Colesterol: nuevas metas más exigentes para prevenir enfermedades cardiovasculares
En los estudios de la Radio, el médico cardiólogo Mariano Sein explicó los cambios recientes en los valores de referencia del colesterol, especialmente del llamado colesterol LDL o “colesterol malo”, y cómo estas nuevas recomendaciones apuntan a reforzar la prevención de enfermedades cardiovasculares.
“Si uno mira la evolución en el tiempo, cada vez nos van corriendo más el arco”, resumió el especialista, en referencia a las nuevas guías internacionales publicadas recientemente, principalmente en Estados Unidos y Europa, que luego son adoptadas en Latinoamérica.
¿Por qué cambian los valores?
El eje del cambio es claro: cuanto más bajo el colesterol LDL, menor es el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como el infarto o el ACV.
“Esto no es una opinión, es evidencia científica basada en estudios con miles de pacientes durante muchos años”, explicó Sein. Y agregó: “Aunque los porcentajes parezcan pequeños, el impacto a nivel poblacional es enorme”.
En ese sentido, destacó que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, por lo que cualquier mejora en la prevención resulta significativa.
Nuevos objetivos más estrictos
Uno de los principales cambios es que los valores “deseables” de colesterol LDL son cada vez más bajos, especialmente en personas con mayor riesgo.
Antes, el objetivo general rondaba los 100 mg/dl. Hoy, en pacientes de alto o muy alto riesgo, se busca llegar a 40-45 mg/dl. Las nuevas guías proponen valores objetivo de colesterol LDL por debajo de 100 mg/dL en personas con riesgo límite o intermedio, menos de 70 mg/dL en quienes tienen alto riesgo y menos de 55 mg/dL en quienes ya sufrieron un evento cardiovascular. La actualización recomienda iniciar medicación antes de lo que se hacía hace una década, si los valores no mejoran con medidas no farmacológicas.
“Son objetivos muy exigentes y no siempre fáciles de alcanzar”, reconoció el cardiólogo.
Evaluación personalizada del riesgo
Otro aspecto clave de las nuevas guías es que el tratamiento ya no es uniforme, sino que se adapta a cada paciente.
“Antes era más automático: si tenías cierto nivel, se indicaba medicación. Hoy se evalúan muchos factores”, explicó Sein.
Entre ellos edad, sexo, país de residencia, antecedentes familiares, presencia de enfermedades como diabetes, hábitos de vida (alimentación, actividad física, tabaquismo).
A partir de estos datos se calcula un “score de riesgo” que estima la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular en los próximos años, lo que permite definir el tratamiento más adecuado.
¿Dieta o medicación?
El primer paso siempre es mejorar el estilo de vida: alimentación saludable, actividad física y control del peso. Sin embargo, Sein aclaró que muchas veces esto no alcanza.
“Si hay que bajar valores muy altos, sabemos que solo con hábitos no va a ser suficiente y hay que recurrir a medicación”, señaló.
Además, destacó que en pacientes que ya tuvieron un evento cardiovascular o tienen enfermedades asociadas, el tratamiento suele ser permanente: “Si se suspende la medicación, el riesgo vuelve a subir”.
Un mito que se cae: ¿hay un límite inferior?
Una de las dudas frecuentes es si existe un nivel “demasiado bajo” de colesterol.
“No hay un límite inferior peligroso. Cuanto más bajo, mejor”, afirmó el especialista.
Incluso desmintió creencias anteriores que vinculaban niveles bajos de colesterol con problemas cognitivos: “La evidencia actual muestra lo contrario: menor colesterol se asocia a menor riesgo de demencia y Alzheimer”.
Un enfoque más amplio de la salud
Sein también señaló que hoy se incorporan nuevos factores de riesgo que antes no se consideraban tanto, como el estrés, la contaminación ambiental o el ruido.
“La salud cardiovascular ya no se explica solo por la presión, el peso o el colesterol. Hay una mirada mucho más integral”, sostuvo.
El desafío de la adherencia
Uno de los problemas más frecuentes en la práctica médica es el abandono del tratamiento.
“Vemos pacientes que se colocaron stents o tuvieron eventos importantes y, con el tiempo, dejan la medicación o los controles”, advirtió.
Y lo graficó con una comparación: “Es como comprar un auto y dejarlo a la intemperie sin mantenimiento. No podés esperar que funcione bien”.
Prevenir antes de llegar a intervenciones complejas
El cardiólogo remarcó que, si bien hoy existen tratamientos más accesibles y menos invasivos, como los procedimientos por hemodinamia, no deben tomarse a la ligera.
“Son prácticas muy costosas y complejas. La idea es no llegar a esa instancia, sino prevenir”, subrayó.
Un mensaje claro
Como síntesis, Mariano Sein fue contundente. “Hoy sabemos que cuanto más bajo el colesterol LDL, mejor. Pero no se trata solo de un número, sino de entender el riesgo individual y sostener en el tiempo los cuidados necesarios”.
Una entrevista que invita a repensar los controles de salud y a asumir un rol activo en la prevención, en un contexto donde la información científica avanza y redefine constantemente los parámetros del cuidado cardiovascular.
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