El Instituto 48 será sede de un conversatorio regional sobre los desafíos de la salud pública y mental
El próximo 31 de octubre, a partir de las 9:30, el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N.º 48 será sede del conversatorio “Desafíos y posibilidades de la salud pública y mental: aportes del psicoanálisis para pensar en clave colectiva y territorial”. La propuesta reunirá a profesionales, equipos de salud mental e integrantes de distintas instituciones y programas de la región para compartir experiencias, debatir sobre las dificultades actuales y pensar alternativas de trabajo conjunto.
La actividad es impulsada por la licenciada en Psicología Celina Ingouville, quien explicó que la iniciativa surgió a partir de su vínculo con Huellas. Psicoanálisis y Territorio, una revista integrada por profesionales que se desempeñan en ámbitos de formación, supervisión y trabajo clínico e institucional, y de la que ella también forma parte como escritora.
Desde ese espacio suelen organizarse encuentros interdisciplinarios e intersectoriales en Buenos Aires. La posibilidad de realizar una actividad similar en Coronel Suárez despertó el interés de Ingouville, quien comenzó a convocar a servicios de salud mental y otras instituciones de localidades cercanas.
“Me sorprendió que la respuesta en general de todos fue: ‘Qué bueno, sí, qué necesario, vamos, queremos participar’”, contó durante la entrevista en los estudios de la Radio.
Una mirada regional y colectiva
Entre los participantes que confirmaron su presencia se encuentran representantes de servicios de salud mental de localidades como Pigüé, Coronel Pringles, Saavedra y Carhué, además de integrantes de la residencia del Hospital Penna. También se espera la participación de profesionales de Coronel Suárez y de otros equipos de la zona.
El encuentro contará con distintas mesas de intercambio. Una estará centrada en las experiencias de los servicios de salud mental, mientras que otra incorporará a actores de otros ámbitos, entre ellos el programa Envión, el Juzgado, el Patronato de Liberados y representantes del sistema educativo.
La intención es que el conversatorio no quede limitado a una exposición de especialistas, sino que permita compartir situaciones concretas, conocer cómo trabaja cada equipo y encontrar estrategias que puedan adaptarse a las realidades de otras localidades.
Ingouville destacó la importancia de generar espacios de encuentro entre quienes trabajan cotidianamente con problemáticas de salud mental, especialmente en un contexto que describió como complejo, con recursos limitados y una creciente necesidad de respuestas.
“Me parece que es necesario y urgente pensar, porque si no, las instituciones solamente se sostienen si nos ponemos a pensar en lo que está pasando y en cómo seguir”, expresó.
Cómo trabajar con los recursos disponibles
Uno de los ejes centrales será reflexionar sobre las condiciones actuales de la salud pública y las posibilidades de sostener una atención adecuada desde los recursos con los que cuenta cada institución.
Para la psicóloga, compartir experiencias permite salir del aislamiento en el que muchas veces quedan los equipos y los profesionales. También abre la posibilidad de conocer herramientas que ya se están utilizando en otros lugares y que podrían resultar útiles en contextos similares.
“Compartir ideas con otros” es, para Ingouville, una manera de buscar alternativas sin perder de vista la responsabilidad ética y el cuidado de las personas que necesitan atención.
Como ejemplo, contó que, en el Servicio de Salud Mental del Hospital de Carhué, donde trabaja, vienen desarrollando propuestas grupales destinadas a niños, niñas y adolescentes. La iniciativa surgió, entre otros motivos, frente a la cantidad de consultas y las listas de espera.
También mencionó la creación de espacios comunitarios, como una huerta vinculada al hospital, que buscan ofrecer lugares de encuentro y participación.
La experiencia le permitió observar el valor que pueden tener las intervenciones grupales y comunitarias como complemento de otras modalidades de atención. Por eso, considera importante que estos temas puedan ponerse en común con otros equipos y profesionales de la región.
La salud mental también necesita espacios comunitarios
Durante la entrevista, Ingouville señaló que el aislamiento no afecta solamente a las personas que atraviesan una problemática de salud mental, sino que también puede aparecer entre los propios profesionales y servicios, cuando cada equipo trabaja por separado y tiene pocas oportunidades de intercambiar con otros.
En ese sentido, destacó la necesidad de construir espacios accesibles, donde las personas puedan acercarse y encontrar acompañamiento, sin que las dificultades administrativas o las listas de espera se conviertan en barreras adicionales.
La psicóloga también planteó la importancia de revisar las expectativas que suelen depositarse en quienes solicitan atención. Según sostuvo, no siempre es posible esperar que una persona que atraviesa una situación compleja llegue al servicio, sostenga un tratamiento o formule una demanda de la manera en que los profesionales la imaginan.
“Los pacientes están rotos, vienen como pueden; no podemos pretender que ellos sostengan el espacio, la demanda, la forma”, reflexionó.
A esto se suman los prejuicios y temores que todavía existen en torno a la atención en salud mental. Para Ingouville, el modo en que funcionan los servicios también influye en las posibilidades de acceso y en la experiencia de quienes buscan ayuda.
Por eso, considera que el desafío incluye tanto mejorar las respuestas profesionales como construir instituciones más cercanas y receptivas a las necesidades de la comunidad.
La salud mental en la educación superior
Otro de los temas previstos para el conversatorio será la salud mental en el nivel superior. Ingouville, que también se desempeña como docente, señaló que en ese ámbito aparecen situaciones vinculadas con las exigencias académicas, las presiones familiares y el pasaje de la escuela secundaria a una etapa de mayor autonomía.
Se trata de un período de cambios importantes en la vida de los jóvenes, que puede generar dificultades para sostener objetivos, adaptarse a nuevas responsabilidades y proyectar el futuro.
La inclusión de este eje permitirá ampliar la conversación más allá de los servicios sanitarios y considerar cómo otras instituciones pueden acompañar las necesidades de salud mental de sus comunidades.
Una invitación abierta a la región
La organizadora expresó su entusiasmo por la respuesta que tuvo la convocatoria y planteó la expectativa de que el encuentro pueda convertirse en el punto de partida para futuras instancias de intercambio regional.
Incluso mencionó la posibilidad de que, en los próximos años, se organicen nuevas reuniones en otras localidades, para sostener el diálogo y fortalecer el trabajo entre equipos e instituciones.
El conversatorio “Desafíos y posibilidades de la salud pública y mental” se realizará el 31 de octubre a las 9:30 en el Instituto N.º 48. La actividad será gratuita, sin arancel, y está abierta a profesionales, equipos e instituciones que trabajen en salud mental y áreas relacionadas, así como a quienes estén interesados en participar de la propuesta.
La invitación busca reunir distintas experiencias y miradas para pensar colectivamente cómo sostener y mejorar las respuestas en salud mental desde una perspectiva pública, comunitaria y territorial.
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