Hantavirus: claves para la prevención y el reconocimiento de la enfermedad
El médico veterinario Alberto Bodiño visitó los estudios de La Nueva Radio Suárez para brindar información clara y precisa sobre el hantavirus, una enfermedad zoonótica que continúa presente en distintas regiones del país y cuya principal herramienta de control sigue siendo la prevención.
Durante la entrevista, Bodiño explicó que la enfermedad, conocida técnicamente como hantavirosis, es causada por un grupo de virus que tienen como reservorio principal a determinados roedores, especialmente el ratón colilargo. Estos animales no desarrollan la enfermedad, pero pueden portar y eliminar el virus a través de la orina, las heces y la saliva, lo que genera riesgo de contagio para las personas.
En la Argentina existen cuatro zonas endémicas bien definidas. Una corresponde al noroeste del país, otra al noreste, una tercera al sur argentino y una cuarta región central que abarca el centro de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. En cada zona actúan distintos reservorios, aunque el colilargo es el más frecuente en gran parte del territorio bonaerense.
El profesional detalló que el contagio se produce principalmente por contacto con ambientes donde hubo presencia de roedores infectados, especialmente al inhalar partículas virales suspendidas en el aire durante tareas de limpieza. También puede producirse por contacto directo con excrementos u orina, o por mordeduras, aunque esta última es menos frecuente. Señaló además que el virus es sensible a la luz solar y a los rayos ultravioletas, por lo que los espacios ventilados y bien iluminados reducen el riesgo.
Entre las principales medidas de prevención, Bodiño recomendó ventilar durante varias horas las viviendas, galpones o cabañas que hayan permanecido cerradas por mucho tiempo antes de limpiarlas. Aconsejó no barrer en seco ni generar polvo, sino limpiar con trapos húmedos, para evitar la dispersión de partículas virales. También remarcó la importancia de mantener el entorno domiciliario limpio, con malezas cortadas, leña almacenada lejos de la vivienda y sin restos de alimentos que puedan atraer roedores.
Al referirse al reconocimiento del ratón colilargo, explicó que se trata de un roedor pequeño, con cola muy larga —casi el doble del cuerpo—, orejas pequeñas y patas largas que le permiten trepar y desplazarse con rapidez. Suelen refugiarse en zonas con vegetación alta, árboles, galpones o lugares donde encuentran alimento y protección.
En caso de hallar un roedor muerto o atrapado en una trampa, el veterinario indicó que no debe manipularse directamente. Recomendó utilizar guantes de goma, colocarlo en doble bolsa de nylon y enterrarlo a una profundidad de al menos 50 centímetros, lejos de la vivienda, evitando quemarlo o exponerlo al viento, ya que este puede dispersar el virus.
Bodiño también brindó datos epidemiológicos actualizados y señaló que durante el año 2025 se registraron 42 casos en la región central, lo que representó el 64 por ciento del total nacional. Indicó además que, en promedio, los casos han mostrado un incremento cercano al 14 o 15 por ciento en los últimos años, lo que refuerza la necesidad de sostener las medidas preventivas.
Finalmente, subrayó la importancia de la consulta médica precoz. Ante la aparición de síntomas como fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o diarrea, especialmente si existió contacto con ambientes de riesgo, recomendó no automedicarse y acudir de inmediato al sistema de salud. Destacó que un diagnóstico temprano mejora significativamente las posibilidades de una recuperación completa.
De esta manera, el especialista remarcó que, si bien el hantavirus no cuenta actualmente con una vacuna disponible, la información, el cuidado del entorno y la consulta oportuna siguen siendo las herramientas fundamentales para prevenir la enfermedad.
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