consciente del modo que tengo de educar a los niños, sabiendo lo que quiero depositar ahí. Uno cosecha lo que siembra. Si uno educa con violencia, no hay manera que esa agresión no vuelva a aparecer después hacia esa propia persona o hacia otros. Si estoy acompañando el crecimiento, y enseñándole a los niños, que resuelvo los problemas a través de la violencia, de un chirlo, de un castigo, de una cachetada, de un baño con agua fría, es violento. Ejerce un poder un adulto sobre un niño y ese ejercicio de poder, en pos de corregir una conducta, genera daño y sometimiento en el otro, dolor físico o mental. Es violencia. Si enseño a un niño que los problemas se resuelven de ese modo, lo va a aprender y lo va a incorporar como natural. Entonces lo va a utilizar también. El momento de erradicar la violencia en las personas es el momento de la educación en la infancia. Como adultos, que podamos posicionarnos diferentes a la hora de corregir, de enseñar y de educar, sin ejercer ese poder violento. Sabiendo que podemos marcar los límites de una manera más respetuosa para que sea luego un adulto respetuoso. No es sencillo, pero es posible” finalizó la Lic. en Psicología Antonela Gros Aldecoa.