23/10/2026 • SALUD

Menopausia: “Las mujeres no tienen que resignarse a vivir con síntomas que pueden tratarse”

La doctora Valeria Weinbender, ginecóloga y obstetra especializada en ginecología regenerativa, funcional y estética, además de longevidad y menopausia, visitó los estudios de La Nueva Radio Suárez para hablar sobre una etapa de la vida femenina que durante mucho tiempo permaneció silenciada. La importancia de consultar a tiempo, los cambios hormonales, la salud sexual y las alternativas terapéuticas fueron algunos de los temas abordados.

La menopausia es una etapa natural de la vida de las mujeres, pero durante mucho tiempo estuvo rodeada de silencios, prejuicios y síntomas que muchas aprendían a soportar sin consultar. Hoy, gracias a una mayor difusión y a los avances en el conocimiento médico, existe una mirada diferente que busca acompañar a las mujeres, mejorar su calidad de vida y prevenir problemas de salud a largo plazo.

Sobre este tema conversó la doctora Valeria Weinbender, ginecóloga y obstetra especializada en ginecología regenerativa, funcional y estética, longevidad y menopausia, durante una entrevista en los estudios de La Nueva Radio Suárez.

La profesional destacó la importancia de hablar abiertamente sobre esta etapa y, especialmente, de no naturalizar el sufrimiento cuando existen alternativas para aliviar los síntomas.

“Hay que hablar y que las mujeres se animen a consultar y a no resignarse en primera instancia a síntomas o problemas que puedan tener asociados a la menopausia”, señaló. También remarcó que la consulta temprana permite acceder a recursos terapéuticos con mejores resultados.

¿Qué es la menopausia y cuándo comienza?

La doctora explicó que la menopausia se define como el momento en que una mujer lleva doce meses consecutivos sin menstruar, siempre que se encuentre en una edad compatible con este proceso. La edad promedio se ubica alrededor de los 50 o 51 años, aunque puede variar de una persona a otra.

Antes de llegar a ese momento aparece la perimenopausia, una etapa de transición en la que comienzan a producirse cambios hormonales y pueden manifestarse los primeros síntomas. El climaterio, por su parte, comprende el proceso de transición hacia la menopausia y la etapa posterior.

Durante ese período disminuyen y fluctúan las hormonas sexuales, especialmente los estrógenos, lo que puede generar modificaciones en diferentes sistemas del organismo.

Uno de los síntomas más conocidos son los sofocos o calores repentinos, pero Weinbender advirtió que no son los únicos. También pueden aparecer alteraciones del sueño, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo, dificultades de concentración, olvidos y molestias articulares.

“Hay mucho más detrás” de los calores, explicó, al señalar que muchas mujeres no relacionan estas manifestaciones con la transición hormonal.

La especialista también mencionó la sequedad vaginal, la picazón, el ardor y las molestias durante las relaciones sexuales, síntomas que pueden comenzar incluso antes de la última menstruación. En algunos casos, las mujeres recurren a tratamientos por cuenta propia sin resolver la causa de fondo.

Por eso, insistió en la necesidad de consultar con un profesional para identificar el origen de las molestias y elegir el tratamiento adecuado.

La importancia de llegar a tiempo

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la posibilidad de intervenir tempranamente para acompañar los cambios hormonales y prevenir complicaciones futuras.

Weinbender explicó que no todas las mujeres necesitan el mismo tratamiento. En algunos casos, los síntomas pueden abordarse mediante cambios en los hábitos, medidas locales o la corrección de deficiencias nutricionales; en otros, puede evaluarse una terapia hormonal para la menopausia.

En relación con esta última, señaló que existe una denominada “ventana de oportunidad” en la que los beneficios y riesgos deben evaluarse cuidadosamente. En términos generales, las recomendaciones médicas consideran más favorable iniciar la terapia en mujeres menores de 60 años o dentro de los diez años posteriores a la menopausia, siempre que no existan contraindicaciones y que la evaluación individual lo justifique.

La profesional subrayó que no se trata de indicar hormonas a todas las mujeres, sino de estudiar cada situación, sus antecedentes, los síntomas y los posibles beneficios y riesgos.

También recordó que el diagnóstico de menopausia suele ser clínico, aunque los análisis de laboratorio pueden resultar útiles para evaluar otros aspectos de la salud. Según el caso, pueden solicitarse estudios hormonales, mediciones de vitaminas y nutrientes, controles ginecológicos, mamografías y evaluaciones de la salud ósea.

En este último punto, destacó la importancia de considerar el riesgo de osteoporosis y determinar cuándo corresponde realizar una densitometría ósea.

