08/08/2019RELIGION

Hermana Liliana Moyano.

“Le damos gracias a Dios por los Laicos de la Orden Seglar, que han asumido el compromiso de estar cerca de los más necesitados”.

En estos días está en Coronel Suárez la Madre Superiora de la Congregación Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado. Estará en la ciudad hasta el lunes 12 de agosto.

Se manifestó contenta de visitar Coronel Suárez y agradeció la concurrencia en estos meses de las Hermanas Luz y Dora.

“Este mes les dije que íbamos a hacer un cambio. Ando con la Hermana Margarita De La Fuente, que me acompaña con mucha alegría.

Compartiendo un poco la vida de la comunidad”.

Explicó que, si bien su idea era venir hacia fin de año, “se dio así, que a fines de agosto tenemos un encuentro en Florencio Varela, un encuentro de formación como Congregación. Por eso combiné la visita por las comunidades de Buenos Aires y el próximo sábado los chicos de la Capilla Sagrado Corazón de Jesús de Villa Belgrano reciben su primera Comunión, que es el grupo que estuve acompañando en primer año, entonces, me dije que podía compartir estas primeras Comuniones, estar con la comunidad y luego viajar a Florencio Varela y seguir después a Merlo, retornando a Mendoza”.

Consultada si mermó el trabajo evangélico y social a partir de su ausencia, por estar en Mendoza como Madre Superiora, dio “gracias a Dios por todo el esfuerzo que están realizando los Apóstoles de Jesús Sacramentado aquí en Coronel Suárez, que son los que han quedado a cargo de la comunidad –Gustavo, Tania, Carlos, Laura, Tita-, junto con la gente que sigue acompañando. Hemos delegado en ellos y realmente agradecemos todo el esfuerzo. Obviamente que cuesta, porque por ahí la gente piensa que ya se cerró (el Hogar), que no hay más nada, y no es así”.

Enfatiza que “la intención de la Congregación no es desaparecer por completo. Hemos tenido que optar estas formas, que las Hermanas vengan unos días todos los meses, porque no hay religiosas suficientes para estar aquí permanentemente. Pero la idea es seguir estando, acompañando, desde nuestro carisma, la catequesis y las misiones centradas en la eucaristía. Le damos gracias a Dios por los Laicos de la Orden Seglar que han asumido esto también desde nuestra propia identidad. Compartimos este amor a la eucaristía, esta cercanía a los más necesitados y en comunión con la Parroquia también. Por eso seguimos ahí, trabajando en esta misma línea, con un esfuerzo muy grande por parte de los laicos”.

La Madre Superiora, Hermana Liliana, comenta que “los laicos han continuado con la tarea de seguir acompañando a las familias en cuanto a lo material. Menos, porque las donaciones que se reciben son menores. Incluso yo sé que a veces se pone del propio bolsillo de ellos, que es fruto del trabajo. Esto es muy meritorio; no lo dicen, pero obviamente que es así. Y se lleva también a los chicos a la escuela, a la catequesis, los domingos para participar de la misa. El auto que toda la gente sabe que es un miembro más de la comunidad está al servicio de quienes lo necesitan”.

Por eso anima a la gente, “a quien quiere colaborar. Sigue estando viva y a disposición La Providencia para seguir ayudando. Y justamente, en función de recaudar alguna ayuda, es que se va a volver a hacer otra edición del guiso de lentejas el 1ero de septiembre”.