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Ansiedad, miedo y sobreestimulación: la mirada del psiquiatra Juan Azpitarte sobre los malestares actuales

Ansiedad, miedo y sobreestimulación: la mirada del psiquiatra Juan Azpitarte sobre los malestares actuales

El médico psiquiatra Juan Azpitarte aportó una mirada clara y reflexiva sobre el aumento de consultas en salud mental, los niveles de ansiedad en la sociedad actual y las formas en que las personas intentan gestionar ese malestar. Desde su experiencia clínica, planteó que más que un crecimiento real de las enfermedades, lo que existe es una mayor visibilización impulsada por cambios sociales y culturales.

Aspitarte explicó que en las últimas décadas hubo una fuerte expansión de profesionales en el campo de la salud mental, especialmente psicólogos, lo que incrementó la oferta y, en consecuencia, la demanda. “No necesariamente hay más enfermedad, sino más consultas. Es como llevar diez dentistas a un pueblo: la gente empieza a atenderse más, pero no porque tenga peor salud bucal”, graficó.

Ansiedad y miedo: respuestas propias de las personas “más sanas”

Uno de los conceptos centrales que desarrolló es que la ansiedad y el miedo no deben interpretarse únicamente como patologías, sino como respuestas naturales del ser humano. Incluso sostuvo que son características de las personas más equilibradas.

“El miedo es una respuesta emocional frente a una amenaza, real o imaginaria. Si es imaginaria hablamos de fobia. Y la ansiedad es esa expectativa incómoda sobre lo que puede pasar”, explicó.

En ese sentido, remarcó que el ser humano siempre estuvo expuesto a situaciones de estrés, pero que en la actualidad existe un factor diferencial: la sobreestimulación constante. La exposición permanente a información —a través de medios, redes e internet— genera una anticipación continua que alimenta la ansiedad.

“Hoy hiperjerarquizamos situaciones que no deberían tener tanto peso. Vivimos con una incomodidad constante frente a un futuro que siempre fue incierto”, señaló.

El peso de la subjetividad

Aspitarte también hizo hincapié en cómo cada persona procesa los problemas. Según su enfoque, los factores externos representan una parte menor del malestar.

“El 10% del problema son los factores externos; el 90% es la significación que cada uno le da a lo que le pasa”, afirmó.

Esto implica que la historia personal, la cultura y la personalidad influyen directamente en la forma en que se experimenta la ansiedad. De allí derivan distintos síntomas como fobias, obsesiones o ataques de pánico.

Conductas para aliviar la ansiedad

Ante estos estados, muchas personas buscan formas de calmar el malestar a través de conductas que pueden volverse problemáticas.

“El ser humano recurre a sustitutos: comer, fumar, tomar alcohol. Son mecanismos que alivian momentáneamente, pero pueden generar dependencia”, explicó.

Sin embargo, destacó que la clave está en aprender a identificar y procesar esos estados internos. En ese sentido, valoró el rol de las terapias no farmacológicas y de ejercicios simples de reflexión cotidiana.

Una condición inherente a la vida

Lejos de considerar la ansiedad como algo completamente negativo, Juan Aspitarte planteó una idea contundente: forma parte de la condición humana.

“La ansiedad es, en cierta forma, la sensación de estar vivo. Somos el único ser consciente de su propia muerte y eso nos mantiene en estado de alerta”, reflexionó.

Finalmente, subrayó la importancia de trabajar estas herramientas desde edades tempranas, en un contexto donde niños y adolescentes crecen altamente estimulados.

“El desafío es enseñar a procesar lo que sienten, a cuestionar la importancia que les dan a las cosas y a encontrar un equilibrio”, concluyó.