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Hantavirus en la región: qué es, cómo se transmite y por qué la prevención es clave

En el consultorio de la médico infectóloga Soledad Firpo, la preocupación por el Hantavirus vuelve a instalarse en la agenda pública a partir de recientes episodios que tomaron repercusión nacional. Sin embargo, lejos de tratarse de una situación excepcional, la profesional remarcó que Argentina es un país endémico, lo que implica la presencia sostenida de casos en distintas regiones a lo largo del tiempo.

Firpo explicó que históricamente el mayor número de casos se concentró en el noroeste argentino, especialmente en provincias como Salta y Jujuy, aunque en la última temporada el foco se trasladó hacia la llanura pampeana, abarcando el centro de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe, Córdoba y La Pampa. También recordó la presencia de la variante Andes en el sur del país, conocida por la posibilidad —poco frecuente— de transmisión interhumana.

En este sentido, la especialista aclaró que el contagio entre personas no es habitual y que la principal vía de transmisión continúa siendo la inhalación de partículas provenientes de secreciones de roedores infectados, como orina, saliva o materia fecal. Estos virus se encuentran en especies específicas, principalmente el denominado “ratón colilargo”, y no en los roedores domésticos más comunes, aunque las medidas preventivas deben aplicarse en todos los casos.

Entre las principales recomendaciones, Firpo hizo hincapié en la ventilación de espacios cerrados que hayan permanecido deshabitados, como galpones o viviendas abandonadas. Sostuvo que es fundamental esperar entre 30 y 40 minutos antes de ingresar y evitar barrer o generar polvo. En situaciones donde no se pueda esperar, aconsejó el uso de barbijo N95, debido a su mayor capacidad de filtrado.

En cuanto a los síntomas, el Hantavirus presenta una primera etapa inespecífica con fiebre, dolores musculares, cefalea y, en algunos casos, manifestaciones gastrointestinales. Este cuadro puede confundirse con otras enfermedades como dengue, COVID o gripe. Sin embargo, una de sus particularidades es la ausencia de síntomas en vías aéreas superiores, como dolor de garganta o congestión nasal.

La etapa más grave se produce cuando el virus afecta el sistema cardiopulmonar, generando acumulación de líquido en los pulmones y dificultad respiratoria. Firpo advirtió que la evolución puede ser rápida y que la tasa de mortalidad es elevada, alcanzando entre el 35 y el 40 por ciento en algunos brotes, como el ocurrido en el sur del país entre 2018 y 2019.

Ante este escenario, subrayó que no existe vacuna ni tratamiento específico, por lo que la prevención y la información son las principales herramientas para reducir riesgos. También vinculó el aumento de estas enfermedades con la creciente interacción entre humanos y ecosistemas naturales, lo que favorece la aparición de zoonosis, es decir, enfermedades transmitidas de animales a personas.