Murciélagos y rabia: qué hacer ante la aparición de ejemplares caídos
Con el inicio de la primavera aumenta la actividad de los murciélagos y, ante la reciente aparición de ejemplares positivos de rabia en la zona, el médico veterinario Rómulo Cañete brindó una serie de recomendaciones para prevenir el contacto con estos animales y reducir los riesgos para las personas y las mascotas.
Cañete explicó que, aunque los murciélagos tienen actividad durante todo el año, durante la primavera se incrementa su movimiento. Por eso, señaló que es importante revisar las viviendas y galpones para evitar que puedan ingresar a los entretechos.
“Hay que tratar de evitar que entren. En el caso de que ya los tengamos adentro de un entretecho, se pueden usar repelentes, porque es una especie protegida y no se la puede matar”, explicó. Una vez que los animales abandonan el lugar, recomendó reparar los techos y cerrar los posibles accesos para evitar que regresen.
Un murciélago caído o que vuela de día es una señal de alerta
Uno de los principales puntos señalados por el veterinario fue aprender a diferenciar el comportamiento habitual de un murciélago de aquellas situaciones que pueden indicar que el animal está enfermo.
“El murciélago que está sano es el que vuela libremente, el que anda volando de noche y que nunca te va a tocar porque por su sistema de radar siempre te localiza y te esquiva”, explicó.
En cambio, la situación cambia cuando aparece un ejemplar en el suelo o volando durante el día. Según Cañete, un murciélago que está caído, que tiene dificultades para volar o que presenta un vuelo torpe debe considerarse un animal que puede estar enfermo.
“Ese es el murciélago que nosotros no tenemos que tocar de ninguna manera”, remarcó.
El riesgo aparece porque, al encontrarse en el suelo y sentirse amenazado, el animal puede intentar defenderse mediante una mordedura. La transmisión de la rabia puede producirse a través de una mordedura, un rasguño o el contacto de saliva con mucosas.
Qué hacer si aparece un murciélago en el piso
Ante la aparición de un murciélago caído, Cañete recomendó evitar cualquier contacto directo y mantener al animal aislado hasta que pueda intervenir personal especializado.
“Si vos ves un murciélago caído en el piso, agarrás un balde y lo tapás y llamás a Bromatología o a la Municipalidad para que te lo vengan a buscar”, indicó.
El veterinario explicó que, si la persona puede hacerlo de manera segura, el animal puede quedar cubierto con un balde o recipiente, sin tocarlo directamente, y posteriormente ser retirado para su análisis.
La recomendación central es no intentar matarlo, levantarlo con las manos ni permitir que perros o gatos se acerquen.
La importancia de mantener vacunados a perros y gatos
Cañete también insistió en la necesidad de que perros y gatos cuenten con la vacunación antirrábica correspondiente.
“La municipalidad hace campañas, después vacunan también los privados. Vos lo que tenés que tener es el perro vacunado”, sostuvo.
En caso de que una mascota haya tenido contacto con un animal potencialmente infectado, resulta fundamental informar la situación y seguir las indicaciones veterinarias.
También explicó que cuando un perro o un gato muerde o rasguña a una persona, el animal debe mantenerse disponible para su observación. El protocolo contempla un período de diez días de seguimiento para evaluar si aparecen signos compatibles con la enfermedad.
“Durante esos diez días permitan que lo observemos, que lo miremos a ver cómo está y qué síntomas tiene”, remarcó, y pidió evitar decisiones impulsivas como matar al animal o abandonarlo lejos del lugar.
Comportamientos que pueden indicar rabia
En perros y gatos, algunos de los signos que mencionó Cañete son cambios de comportamiento, excitación, dejar de tomar agua, desorientación, choques contra paredes u objetos, tendencia a morder elementos que normalmente no morderían, babeo, parálisis y finalmente la muerte.
Por eso, ante una situación de riesgo, el seguimiento profesional resulta fundamental.
En las personas, el veterinario recordó que la rabia es una enfermedad de extrema gravedad y que, una vez que aparecen los síntomas clínicos, las posibilidades de recuperación son prácticamente nulas. Por ese motivo, la prevención y la consulta inmediata ante una posible exposición resultan fundamentales.
Una especie protegida y beneficiosa
Más allá de la preocupación que generan los casos de rabia, Cañete destacó que los murciélagos cumplen una función importante en el ambiente.
“Es una especie benéfica, porque come cantidad de insectos, entonces mantiene un equilibrio en la población”, explicó.
Por ese motivo, recomendó no matarlos y recurrir a métodos de ahuyentamiento cuando ingresan a viviendas o galpones. El objetivo es que abandonen esos espacios y, posteriormente, solucionar los lugares por donde pudieron ingresar.
La prevención, en este contexto, pasa por mantener los techos en buenas condiciones, cerrar agujeros y accesos, mantener limpios los espacios y tener al día la vacunación antirrábica de perros y gatos.
Ante la aparición de un murciélago caído o con un comportamiento fuera de lo habitual, la principal recomendación es no tocarlo y solicitar asistencia a las áreas municipales correspondientes, evitando que personas o animales domésticos entren en contacto con el ejemplar.
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