Iván Walter explicó las características del TDA y la importancia de un abordaje interdisciplinario
El Trastorno por Déficit de Atención, con o sin hiperactividad (TDA/TDAH), no se limita a la infancia ni se manifiesta únicamente como una dificultad para concentrarse en la escuela. Se trata de un trastorno del neurodesarrollo que puede repercutir en el aprendizaje, el control de los impulsos y la organización de la vida cotidiana.
Así lo explicó el licenciado en Psicopedagogía Iván Walter, profesor de la Tecnicatura Superior en Psicopedagogía del Instituto 160, al referirse a esta problemática. Walter señaló que el TDA/TDAH tiene un componente biológico y un importante componente hereditario. Las investigaciones permitieron observar que muchas veces los comportamientos que se detectaban en niños también estaban presentes en sus padres, aunque estos no habían sido diagnosticados porque años atrás el trastorno no se reconocía ni se abordaba de la misma manera que en la actualidad.
No es solamente un problema de concentración
Uno de los principales puntos que Walter buscó aclarar es que el TDA/TDAH no debe reducirse a la idea de un niño que “no presta atención”.
El trastorno puede afectar la capacidad atencional, el control de los impulsos y la organización de la vida diaria. Y tampoco desaparece necesariamente con la llegada de la adultez.
“Hay mucha gente grande también que aparece tarde porque no se puede concentrar en el trabajo, porque no puede controlar algún determinado impulso”, explicó.
Por eso, conocer la existencia del trastorno puede permitir que tanto niños como adultos incorporen herramientas para compensar las dificultades y desenvolverse mejor en sus actividades cotidianas.
El diagnóstico es clínico
Walter remarcó especialmente la importancia de no confundir cualquier dificultad de atención con TDA/TDAH.
El diagnóstico requiere una evaluación que permita descartar otras posibles causas. Desde la psicopedagogía se analizan, entre otros aspectos, los procesos vinculados con el aprendizaje, pero también deben considerarse factores sensoriales, afectivos y cognitivos.
“Cuando se diagnostica TDAH quiere decir que todos los demás procesos que nosotros estudiamos, por ejemplo, el psicopedagogo que lo evalúa, están bien”, explicó.
En este sentido, sostuvo que el diagnóstico no surge de un único estudio médico específico. No existe, por ejemplo, una resonancia que por sí sola determine la presencia del trastorno. Se trata de un diagnóstico clínico que requiere la evaluación y articulación entre diferentes profesionales.
Un abordaje interdisciplinario
El abordaje comienza muchas veces con el pediatra en el caso de los niños. Frente a determinadas señales o dificultades planteadas por la familia o detectadas en el ámbito escolar, el profesional puede derivar a una evaluación psicopedagógica.
El psicopedagogo cumple un papel central en la evaluación e intervención sobre las dificultades vinculadas con el aprendizaje y la atención. A su vez, cuando la situación lo requiere, pueden intervenir profesionales del área médica y de salud mental.
Walter destacó justamente la importancia de esta mirada interdisciplinaria, ya que permite analizar la problemática desde diferentes perspectivas y determinar cuáles son las estrategias más adecuadas para cada persona.
Se puede trabajar y compensar
Otro aspecto importante señalado por el profesional es que tener TDA/TDAH no significa que la persona esté condenada a convivir sin herramientas con sus dificultades.
“Se trabaja y se compensa y se da distintos tipos de intervención para que el niño o el adulto sea de la manera más incorporada posible”, explicó.
Las estrategias pueden ser diferentes según las características de cada persona. Walter mencionó, por ejemplo, el caso de un adulto que había aprendido a organizar su actividad laboral en períodos de concentración de entre 20 y 30 minutos, intercalados con momentos de descanso.
La posibilidad de conocer las propias características y trabajar sobre ellas permite desarrollar recursos para mejorar el desempeño cotidiano.
¿Qué hace un psicopedagogo?
Walter también se refirió a una pregunta que, según reconoció, continúa siendo frecuente incluso entre personas que conocen la existencia de la profesión: ¿qué hace un psicopedagogo?
Explicó que la psicopedagogía surgió de la confluencia entre la pedagogía y la psicología y que, con el paso del tiempo, amplió considerablemente su campo de intervención.
Si bien tradicionalmente se la vinculó con las dificultades escolares de niños y adolescentes, actualmente la disciplina trabaja sobre las problemáticas del aprendizaje en diferentes etapas y ámbitos de la vida.
“En los distintos momentos de la vida estamos en aprendizaje. Entonces el psicopedagogo interviene en cualquier tipo de aprendizaje”, sostuvo Walter.
Por eso, los profesionales pueden desempeñarse no solamente en escuelas y equipos de orientación escolar, sino también con adultos, adultos mayores, en empresas, instituciones y diferentes espacios donde existan procesos de aprendizaje.
Más allá de lo estrictamente escolar
El especialista destacó además que las dificultades de aprendizaje no siempre tienen un origen exclusivamente individual. Los factores sociales y económicos también pueden tener impacto en el desarrollo de los niños.
En este sentido, consideró fundamental el trabajo de los equipos de orientación escolar, donde la psicopedagogía articula con otras disciplinas para acompañar las diferentes situaciones que atraviesan los estudiantes.
Así, el rol del psicopedagogo no se limita a detectar una dificultad, sino que implica evaluar, intervenir, acompañar y buscar estrategias que permitan que cada persona pueda desarrollar de la mejor manera posible sus procesos de aprendizaje.
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