28/10/2020RELIGION

“Este Ministerio no me lo quedo para mí, es un regalo de Dios que tengo que llevar a la gente”

Esto lo dijo Julio Gorbea, que, hoy, en una ceremonia oficial, estará recibiendo este Ministerio, camino a ser consagrado Diácono próximamente.

El martes, en la entrevista, dijo que, en estos momentos, se sentía bastante nervioso en las horas previas, pero “muy contento, lleno de gozo. Lo estaba esperando. Con tanto afecto que me han mostrado el teléfono, no para de llamar, de gente amiga, conocida. Si bien no podrán estar, todos me estarán acompañando en las oraciones”. 

La ceremonia será a las 19 horas en la Parroquia, con la presencia del Arzobispo Fray Carlos Azpiroz Costa, que impondrá a Julio Gorbea este Ministerio. La ceremonia se podrá seguir por redes sociales, por el Facebook oficial de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. 

Consultado en torno a sus responsabilidades, a partir de ahora, como Acólito, dice que “es un ministerio anterior al Diaconado. El año pasado recibí en Bahía Blanca el Ministerio del Lectorado, que sería la predicación de la palabra, la catequesis en la comunidad. El Acólito debe acompañar al sacerdote, a los diáconos, en servir la mesa del altar, estar atento a las pequeñas cosas, en la preparación. También implica estar a cargo de la valoración eucarística, con la exposición del Santísimo, administración de la Eucaristía”. 

En torno al porqué de esta elección, Julio Gorbea dice que “durante este tiempo, que ha sido un tiempo largo de preparación, fueron cuatro años, o cuatro años y medio de preparación, fue un tiempo de discernimiento, para estar bien parado, bien acompañado por la familia. Sentí el llamado de la vocación. Reflexionaba hoy sobre cómo te saca el Señor de tu comodidad y te pone al servicio. Este llamado es hermoso. Y espero cumplir una buena labor, con la compañía de los dos hermanos mayores que tengo en este camino, que son los Diáconos Diego y Alberto”. 

Es muy importante el acompañamiento de la familia. “Eso, ni dudarlo”, dice Julio. “El primer sacramento que tengo yo en esto es el matrimonio. El acompañamiento y apoyo de mi mujer, de mis hijas, es muy especial. Sin eso no podría haber llegado donde estoy hoy parado”. 

Agradece a toda la gente que lo acompaña, como sus compañeros de trabajo, sus familiares, sus amigos y gente de la comunidad. 

“Este Ministerio no es para mí. Es para entregarlo a los que necesiten. Este Ministerio no me lo quedo para mí, es un regalo de Dios. Como regalo lo tengo que distribuir a la gente”.