25/12/2021RELIGION

“Que distinta es la vida cuando aceptamos a éste Salvador que vino a buscar y salvar lo que se había perdido”

Juan Esteban Fedrigo es el pastor de la Iglesia Evangélica La Unión, de calle Belgrano, y brindó, en el aire de La Nueva Radio Suárez, un mensaje de unión en el marco de una Navidad en medio del desconcierto y dolor por las pérdidas e incertidumbre sobre qué sucederá.

En principio, señaló que, “como Pastor, ha sido un desafío enfrentar un montón de cosas o acompañar a mucha gente al despedir a seres queridos. Ha sido duro para todos, pero también uno tiene esa esperanza, en medio de ésta incertidumbre, de que creemos en Jesucristo, tenemos vida eterna y vemos en el Señor un salvador, pero también un ayudador para atravesar ésta etapa”. 

Sobre el calificativo antedicho, Fedrigo explicó que “el señor Jesús les dijo a sus discípulos antes de partir que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo, y eso es una promesa y se cumplió”. Resaltó entonces que “el Espíritu Santo vive en cada persona que lo acepta” y puso el eje en que la Biblia lo describe como “ayudador”, porque nos protege y ayuda en todo momento.

“Me ha tocado acompañar a personas que han perdido seres queridos y el testimonio de ellos es increíble, porque dicen que Dios los ha fortalecido” contó, remarcando la importancia de “tener a Dios dentro nuestro”.

Para continuar su reflexión, el pastor Juan Esteban Fedrigo citó un pasaje de la Biblia, que está en el evangelio de Lucas, en el capítulo 19: “Pensaba cómo encontrar el verdadero sentido de la Navidad, si pudiéramos dejar de lado las cosas a las que le damos importancia, como los regalos, el árbol o la iluminación, e ir más del lado de los magos y del mismo pesebre; y si tuviéramos la oportunidad de preguntarle a Jesús por qué vino y en Lucas dice ‘porque el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido’”.

Opinó que “la razón de que el ser humano está perdido es porque no está con Dios, porque cuando uno está sin él la palabra ‘perdido’ describe nuestra realidad de no saber hacia dónde vamos o qué hacer”. 

En ese punto, Fedrigo habló del valor de lo importante: “Que cualquiera de nosotros estemos, o no, caminando con Dios, tenemos un valor tan alto para él, que decidió enviar a Jesucristo para buscar y salvar lo que se había perdido”. Consultado entonces sobre si ha visto transformaciones de personas que se han acercado sin creer a la Iglesia, el entrevistado afirmó, diciendo que en su propia vida lo ha experimentado: “Les di muchos dolores de cabeza a mis padres entre los quince años y hasta los veinte. Decidí renegar de la fe, a pesar de que había nacido en un hogar cristiano. Decidí tomar mis propias decisiones e hice sufrir a mis papás como no se imaginan, porque fui muy rebelde, hice macanas de esas en que la policía me perseguía andando en moto, y un montón de cosas que no tuvieron muchas consecuencias” contó, recordando que “fue un proceso en el que, después de haber experimentado todo lo que creía que uno podía disfrutar y traer alegría, me sentí vacío, sin ningún propósito”. 

De ese modo, señaló, desde la propia experiencia, que “todo lo que creía traería una alegría enorme, me trajo vacío y empecé a decirle a Dios que, si era real, quería que sea realidad en mi vida”. En palabras de Fedrigo, fue ahí cuando empezó a ver “una transformación sobrenatural de Dios en mi vida y empezó a verse en mis relaciones, en el trabajo y en un caminar con Dios, que me permitió tener una familia que disfruto”.

Señaló, en ese punto, “qué distinta es la vida cuando aceptamos a éste Salvador que vino a buscar y salvar lo que se había perdido”.