Hábitos saludables para cuidar la salud a largo plazo

La alimentación, la actividad física y el descanso son pilares fundamentales para atravesar esta etapa con una mejor calidad de vida.

Weinbender recomendó realizar actividad física de manera regular, con especial énfasis en los ejercicios de fuerza, que contribuyen a conservar la masa muscular y favorecen la salud ósea. Este trabajo es importante para prevenir la pérdida de masa muscular y reducir el riesgo de osteoporosis.

En cuanto a la alimentación, propuso evitar las recomendaciones universales y buscar una nutrición equilibrada, variada y adaptada a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta sus antecedentes y posibles enfermedades.

La especialista también resaltó la importancia de cuidar el descanso nocturno. Las dificultades para conciliar el sueño o los despertares frecuentes pueden afectar el bienestar durante el día y agravar otros síntomas.

Otro aspecto que mencionó fue la salud intestinal. Explicó que la microbiota participa en procesos relacionados con el metabolismo de los estrógenos, por lo que los problemas digestivos también pueden merecer una evaluación dentro de un abordaje integral.

Asimismo, recomendó prestar atención a la salud cardiovascular y considerar controles con cardiología alrededor de los 50 años, de acuerdo con los antecedentes y factores de riesgo de cada mujer.

Sexualidad, sequedad vaginal y suelo pélvico

Los cambios hormonales también pueden afectar la vida sexual. La disminución de estrógenos y otras hormonas, como la testosterona, puede influir en el deseo, la respuesta sexual y la intensidad o el tiempo necesario para alcanzar el orgasmo.

A esto se suman los cambios en los tejidos de la vulva y la vagina, que pueden provocar sequedad, irritación y dolor durante las relaciones.

La ginecóloga remarcó que existen tratamientos específicos para estos síntomas, incluidos productos de aplicación local, cuya indicación debe realizarse según las necesidades y los antecedentes de cada paciente.

También hizo hincapié en el cuidado del suelo pélvico, una zona que puede verse afectada a lo largo de la vida por distintos factores. Los escapes de orina y la incontinencia no deben considerarse situaciones que haya que aceptar sin buscar ayuda.

En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con profesionales de kinesiología especializados en suelo pélvico, ya que la rehabilitación puede mejorar muchas de estas dificultades y no siempre es necesario recurrir a una cirugía.

Ciencia, información y tratamientos individualizados

Durante la entrevista, Weinbender compartió también su experiencia en el Congreso Mundial de Menopausia realizado en Brasil, un encuentro internacional que reunió a miles de profesionales y permitió conocer avances en la comprensión de los cambios que atraviesan las mujeres.

Entre los aspectos que destacó estuvo la necesidad de escuchar más a las pacientes, identificar los síntomas que muchas veces no expresan espontáneamente y prestar atención a la salud sexual y emocional.

Al mismo tiempo, advirtió sobre el exceso de información y las propuestas comerciales que circulan en las redes sociales. La promoción de suplementos y productos bajo la etiqueta de “menopausia” puede generar confusión y llevar a las mujeres a consumir alternativas sin evidencia suficiente o sin supervisión profesional.

La doctora señaló que las terapias, incluidas las hormonales y las basadas en plantas, deben evaluarse según la evidencia disponible, las dosis, los antecedentes y las necesidades individuales. Ningún producto debe considerarse automáticamente seguro o adecuado por ser natural.

También explicó que las investigaciones sobre terapia hormonal requieren una lectura cuidadosa: los resultados dependen, entre otros factores, de la edad de inicio, el tiempo transcurrido desde la menopausia, el tipo de tratamiento y las características de cada paciente.

Por eso, la información médica confiable y el diálogo con profesionales resultan esenciales para evitar tanto el miedo injustificado como las falsas promesas.

Una etapa que merece atención y acompañamiento

La entrevista dejó como mensaje central la importancia de reconocer los cambios del cuerpo y buscar orientación médica sin vergüenza ni resignación.

La menopausia no se vive de la misma manera en todas las mujeres. Algunas atraviesan esta transición con pocas molestias, mientras que otras experimentan síntomas que afectan significativamente su descanso, su vida cotidiana y sus relaciones.

Para Weinbender, el objetivo es acompañar esa diversidad con una mirada integral que contemple la salud hormonal, cardiovascular, ósea, sexual y emocional, además de los hábitos cotidianos.

La profesional concluyó que consultar a tiempo permite identificar qué está ocurriendo, descartar otras causas y evaluar las alternativas disponibles. Hablar de menopausia, en definitiva, es también hablar de prevención, bienestar y calidad de vida durante una etapa que puede extenderse por muchos años.