13/10/2020RELIGION

Madre Superiora Liliana Moyano

“Solos no podemos; es Dios quien nos ayuda, nos fortalece, nos da los dones”

Conduce la congregación Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, que tiene la sede central en Mendoza. 

Durante varios años fue la directora del Hogar La Providencia de Coronel Suárez, con una fuerte misión en pos de los niños vulnerados y sus familias. Hoy, esa obra continúa en manos de un grupo de laicos, comprometidos. La pandemia ha impedido que las hermanas, vinieran una vez por mes, a dar su apoyo espiritual, pero eso no ha mermado la labor de acompañamiento que se realiza a familias que pasan diferentes necesidades. 

Al consultarle como está siendo este tiempo para la obra que impulsa la congregación –tiene hogares de ancianos y hogares de niños en diferentes lugares de Argentina y también de Paraguay-, dice la Hna. Liliana que “damos gracias a Dios, porque en ninguna parte, ni con las personas a las cuales atendemos, ya sean niños ni ancianos, ni a las hermanas, nadie ha estado afectada por el Covid. En cada lugar, se han ido manejando las hermanas con las medidas que las autoridades han estado estableciendo y damos gracias a Dios, porque se ha podido ayudar a familias, y se ha podido salir al encuentro, dentro de los límites que este tiempo indica. Dios, nos sigue cuidando, como siempre”. 

En torno a la situación, considerando que han aumentado los niveles de pobreza, dice la Madre Superiora Liliana Moyano, que “se van sumando familias, que vivían habitualmente de su trabajo y hoy los adultos tienen que salir a pedir en distintos lugares, porque no tienen que darle de comer a sus hijos. Es una realidad muy desafiante, muy triste, que la vamos llevando junto con las parroquias en los distintos lugares, con las Cáritas; en comunión como iglesia. Obviamente, recibiendo las ayudas de las personas del lugar, las donaciones. Y también, prestando mucha atención a la contención espiritual”. 

Es tan importante la contención espiritual, como la material, “porque somos una unidad, y realmente, en esta pandemia hemos palpado, de manera más fuerte, que el hombre por sí solo no se basta, por mucha ciencia, mucha sabiduría, mucha ciencia que tengamos. Solos, no podemos; es Dios quien nos ayuda, nos fortalece, nos da los dones. De Él depende la vida. Estamos en sus manos. Para quienes ya lo vivían así, se trata de fortalecer esto. Y quienes no, ayudarles a descubrir, que realmente, estamos en manos de Dios”.