21/11/2021SALUD

“Cómo conversar con los adolescentes”

La licenciada en Educación Integral Elisa Lema propuso, en el segmento Salud y Bienestar, un abordaje particular que apuntó a proponer buscar un lugar fuera del hogar para el diálogo, donde no existan los roles de padres e hijos, sino más bien de pares, para iniciar el diálogo a partir de las emociones: “Es importante conectarse desde la emoción antes que desde la razón, y practicar la escucha” dijo.

“Hay que tratar de desenredar ese nudo que se hace cuando queremos conversar con nuestros hijos adolescentes” apuntó Lema, proponiendo imaginarse en el momento en que el joven llegue del colegio, preguntándole cómo le fue, a partir de lo que es posible comenzar un diálogo ¿o no? A veces, relató Elisa Lema, sucede que se instalan en su refugio -sea habitación o baño- hasta el momento en que, por ejemplo, llega el momento el almuerzo.

Consultada sobre qué debe hacerse desde el rol paternal, Lema sugirió que, primero deben los adultos revisar su testimonio personal: “Si estoy en la mesa y saco primero el celular, pierdo toda norma y autoridad en la casa, ¿cómo le digo al adolescente que no lo haga?”.

“Poner límites con amor” fue la propuesta hecha por la entrevistada, siempre propiciando la conversación con los hijos a partir de sus gustos y deseos: “Podemos invitarlos a salir, y empezar a contarles cómo nos sentimos nosotros” explicó Lema, apuntando a la importancia de “volver a reencontrarse”. 

Demostró Lema que “los padres hemos tomado un rol de siempre criticar o juzgar y dar órdenes, pero si rompemos esa estructura se va a dar una conversación porque no hay jerarquía: la mamá y el papá se distienden y comienzan a conversar de esas cosas de la rutina”. 

Fue en ese punto que explicó que no es necesario conversar temas interrogatorios, sino que puede ser relativo a series, redes y compartir lo propio. Es decir, hablar de las propias preocupaciones y anhelos: “Hay que hacerlos partícipes del día a día de la casa, no esconderles” dijo Lema, que definió que “la adolescencia es difícil de por sí”.

Sí hizo una aclaración referida a que “no debemos ser amigos de nuestros hijos, porque somos quienes deben poner los límites de la casa, los que establecemos las reglas y parámetros para que ellos puedan tener un tránsito”. De todos modos, destacó que eso no impide tener una relación desde lo emocional y afectivo.

Invitó a “compartirles a ellos desde nuestra realidad, para conocer qué perciben desde la suya”.