Hígado graso: una enfermedad silenciosa que crece y puede afectar a todas las edades
En diálogo con La Nueva Radio Suárez, la médica gastroenteróloga Esther Hurtado abordó una problemática cada vez más frecuente: el hígado graso, actualmente denominado esteatosis hepática metabólica, una enfermedad silenciosa que puede avanzar sin síntomas y generar complicaciones graves si no se detecta a tiempo.
La especialista explicó que en los últimos años cambió la forma de nombrar esta patología: “Antes se hablaba de hígado graso no alcohólico. Hoy se denomina hígado graso metabólico, porque forma parte de un síndrome más amplio vinculado a factores como obesidad, sobrepeso, diabetes, hipertensión y alteraciones del colesterol o los triglicéridos”.
En ese sentido, remarcó que no siempre el paciente consulta por síntomas específicos: “El hígado es un órgano silencioso. La mayoría de las personas no presenta síntomas, por eso es clave salir a buscar la enfermedad en quienes tienen factores de riesgo”.
Hurtado también desmintió uno de los mitos más instalados: la llamada “pataleta al hígado”. “Las molestias después de una comida copiosa suelen estar relacionadas con el estómago o el intestino, no con el hígado. En casos muy puntuales puede haber dolor, pero no es lo habitual”, aclaró.
Uno de los principales riesgos es que la enfermedad avance sin ser detectada: “Puede evolucionar hacia una cirrosis hepática, incluso en personas que no consumen alcohol. Muchas veces el diagnóstico llega en etapas tardías”.
Por eso, la profesional insistió en la importancia de los controles médicos: “Un hepatograma alterado nunca debe minimizarse. Y también puede ocurrir que alguien tenga enfermedad hepática con estudios normales, por lo que es importante una evaluación completa”.
Los estudios iniciales son accesibles: análisis de laboratorio y ecografía abdominal. En algunos casos, se puede requerir una elastografía hepática, un estudio no invasivo que permite medir el grado de fibrosis del hígado.
Otro dato que preocupa es la edad de aparición: “Hoy estamos viendo hígado graso incluso en niños. No hay una edad específica, cualquier persona con sobrepeso debería evaluarse”, advirtió.
En cuanto a la prevención y el tratamiento, Hurtado fue clara: “El ABC sigue siendo la alimentación y el ejercicio”. En pacientes con sobrepeso, perder alrededor del 10% del peso corporal puede mejorar incluso la fibrosis hepática.
La recomendación apunta a una alimentación basada en “comida real”: carnes, frutas, verduras, legumbres, frutos secos, huevos y agua, evitando productos ultraprocesados y azúcares. “El paladar se puede reeducar. Nunca es tarde para cambiar hábitos”, destacó.
Respecto a la actividad física, subrayó la importancia del ejercicio de fuerza: “El músculo hoy se considera un órgano clave porque ayuda a regular la glucosa y mejora el metabolismo. Lo ideal es combinar ejercicios aeróbicos y de fuerza”.
Finalmente, la especialista invitó a pensar en la salud a largo plazo: “Todo lo que hacemos hoy es una inversión para el futuro. La idea es llegar a una edad avanzada con calidad de vida, siendo autónomos”.
La entrevista dejó en claro que el hígado graso es una enfermedad frecuente, muchas veces subestimada, pero prevenible si se adoptan hábitos saludables y se realizan controles médicos periódicos.
11.4 °C •

