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Mejoras en la Capilla Nuestra Señora de la Merced gracias al aporte de la comunidad

La Capilla Nuestra Señora de la Merced continúa avanzando con distintas obras de mejora gracias al aporte de vecinos y colaboradores. Así lo contó Sonia Escobar, integrante del grupo que trabaja en el mantenimiento y crecimiento del espacio religioso del barrio.

Escobar explicó que recientemente lograron concretar una importante obra gracias a una campaña solidaria en la que se invitó a los vecinos a colaborar con el valor de “un metro de baldosa” o el monto que cada uno pudiera aportar. “La verdad es que se logró recaudar más de un millón de pesos. Es mucha plata la que se movió y con el poquito de cada uno logramos eso”, destacó.

El dinero permitió avanzar con trabajos en el lugar y, aunque aún queda un pequeño monto por pagar, confían en poder completarlo con nuevas donaciones o actividades a beneficio. “Ahora vamos a estar un poquito en negativo, pero no importa porque no es tanto y confiamos en que va a llegar alguna otra donación más. Si no, haremos alguna venta o actividad como solemos hacer”, explicó.

Además del nuevo pasillo que se está realizando, anteriormente se habían llevado adelante mejoras en los salones donde se dictan las actividades de catequesis. “Tuvimos que hacer un cambio de cielorraso porque con una lluvia se nos había caído todo”, recordó.

La capilla tiene una intensa actividad durante todo el año. Allí funcionan cuatro grupos de catequesis: primero y segundo año de Comunión y primero y segundo de Confirmación. Cuando el clima lo permite, también utilizan el amplio espacio verde del predio para realizar actividades al aire libre.

Escobar, quien además es catequista, destacó el compromiso de muchas personas que colaboran de distintas maneras. Entre ellos mencionó a José Luis Heintz, Adriana Otamendi, Darío Meier y Pablo Bertinat, entre otros vecinos que participan activamente en la organización. “Nosotros somos por ahí los que ponemos la cara, pero hay un montón de colaboradores silenciosos que ayudan en cada misa o cuando hace falta algo”, señaló.

En ese sentido, remarcó que mantener una capilla implica un trabajo permanente. “Es como una casa: hay que estar haciéndole mantenimiento todo el tiempo, desde cortinas y productos de limpieza hasta la iluminación para que sea un lugar seguro y confortable para la comunidad”, explicó.

También se realizaron acciones para mejorar la visibilidad del lugar, ya que la capilla se encuentra al fondo del terreno. Por eso colocaron un cartel de madera de gran tamaño y una cruz visible desde la calle para que quienes pasan por el sector identifiquen el espacio religioso.

La comunidad del barrio participa activamente de las celebraciones y actividades de fe, incluidas las procesiones por las calles del sector. “Suárez es una comunidad muy creyente y participa mucho, no solo colaborando desde lo material sino también espiritualmente”, afirmó Escobar.

Por último, destacó otras iniciativas que buscan generar espacios de oración en el barrio, como la entronización de la Virgen de la Merced en la plaza ubicada sobre avenida Conturbi, en una pequeña estructura construida con la colaboración de vecinos.

“Queremos agradecer profundamente a toda la gente que colaboró. Esto sería imposible sin la ayuda de la comunidad. Es la casa de Dios, pero también es de todos”, concluyó.